11 octubre, 2015

Cuando los muertos regresan

Las pantallas de televisión han acogido en las últimas temporadas distintos proyectos que tienen un punto de partida en común: el regreso de los muertos a la vida. Nada que ver con el universo "zombi" que nos han traído series como The walking dead, Z Nation y tantas otras. Nuestra mirada esta semana se centra en visiones más "realistas" de la coexistencia de muertos y vivos en un mismo espacio temporal. Muertos que regresan confundidos a una sociedad que ya no reconocen. 

Les revenants (2012, Canal +)
Esta serie francesa creada por Fabrice Gobert se sitúa en un pequeño pueblo al que, poco a poco, regresan algunos de sus habitantes fallecidos en diferentes años anteriores. Los muertos vivientes no recuerdan nada de lo que les ocurrió y pretenden volver a sus vidas normales; pero después de 20, 10 o 4 años las circunstancias han cambiado, y no solo tienen que enfrentarse a la aceptación de sus familiares y conocidos, sino sobre todo a la extrañeza de una vida completamente distinta a la que dejaron atrás. Basada en una película de 2004, Les revenants contó al principio con la pluma del escritor Emmanuel Carrère, que por desavenencias con la producción, abandonó la serie. La historia se acerca al universo de los muertos que regresan con acierto, desarrollando tramas diferentes en relación con los principales protagonistas resucitados y construyendo una contundente reflexión sobre la incapacidad de aceptar a los "diferentes" en una sociedad encorsetada.

Emisión en España: Movistar Series

La resurrección de los muertos (Les Revenants, 2004)
La película de Robin Campillo es el punto de partida de la serie de televisión posterior. Ganadora en Fantasporto y compitiendo en el Festival de Sitges, Les Revenants realiza una lectura más política del regreso de estos muertos vivientes, aquí tratados como si fueran refugiados, y aislados de una sociedad que no los quiere aceptar, aunque tenga que convivir con ellos. La visión no puede ser más actual, aunque la película no termine de encontrar un equilibrio entre la reflexión y la atención del espectador, siendo en ocasiones tediosa. Como curiosidad, el actor Frederic Pierrot es el único del reparto de la película que posteriormente volvió a interpretar un personaje distinto en la serie de 2012.

The returned (Sundance Channel, 2015)
En esta incorporación de canales de pago a la producción de series de televisión, la prestigiosa cadena Sundance Channel produjo este mismo año un remake de la versión francesa, que permanece inédito en nuestras pantallas. La nueva revisión de la historia, producida por un veterano de la televisión como Curlton Cuse (productor de Perdidos, Bates Motel o The Strain) seguía en los primeros capítulos el argumento original, pero poco a poco se va desligando y modificando comportamientos de los personajes, con un final que incluye algunas cuestiones no resueltas diferentes a la serie de Fabrice Gobert. En todo caso, es una excelente versión que se puede ver con el recuerdo de la original, pero que consigue mantener una identidad propia.

Resurrection (ABC, 2014)
La cadena ABC produjo hace un año esta serie basada en un libro escrito por Jason Mott y que tiene un punto de partida idéntico a Les revenants: el regreso de personas muertas a una pequeña población. Desarrollada por Aaron Zellman, uno de los responsables de la versión norteamericana de The killing, la serie se adentraba también en este universo extraño de resucitados que no son aceptados por la sociedad en la que han vivido. Aunque, todo hay que decirlo, sus lecturas paralelas acaban resultando demasiado obvias (que el protagonista, Omar Epps, sea un agente de inmigración es una burda introducción del paralelismo entre los resucitados de la ficción y los emigrantes de la vida real). En todo caso, la primera temporada consiguió plantear interesantes reflexiones morales, pero una segunda temporada algo más caótica y dispersa acabó con la pérdida de audiencia y la cancelación definitiva este mismo año.

Emisión en España: AXN, Tele 5

Les Revenants 2 (Canal +, 2015)
Tras tres años del estreno de la serie, Canal + retoma su producción con una segunda temporada estrenada este mismo mes de octubre. La buena noticia es el regreso del escritor Emmanuel Carrère, que marcó las pautas principales de la primera temporada antes de abandonar la serie. Y el comienzo parece prometedor. Sin querer revelar nada que suponga un spoiler, volvemos a este pequeño pueblo francés meses después de los acontecimientos que marcaron el final de la primera temporada, para tratar de encontrar las respuestas a muchas de las preguntas que no fueron reveladas. La incorporación de un nuevo personaje, un investigador de origen misterioso, plantea una interesante visión exterior de la historia, colocando al espectador ante una mirada limpia. Los dos primeros capítulos no han defraudado. Y la serie continúa contando con la espléndida aportación musical de grupo escocés Mogwai, que ya desde la primera temporada nos atrapó con su habitual sonido ambiental y casi fantasmal.

