29 diciembre, 2011

Lo mejor y lo peor de 2011 en televisión (1)

Ya hemos hecho nuestra lista de las bandas sonoras que más nos han gustado. Ahora presentamos lo mejor y lo peor que hemos visto en televisión durante este año 2011 (entiéndase, series principalmente americanas, qué le vamos a hacer). Se aceptan sugerencias. 

Lo Mejor:

Juego de tronos (HBO). La temporada comenzó con algunos estrenos muy esperados, aunque pocos han terminado convenciéndonos. Entre ellos, esta ambiciosa producción de HBO que nos devolvió al reino de la fantasía con cierto aire a El señor de los anillos. Buena factura, efectos visuales bastante aceptables y sobre todo un buen guión y unos personajes que nos iban atrapando conforme se desarrollaban los capítulos.

  

Los Borgia (Showtime). Dirigida por Neil Jordan, esta serie no parecía tener posibilidades de alcanzar la calidad de otras producciones históricas como Los Tudor, pero tras el episodio piloto nos dimos cuenta que íbamos a acabar fascinados por Jeremy Irons y su composición del Papa Rodrigo Borgia (Alejandro VI). La excelente música de Trevor Morris, ya habituado a este tipo de encargos, y una ambientación de diez han acabado por convencernos de que estamos ante uno de los hallazgos del año. 


Boss (Starz). ¿La cadena de televisión responsable de productos infumables como Spartacus produciendo una buena serie? Aunque parezca increíble, así es. Boss es, con diferencia, uno de los mejores estrenos de la temporada, con un Kelsey Gramer recuperado como excelente actor dramático, y un argumento que podría estar sacado de Ricardo III o cualquiera de esos poderosos dramas sobre el poder. 


Crematorio (Canal +). También en torno al poder y al dinero giraba la serie que Canal + estrenaba hace unos meses y que ha logrado el Premio Ondas este año. Como en Boss o Los Borgia, la calidad de esta producción se sostiene en un protagonista de peso incorporado por un actor inspirado. Rubén Bertomeu es y no puede ser otro que José Sancho, pero tampoco hay que dejar atrás el trabajo de Vicente Romero y de Alicia Borrachero.


Homeland (Showtime). Otra de las sorpresas de la temporada ha sido esta serie basada en una producción israelí, confirmando el buen caldo de cultivo que hay en Israel para series de calidad (In treatment también era una adaptación que provenía de ese país). Su aire de intriga y espionaje, la ambigüedad de sus personajes principales (magníficos Claire Danes y Damien Lewis), y una inteligente dosificación del suspense la han convertido en uno de los platos fuertes de la temporada. El problema es si la serie da para una segunda temporada.


Wilfred (FX). Basada en una producción australiana, y con el mismo protagonista haciendo de perro (Jason Gann), esta locura desternillante es la comedia del año. No podíamos imaginarnos que Elijah Wood consiguiera encajar y tener química con el magnífico trabajo de Jason Gann. Pero vaya si lo consigue. Se nos hacían cortos cada uno de los episodios de esta serie. 


American Horror Story (FX). Curiosa y arriesgada incursión de Ryan Murphy (Glee) en el bizarre terrorífico cercano a la paranoia de David Lynch. Esta historia de fantasmas que conviven con personas vivas (pero mucho más enloquecidas que los muertos) ha conseguido mantenerse, dentro de su irregularidad, con interés. Ya decíamos que a veces tienes la sensación de no enterarte de nada, pero lo cierto es que al final de cada episodio tenías ganas de seguir viendo cuál sería el tortuoso camino por el que iba a discurrir la historia. 


