16 octubre, 2011

Sitges 2011

El Festival de Sitges cierra sus puertas tras protagonizar la actualidad cinematográfica con algunas de las producciones más destacadas dentro y fuera del género fantástico. Repasamos algunas de las películas que han brillado especialmente o han obtenido premios en esta última edición.

Concluido el Festival de Sitges, los resultados parecen contradictorios. Por un lado, se reivindica un buen momento para el género fantástico; por otro, se nos presenta una muestra, considerada como de las más interesantes del panorama, que a tenor de sus premios parece no estar a la altura. Que películas pasables como Red State y producciones de entretenimiento decentes, pero poco más, como Attack the block sean las máximas galardonadas en Sitges no dice mucho en favor del festival ni del género. Seguramente, entre las no premiadas debe haber alguna joya escondida. O eso esperamos, porque si no, Sitges habrá perdido definitivamente el buen prestigio que logró hace años.

Red State, de Kevin Smith
Mejor Película, Mejor Actor (Michael Parks)
La penúltima película de Kevin Smith antes de su anunciado retiro es quizás una de las más ambiciosas en cuanto a contenido, reuniendo eso sí algunos de los temas habituales de su cine: la religión tomada como algo incoherente, el sexo como catalizador de la historia, la mirada irónica hacia las supuestas fuerzas del orden... Red State parece querer tomarse en serio todo lo que Kevin Smith nos había mostrado en forma de comedia impertinente, hasta que su carrera acabó zozobrando en productos ínfimos. No es que Red State nos devuelva al mejor Kevin Smith, porque resulta ingenua en su pretendido lenguaje políticamente incorrecto y errática en su desarrollo, aunque hay que reconocer que el trabajo de dirección es consistente. Pero sí es la menos mala de sus últimas películas; y eso al menos es un consuelo. Pero si éste es el mejor título que ha programado Sitges, entonces es que el festival tiene poco fondo.

The yellow sea, de Na hong-jin
Mejor Director
Ya comentada en nuestro blog (ver aquí), esta nueva producción del director que nos sorprendió con la fuerza de las imágenes de The chase, repite también protagonistas, pero en papeles muy diferentes a los de su anterior película. Aquí nos presenta una historia que también se zambulle en el thriller, pero con un trasfondo más dramático-social, que tiene a un taxista envuelto en una trama mafiosa como elemento principal. Sin llegar a ser tan contundente como la anterior, a pesar de sus dos horas y media The yellow sea, presentada en el pasado Festival de Cannes, vuelve a demostrar la pericia de su director para construir escenas de acción que guardan bien el equilibrio entre la espectacularidad y la verosimilitud, aunque a ciertos personajes y a la trama en sí les falte algo de definición. No resulta incoherente el premio al director, porque es en su labor en la que se apoyan buena parte de los resultados positivos de la película. 

Attack the block, de Joe Cornish
Premio Especial del Jurado, Premio de la Crítica, Premio del Público, Mejor Banda Sonora
En esta sucesión de películas de género fantástico revisionistas del cine de los ochenta que nos visita de vez en cuando este año, podemos decir que esta propuesta calificada como una mezcla de Gremlins y Los Goonies, pero que se nos antoja más cercana a Critters, es la más entretenida. Vale que no tiene los medios ni la impresionante escena inicial de Súper 8, pero resulta infinitamente más divertida. Que un ataque alienígena tenga la mala suerte de acabar en un barrio marginal de Londres repleto de hoodies (jóvenes encapuchados que iniciaron los disturbios del pasado verano) ya es un punto de partida cachondo. Que la trama, en su sencillez y formato de serie B, mantenga un ritmo trepidante y ocurrente durante sus ochenta minutos, es todo un logro. Attack the block es un producto de entretenimiento; y desde luego lo consigue. Pero tampoco deja de ser una película de puro artificio, aunque éste funciona a la perfección. Por eso sorprende que haya conseguido poner de acuerdo al jurado, la crítica y el público. La premiada banda sonora, de Steven Price, logra su cometido funcional destacando cuando aborda algunas sonoridades que directamente nos recuerdan a esas producciones de los ochenta a las que homenajea el debutante Joe Cornish.

The woman, de Lucky McKee
Mejor Guión
Como retrato algo desquiciado de una familia "atípica" americana esta película funciona mejor que Red State. La podredumbre moral que se esconde detrás de las apariencias se ve aquí reflejada en la metáfora de una mujer salvaje que representa para el protagonista, un aparentemente modélico padre de familia, todos los temores y odios que siente hacia el sexo femenino. O lo que es lo mismo, The woman se perfila como una certera mirada hacia el machismo latente en una sociedad enferma. Cierto es que el guión valorado por el jurado no desemboca en una conclusión del todo lograda, y que al director se le acaba yendo la mano en el tercer acto, hacia una innecesaria y gratuita bacanal sangrienta. Pero encontramos en esta película de modesto presupuesto una de visión perturbadora del "american way of life". Y solo por eso merece la pena. Magníficas por cierto las canciones que aporta Sean Spillane en una banda sonora inteligentemente usada.

Melancholia, de Lars von Trier
Presentada fuera de concurso, la última película del director danés ha vuelto a recordarnos por qué nos gustó en su momento. Dedicado en los últimos años a una inmadura obsesión por la polémica (a través de gestos y declaraciones infantiles y con bodrios como Anticristo), von Trier presenta en Melancholia todo un ejercicio de maestría cinematográfica, tanto a nivel narrativo como de dirección. Mucho se ha hablado y se hablará de esta película, en muchos casos desvelando elementos que mejor sería mantener ocultos hasta verla. Magistral en su concepción visual, perfecta en el trabajo de los actores (maravillosas Kirnsten Dunst y Charlotte Gainsbourg), es una de las visiones más pesimistas que se han rodado sobre el ser humano, pero al mismo es uno de los más hermosos testamentos vitales sobre la raza humana.

Troll hunter, de André Øvredal
Otra de las películas que hemos comentado ya en nuestro blog (ver aquí). Este mockumentary que interpreta el mito de los trols a través de una inteligente revisión en clave de documental ficticio con bastante sorna es uno de los títulos más interesantes del año, aunque no pueda evitar resultar repetitivo en el desarrollo de la trama. Pero la propuesta de hacer una especie de Bruja de Blair con una de las tradiciones más populares de los países nórdicos resulta apasionante y divertida. Y la inteligente utilización de los recursos (escaso presupuesto) para hacernos creíbles las sorprendentes apariciones de los monstruos juega en buena medida a su favor. Pocos "documentales" resultan tan creíbles como éste, a pesar de sus elementos fantásticos.