Emisión en España: Canal + Series Xtra




27 septiembre, 2015

"Writing's on the wall": un James Bond amanerado

Tras la publicación del tema compuesto e interpretado por Sam Smith para la última película de James Bond, el resultado es decepcionante. El cantante británico dulcifica al personaje en una balada impropia de la franquicia. 

Cuando se anunció que Sam Smith sería el intérprete del tema principal de la película Spectre, última incursión de Daniel Craig en el personaje del agente 007, la expectación fue notable. El cantante londinense demostró con su album In the Lonely Hour (2014) que es una de las voces mejor moduladas del panorama musical, y ha ocupado merecidamente un lugar destacado en la escena inglesa. 


La franquicia de James Bond casi siempre ha acertado con la elección de las voces protagonistas de sus temas principales, con algunos casos excepcionales como el de Shirley Bassey, que sentó las bases del sonido Bond, Nancy Sinatra o Tina Turner, entre las féminas, y Tom Jones o Paul McCartney entre los cantantes masculinos. Aunque bien es cierto que en los últimos años, especialmente en las películas protagonizadas por Daniel Craig, la "modernización" sonora de la franquicia ha dejado canciones poco sugerentes como las de Chris Cornell (You know my name para Casino Royale) o Alicia Keys (Another way to die para Quantum of solace). Y entonces llegó Adele (Skyfall para Skyfall) y nos devolvió la esencia del sonido Bond, con una espectacular base orquestal y una fuerza que no escuchábamos en la serie de 007 desde la década anterior. 

Para Sam Smith la idea de reflejar el sonido característico de la franquicia ha sido uno de sus principales retos. Y ciertamente mantiene una línea de continuidad con la estela dejada por Adele. El problema es que lo que no parece haber captado bien el artista británico es la esencia del personaje. Bien es sabido que la serie de películas protagonizadas por Daniel Craig nos ha traído un personaje más humanizado, menos acartonado que el que encarnó Pierce Brosnan anteriormente. Pero una cosa es humanizar y otra muy distinta es ablandarlo. 

James Bond ha sido siempre, con sus altibajos, un reflejo de la masculinidad, adaptada en los últimos años a pequeñas dosis de vulnerabilidad. El problema principal de Writing's on the wall, escrita por Sam Smith y James Napier (tándem responsable del éxito Stay with me) es que ha convertido la humanidad del personaje en debilidad, que pervierte la imagen contundente de James Bond y lo dramatiza para atenuar su perfil de héroe. Canta Sam Smith:

How do I live? How do I breath?
When you're not here I'm suffocating
I want to feel love, run through my blood

¿Cómo vivir? ¿Cómo respirar?
Cuando no estás aquí me ahogo
Quiero sentir el amor corriendo por mis venas

WTF! ¿En serio? Entre las canciones de la franquicia podemos dividir dos grandes grupos: las que están dedicadas al protagonista y las que tienen como objeto a sus antagonistas. En las primeras está bien definido el perfil del personaje: masculino, valiente, elegante... Como cantaba Tom Jones en Thunderball para Operación Trueno:

Any woman he wants he'll get
He will break any heart without regret

Él tendrá a cualquier mujer que quiera
Romperá corazones sin remordimiento

Incluso, a pesar de este proceso de humanización construido en las últimas películas de James Bond, Adele lo dejaba muy claro en Skyfall:

You may have my number, you can take my name
But you'll never have my heart

Tendrás mi número de teléfono, sabrás mi nombre
Pero nunca conseguirás mi corazón




Tras varios meses de rumores sin confirmar, Sam Smith ha convertido el tema principal de la última película de James Bond en una balada más o menos correcta (tampoco nos atrevemos a calificarla como una "balada típica del programa Factor X" como hace Alexis Petridis en The Guardian) que traiciona la esencia del personaje y desvirtúa en buena medida el perfil de ese agente 007 que, con sus virtudes y sus defectos, se mantiene bien actualizado. Especialmente tras el éxito de crítica y ventas de su predecesora, Adele. 


