14 enero, 2008

Los Globos sin alfombra

Como si de una maldición se tratara, la huelga de guionistas ha perseguido a los Globos de Oro, les ha hecho perder dinero, les ha provocado un dolor de cabeza y ha ganado una de sus batallas más encarnizadas. ¿Habrá consecuencias?

Está claro que la Asociación de Críticos Extranjeros de Hollywood tenía una decisión difícil cuando los guionistas huelguistas amenazaron con liarla en la alfombra roja. Y desde luego, a pesar de la pasta que cuesta la retransmisión televisada, lo que no se podían permitir los organizadores de los Globos de Oro era perder su condición, currada con el paso del tiempo, de ser la antesala de los Oscar. O lo que es lo mismo, este año se ha puesto de manifiesto la pobre condición real de estos premios si no es porque preceden a las nominaciones de los Oscar, que se dan a conocer en unos días.

La imagen de prestigio que pudieran tener los premios de la Crítica Extranjera en Hollywood se ha desvanecido, porque si unos premios tienen que ir a la sombra de los Oscar, entonces realmente tienen poco sentido. Pero las carencias de estos galardones se han puesto de manifiesto en más de una ocasión y, a pesar de convertirse en un ensayo lujoso de lo que vendrá, su independencia también está en entredicho.

Sea como fuere, en una escueta rueda de prensa y sin ceremonia, sin alfombra roja, sin estrellas y sin fastos se leyó en la madrugada del domingo la lista de ganadores de este año, que pasará a la historia como el único que vio cómo una huelga provocó su cancelación. Pero, ¿qué pasará con los Oscar? Los guionistas están subiditos con esta victoria, y sus representantes (que también utilizan la huelga para tener una mejor posición más influyente en la industria) están dispuestos a todo. Por ahora, los organizadores de los Oscar dicen que todo va como de costumbre, y que ni se plantean renunciar a la ceremonia, así que habrá que ver si consiguen un acuerdo adecuado.

Decíamos anteriormente que Expiación. Más allá de la pasión, la solvente película de Joe Wright, tenía como ventaja-lastre el hecho de ser una producción del grupo NBC-Universal (el que retransmite la gala), y el hecho de llevarse el máximo galardón sigue incitando las sospechas de cierto partidismo, aunque también es cierto que Expiación es una de esas películas que, en la línea de El paciente inglés, tiene todos los ingredientes para ser considerada como obra merecedora del Oscar, por ejemplo.

La que no parece tener muchas aspiraciones para el Oscar es el musical de Stephen Sondheim llevado a la pantalla por Tim Burton, Sweeney Todd, pero aquí al menos ha logrado el premio como Mejor Comedia o Musical. En los apartados interpretativos han ganado los favoritos para el Oscar: Daniel Day-Lewis, nuevamente recuperado para el drama de Paul Thomas Anderson Pozos de ambición; Julie Christie, inmensa en su representación del alzheimer en Lejos de ella; y en menor medida, Johnny Depp por Sweeney Todd y la francesa Marion Cotillard, lo único realmente destacable de La vida en rosa, la pesada biografía de Edith Piaf.

Que Cate Blanchet haya ganado por incorporar a Bob Dylan en la irregular recreación biográfica del cantante dirigida por Todd Solondz en I’m not there es bastante significativo, y podría hacerle un hueco en los Oscar. Y que Javier Bardem siga recogiendo entusiasmados premios por el asesino despiadado que interpreta en la contundente, magnífica No es país para viejos (lástima que los trabajos de Tommy Lee Jones y Josh Brolin no sean también reconocidos) no es más que la confirmación de que a Bardem le va a caer su tercera nominación al Oscar. En los Globos, a la tercera lo ha conseguido. Crucemos los dedos. La película también recibió el premio al Mejor Guión, precisamente.

Los Globos de Oro sorprendieron con la concesión del premio al mejor director a Julian Schnabel por su incursión francesa en La escafandra y la mariposa, que también obtuvo el de Mejor Película Extranjera.

En el apartado musical, aunque Alberto Iglesias no consiguió el doblete español por su espléndido trabajo para Cometas en el cielo (buena adaptación de la novela original), al menos el premio fue para un Dario Marianelli que repite sonoridades de su aclamada banda sonora para Orgullo y prejuicio, pero introduciendo elementos inéditos que conforman una hermosa composición. Y la aportación de Eddie Veder a la película Into the wild, para la que ha compuesto unas cuantas canciones, ha superado a otros trabajos más completos como el de Alan Menken y Stephen Schwartz para Encantada o la hispana canción de El amor en los tiempos del cólera.

En televisión hay que destacar la victoria de la serie Mad men (Serie dramática y Actor de serie), aclamada por la crítica pero no tan bien recibida por el público, que sin duda hay que recomendar como una de las más interesantes de la temporada USA; los premios de la miniserie Longford (Miniserie, Actor y Actriz secundaria), que se sostiene sobre todo en los magníficos trabajo de Jim Broadbent y Samantha Morton; y la consolidación de David Duchovny (Actor de serie) con la serie producida por él mismo Californication, que a mí me deja frío, de Glenn Close (Actriz de serie) como malísima en Damage, y de Jeremy Piven (Actor secundario) con uno de los personajes más divertidos que hemos visto en los últimos años, gracias a la muy recomendable serie Entourage (El séquito).