The killing (AMC). Sin duda, lo mejor del año, por encima de su predecesora (la versión nórdica). Tras una primera temporada tensa y sorprendente, la cuestión ahora es saber si la segunda entrega acabará siendo tan embarullada y repetitiva como fue la última parte de la serie original. Y si se empeñarán en alargar la trama hasta hacerla imposible. Lo mejor, la atmósfera oscura que nos ha hecho recordar el shock que nos provocaron los primeros episodios de Twin Peaks


El hombre de tu vida (Telefé). La comedia romántica de Juan José Campanella rompió las audiencias en Argentina y confirmó al director y guionista como uno de los cineastas más inteligentes de su generación. Con las dosis adecuadas de sensiblería, romanticismo y humor, El hombre de tu vida consigue hacer entrañables a sus personajes, gracias por supuesto al buen trabajo de Guillermo Francella (dentro de su histrionismo), Mercedes Morán y Luis Brandoni. Estamos deseando ver la segunda temporada. 


Justified (FX). Justified ha sido, en su segunda entrega, un auténtico western moderno con una maravillosa Margo Martindale (merecido Premio Emmy) fuera de su habitual perfil cómico, y un irreconocible Jeremy Davies (Perdidos). Como siga así, Justified va camino de convertirse en una de las producciones para televisión más prestigiosas, dando pasos lentos (no es que tenga una audiencia especialmente amplia) pero cada vez más firmes.


Boardwalk Empire (HBO). Boardwalk Empire se ha convertido, en esta segunda temporada, en un auténtico drama shakesperiano, mucho más violenta y potente que la primera. Y con un final a la altura de las circunstancias. Si la primera temporada languidecía a veces, esta segunda no tiene desperdicio en prácticamente ninguno de los episodios. La bajada a los infiernos de Nucky Thompson ha sido uno de los momentos más fascinantes del año. 


Breaking bad (AMC). Entre tiras y aflojas del creador de la serie con la cadena AMC por cuestiones presupuestarias, la cuarta temporada de esta magnífica serie acabó dando lo que se esperaba de ella, a pesar de un comienzo irregular. Pero la última parte de la temporada se ha puesto a la altura de la maestría de las anteriores, y ya esperamos ansiosos la quinta y última entrega para 2012.


Downton Abbey (ITV). Una de las series de mayor éxito de la televisión británica es también una de las más atractivas. La primera temporada pasará ya a la historia como un auténtico clásico, y aunque a la segunda (recién estrenada en Antena 3) le sobra algo de melodrama de folletín, lo cierto es que tiene algunos de los momentos más emotivos que hemos visto este año. El episodio especial de Navidad ha sido para muchos el perfecto colofón a esta etapa bélica. Confirmada ya una tercera temporada que transcurrirá a principios de los años veinte, Downton Abbey parece tener cuerda para rato.


Life's too short (BBC2). Sólo a Ricky Gervais y Stephen Merchant se les podía ocurrir hacer una sitcom en torno a las vicisitudes de un "enano en el mundo del show business", como la define el primero. Pero el auténtico alma mater y hallazgo de la serie es el actor Warwick Davis (Willow), creador de la idea y capaz de reirse de todos los tópicos sobre el enanismo y de sí mismo y su "popularidad". Vale que la serie parece un refrito de The office y Extras, pero funciona y tiene momentos muy divertidos.


Tremé (HBO). Sabemos que la serie tiene seguidores y detractores, o al menos, espectadores que no la soportan. Nosotros estamos entre los primeros. Nos gusta su música, sus historias, sus personajes y esa visión realista y durísima de la vida en Nueva Orleans después del paso de dos grandes catástrofes: el Katrina y George Bush. La segunda temporada nos ha dado una nueva forma maestra de desarrollar tramas que enganchan por su honestidad.


Mildred Pierce (HBO). Basada en la novela de James M. Cain que también dio lugar a la película Perdición (1945), de Michael Curtis, esta versión en forma de miniserie dirigida por Todd Haynes es sin duda la mejor del año. Y no solo porque Kate Winslet esté magnífica (como suele estar casi siempre) en este papel de ama de casa que logra valerse por sí misma, sino porque tiene momentos de auténtica emoción. Post Mildred Pierce: La multinominada.