13 febrero, 2015

Crónica de “mi” Berlinale 2015



Enviado especial: JJ Montero

Cada mes de febrero tengo una cita casi mística a la que intento no faltar nunca desde hace años.  En esta ocasión, la segunda, el blog de cine “En Primera Fila” me da la oportunidad de poder contaros en primera persona y con esta breve crónica cómo se ha desarrollado la Berlinale 2015 en sus primeros días.

Cogimos abrigos, gorros y guantes para adentrarnos en este festival que, sin duda, nunca decepciona. Un festival cómodo, nada elitista y que no pierde su esencia. Da gusto seguir viendo las colas interminables del público cosmopolita berlinés que no duda incluso en hacer noche frente a las taquillas para conseguir las ansiadas entradas. Berlín y la Berlinale son así.

Berlín es una de las ciudades donde se pueden ver cada año las películas más arriesgadas, comerciales, de autor, clásicos y futuros referentes entre un gran mar de espectadores repartidos por toda la ciudad y por la gran cantidad de salas que se suman al certamen.

No soy nada seguidor del cine de Isabel Coixet, y que el festival abriera sus puertas con una insípida película como Nadie Quiere la Noche me pareció una provocación más. Años atrás recuerdo cómo este festival proyectó sus dos anteriores trabajos. Da igual lo que haga que “la Coixet” siempre es bienvenida, aunque muchas veces lo desmerezca.

Otra película que despertó pasiones y odios a partes iguales en el pase de prensa fue Eisenstein en Guanajuato, de Peter Greenaway. La cinta muestra el viaje que el realizador soviético (interpretado por Elmer Bäck) realizó a México en 1930 con la idea de rodar una película sobre la revolución. Supuestamente, allí descubrió su homosexualidad, manteniendo una relación esperpénticamente pasional con su guía, Palomino Cañedo (interpretado por Luis Alberti). Todo en Eisenstein en Guanajuato es deliberadamente histriónico, desprejuiciado y hasta tedioso. Sus escenas de sexo homosexual más o menos explicito y sus desnudos no la hacen fácil de ver.  Algunos críticos no pudieron aguantar tal despropósito y decidieron abandonar la sala de proyección, alarmados.

Este año no pude evadirme de uno de los grandes ganchos mediáticos de los primeros días del festival y no dudé ni un minuto en esperar las largas colas para ver el pase de prensa (horas antes de la premiere) de 50 Sombras de Grey, de Sam Taylor-Wood en los cines IMAX situados en la Plaza Sony de la capital alemana. Como era de esperar salimos de la proyección entre risas porque la película nos pareció a la mayoría de la prensa un “truño” de grandes dimensiones (nunca mejor dicho porque se proyectó en una enorme pantalla IMAX). Incluso varios compañeros de la prensa acreditada no dudaron en reírse a carcajada limpia durante la proyección.

Mención aparte merece poder disfrutar del ir y venir en el EFM (European Film Market) del bullicio de productores, periodistas y las gentes que como yo formamos parte de alguna forma de la industria audiovisual. Además los responsables de los 36 proyectos seleccionados en la decimosegunda edición del Berlinale Co-Production Market tuvieron oportunidad de reunirse con potenciales coproductores y socios financieros. A lo largo de tres días, en el evento se celebraron más de 1200 reuniones personales, según datos proporcionados por la propia organización.

Está a punto de acabar la Berlinale. Ya sólo queda conocer el palmarés de la 65 edición de Festival internacional de Cine de Berlín. Los Osos de Oro y Plata que este sábado, 14 de febrero, sobre las ocho de la noche, surgirán de las deliberaciones de un jurado presidido por el norteamericano Darren Aronofsky. Un jurado en el que figuran, además, entre otros miembros, Audrey (Amelie) Tautou, el germano-barcelonés Daniel Bruhl, y la directora peruana instalada en Barcelona, Claudia Llosa.

En cualquier caso, el Festival de Berlín 2015 ha sido más que 50 sombras. Afortunadamente.  Constatar, por ejemplo, la baja forma de las nuevas películas de los grandes cineastas que han participado en la sección competitiva del certamen. Ni Werner Herzog, ni Wim Wenders, ni tampoco Terrence Malick han estado a la altura de su fama. Isabel Coixet, con Nadie quiere la noche tampoco ha dado lo mejor de sí misma. 

¡Hasta pronto Berlín!


23 octubre, 2014

El culebrón del reino de Dorne

Que durante el rodaje en Andalucía de una serie como Juego de tronos se acabe hablando más de aspectos económicos que cinematográficos indica en buena medida el tipo de país en el que estamos. Resultan descacharrantes los dimes y diretes de productores, instituciones e intermediarios. Algunos están mejor con la boca cerrada. 

En los últimos días ha surgido una polémica algo artificial sobre si Juego de tronos volverá a rodar o no en España. Pero no es la única que surge de las declaraciones de políticos e intermediarios. Cuando se anunció el rodaje en Sevilla el pasado verano, Andalucía Film Commission (a la que sin duda hay que alabar el esfuerzo por traer producciones internacionales), se aventuró a dar una de esas cifras que uno nunca sabe de dónde coño se sacan. Y lanzaba al vuelo los primeros números: 100 millones de euros de inversión y más de 4.000 puestos de trabajo directos o indirectos. Inmediatamente, Peter Welten, responsable de Fresco Films Service, la productora malagueña especializada en proyectos internacionales que ha prestado sus servicios a HBO para el rodaje de Juego de tronos, salió al paso de estas cifras, desmintiéndolas categóricamente: ni 100 millones ni cuatro mil puestos de trabajo.

 

Los políticos tampoco se han quedado callados, y hasta al embajador de Estados Unidos en España, James Costos, se le ocurrió decir que el turismo en Sevilla había aumentado un 16% desde que se conoció la noticia del rodaje. No cabe duda que la noticia ha podido atraer a aficionados a la serie, principalmente nacionales, pero de ahí a suponer un aumento importante del turismo hay mucho trecho. Ni siquiera el rodaje de una de las sagas de La guerra de las galaxias en la Plaza de España supuso un revulsivo para la ciudad desde el punto de vista turístico. Pocos extranjeros saben siquiera que el Parque de María Luisa fue el planeta Naboo. Eso de que determinados rodajes se conviertan en acicates del turismo solo me lo creo en el caso de Nueva Zelanda con El señor de los anillos (allí han sabido convertir los decorados en una especie de parque de atracciones hobbit) y si acaso en el de la localidad navarra de Leitza con Ocho apellidos vascos, a nivel de turismo nacional. 

Desde luego, la gestión de Fresco Films Service desde el punto de vista de comunicación ha sido algo caótica. Primero solicitando emails para el cásting de figurantes que finalmente parece que no sirvieron para nada, y después con algunas declaraciones de su máximo responsable, Peter Welten, hablando de la "prepotencia de las instituciones" y de lo caro que resultaba rodar en España. Palabras rápidamente utilizadas por medios de comunicación principalmente de la zona Norte de España para arremeter contra el rodaje en Andalucía y anunciar que HBO no iba a regresar, algo que nunca se dijo.

Que los rodajes internacionales en España no son baratos es algo que todos sabemos. Primero porque las instituciones ya se encargan de tratar de sacar el mayor rédito económico y político a producciones de este tipo. Y segundo porque en España se trabaja con unos precios de mercado que exceden con creces los de otros países incluso europeos. Aparte por supuesto de que lo de las excensiones fiscales parece cada vez más una utopía que difícilmente se alcanzará. Evidentemente, si una productora quiere rodar en España tiene que pagar lo que sea necesario para que este rodaje se desarrolle con la precisión necesaria. Pero también es cierto que un rodaje de estas características en países como Croacia o Irlanda cuentan con mayores facilidades fiscales, por ejemplo. Aquí la única cuestión es si queremos ser un plató internacional o no; y eso depende de los mismos políticos (Junta de Andalucía, Ayuntamientos...) a los que luego se les cae la baba haciéndose fotos con los protagonistas de la serie.

Ahora resulta que no, que HBO no descarta volver a rodar en Andalucía, a pesar de que resulta caro. Eso no lo sabremos hasta el próximo año, pero me da la impresión de que este cruce de declaraciones y de dimes y diretes no contribuye precisamente a animar a este tipo de rodajes. Declaraciones que, lejos de salir de la propia HBO o de los principales responsables de Juego de tronos, surgen desde foros "subalternos" y en muchas ocasiones de voces que no saben bien de lo que están hablando. 

El reino de Dorne, a todo esto, se mantiene en silencio.

25 agosto, 2014

Las mejores bandas sonoras "indies" de 2014 (2ª parte)

Aunque no estemos en esa época en la que habitualmente se hace un repaso a las mejores bandas sonoras y/o películas del año, es buen momento para comentar algunos de los trabajos más interesantes de la música de cine que hemos escuchado en lo que llevamos de 2014. Muchos de estos trabajos no estarán en las listas habituales de lo mejor del año, porque se desarrollan en terrenos poco convencionales, pero precisamente por eso nos atrapan.

Rich Hill, Nathan Halpern
Ganador del Premio al Mejor Documental en el Festival de Sundance de este año, este filme dirigido por Andrew Droz Palermo y Tracy Droz Tragos nos introduce en una realidad a a la que no miramos lo suficiente: la pobreza. Pero no habla de la pobreza en la India o en África, sino en una localidad rural de Missouri, donde viven los tres adolescentes a los que acompaña la cámara. Ya se menciona esta película como una de las más serias candidatas al Oscar, y desde luego tiene una gran capacidad para acercarnos a estos tres chavales sin futuro con una mirada que captura su desesperanzada vida como pocas veces hemos visto en pantalla. La música de Nathan Halpern, compositor que ha trabajado en otros documentales, se desarrolla entre sonoridades abstractas, casi ambientales, que dan una cadencia mágica a las imágenes, y que en el uso de ese piano etéreo nos recuerda a las mejores composiciones de Thomas Newman. Temas como "Fourth of July" o "Fireworks" son profundos y tremendamente emocionantes. Será interesante seguir la trayectoria de este músico. 



Locke, Dickon Hinchliffe
Recién estrenada en España, esta película pertenece a ese subgénero últimamente muy desarrollado de "filme monólogo"; es decir, historias que encierran a un solo actor en un espacio reducido y que se sostienen en la interpretación de su protagonista. Ahí están títulos como Buried (2010) con Ryan Reynolds o Cuando todo está perdido"(2013) con Robert Redford. Ahora le toca a Tom Hardy demostrar sus indudables cualidades como actor en una trama de suspense que se desarrolla exclusivamente en el interior del coche que conduce, tras tomar una decisión clave que cambiará su vida para siempre. El director y guionista Steven Knight mantiene la tensión del personaje principal con inteligencia, y cuenta con la ayuda del músico Dickon Hinchliffe, al que ya le seguíamos la pista tras bandas sonoras como Winter's bone (2010) o Out of the furnace (2013), que acompaña con gran efectividad la historia de este hombre que renuncia a su forma de vida. Las guitarras se convierten en protagonistas de esta banda sonora, un trabajo sutil que equilibra algunos altibajos de la historia. 


Calvary, Patrick Cassidy
El director de la interesante The guard (El irlandés), John Michael McDonagh, vuelve a contar con el actor Brendan Gleeson como protagonista, aquí en un personaje totalmente opuesto al de aquella comedia. La película tiene un comienzo impactante, cuando el párroco de una parroquia es amenazado de muerte en su propio confesionario. A partir de ese momento, comienza su particular calvario en un opaco pueblo irlandés en el que la hipocresía deja paso al rencor. Cargada de humor, pero esta vez negro como el carbón, Calvary está repleta de personajes singulares que describen la decadencia de la religión incluso en lugares remotos, donde ya a casi nadie le importan los sermones. La banda sonora está firmada por Patrick Cassidy, compositor irlandés que construye uno de los trabajos más hermosos del año. Siguiendo la estela de creaciones autónomas como el aria Vide Cor Meum (usada por Ridley Scott en Hannibal y El reino de los cielos), Cassidy ha compuesto pasajes melódicos de gran belleza, con voces solistas, que junto a las imágenes de los paisajes irlandeses ponen literalmente los vellos de punta.  



Loves her gun, Hanan Townshend
Volviendo al cine puramente "indie", la película de Geoff Marslett se desarrolla en Texas, y tiene como protagonista a una joven que, huyendo de la violencia que sufre en Nueva York, acaba en Austin imbuía de la cultura de las armas que se vive en la América más profunda. Aunque Loves her gun no ha tenido una trayectoria demasiado valorada, sí ha llamado la atención el trabajo del compositor neozelandés Hanan Townshend. Colaborador de Terrence Malick en sus dos últimas películas, El árbol de la vida (2011) y To the wonder (2012), este músico ha conseguido crear una atmósfera precisa y esencial para recrear esta tragedia romántica que reflexiona sobre la obsesión con las armas en los Estados Unidos. Los instrumentos de cuerda se dan la mano con precisas creaciones ambientales a través de sintetizadores, todos ellos interpretados por el propio músico. La banda sonora tiene un aire de melancolía que acompaña a la protagonista en su camino por encontrar un lugar en una sociedad que apesta. Hanan Townshend participará también en la próxima película de Terrence Malick, Knight of cups



Adore, Christopher Gordon, Antony Partos
El debut en el cine de Hollywood de la guionista y directora francesa Anne Fontaine ha pasa algo desapercibido, a pesar de sus cualidades y de un reparto encabezado por Naomi Watts y Robin Wright. Estrenada en España bajo el título de Dos madres perfectas, se trata de un drama sobre el reencuentro en su madurez de dos mujeres que fueron amigas de juventud. La película se desarrolla en hermosos paisajes de Australia, y de ese país proviene precisamente el compositor Christopher Gordon, uno de los más interesantes de su generación, con grandes trabajos reconocidos como Master and Commander (2003) o El último bailarín de Mao (2009). Estamos ante uno de los trabajos más interesantes del año, escrito para piano con el apoyo de cuerdas, que sabe recrear una atmósfera de irrealidad y un cierto aire minimalista gracias a construcciones musicales perfectas. La banda sonora cuenta también con algunas aportaciones adicionales firmadas por Antony Partos, otro destacado músico australiano. 



The fault in our stars, Mike Mogis, Nathaniel Walcot
Estrenada en España con el título de Bajo la misma estrella, esta película de Josh Boone es una de esas historias pequeñas pero de gran calado emocional que quizás ha pasado más desapercibida de lo que debería. Dirigida por Josh Boone, cuenta una historia de amor muy particular, entre dos jóvenes que comparten el incierto futuro que les proporciona su enfermedad, el cáncer. Como la propia película, su banda sonora, escrita por el tándem formado por Mike Nogis y Nathaniel Walcott, está compuesta por pequeñas pinceladas que nos proporcionan ese espíritu de superación de la que habla esta historia, con una propuesta vitalista y esperanzadora bien transmitida por el trabajo musical. Especialmente interesantes son los temas de reposada cadencia como "Anne Frank house" o el hermoso "Love making". Ni qué decir tiene que junto al álbum con la música original se ha publicado otro disco que contiene algunas de las canciones que suenan en la película, con temas de Ed Sheeran o Birdy, que igualmente resulta recomendable. 



God help the girl, Stuart Murdoch
Delicioso musical que ganó un Premio Especial del Jurado en el Festival de Sundance y también se presentó en el pasado Festival de Berlín. Dirigida por Stuart Murdoch, el líder de la banda Belle and Sebastian, se trata de un proyecto que tiene algunas similitudes con The Commitments (1991), que también surgió de la reunión de un grupo de jóvenes cantantes desconocidos procedentes de un casting en Escocia a nivel nacional. Aunque el proyecto nació primero como una serie de canciones creadas para voces femeninas, poco a poco se fue convirtiendo en la película que ha llegado a ser. Las canciones tiene, cómo no, reminiscencias del estilo de Belle and Sebastian ("Act of the apostle"), pero mantiene su propia personalidad con espléndidos temas de gran fuerza ("God help the girl") y otros de espíritu hipster ("The psychiatrist in") en uno de los álbumes más entretenidos que hemos escuchado este año. En los singles publicados de forma paralela al disco principal se pueden encontrar también pequeñas joyas ausentes de éste. 





Sunshine on Leith, The Proclaimers, Paul Englishby
También desde Escocia llega este otro musical que adapta la obra teatral del mismo título que logró un importante éxito tras su estreno en 2007. Se trata de lo que se denomina un "juke box musical", basado en canciones de un grupo determinado para construir una historia alrededor de ellas. En este caso, Paul Englishby fue el encargado de adaptar temas del grupo escocés The Proclaimers (que además hacen un cameo en la película). Los protagonistas son dos jóvenes que acaban de regresar de la guerra de Afganistán y que tratan de recuperar sus vidas normales en el distrito de Leith, en Edimburgo. Precisamente el título de la obra es el mismo que el del segundo album de The Proclaimers, uno de los que mayor éxito les ha dado en su carrera. En la banda sonora, en la que encontramos nada menos que a Peter Mulan interpretando una canción, hay temas espléndidos, como el que abre el disco, "Sky takes the soul", o el popular "I'm gonna be (500 miles)", y el conjunto cohesiona con gran acierto algunos de los clásicos de The Proclaimers. 



22 agosto, 2014

Rich Hill, la herida interior

Ha obtenido el Gran Premio del Jurado al Mejor Documental en el Festival de Sundance y suena como una de las películas mejor posicionadas en la carrera hacia el Oscar. "Rich Hill" es una mirada profunda hacia aquello a lo que no nos atrevemos a mirar. 



El cine documental nos tiene acostumbrados a colocarnos frente a la pobreza de países africanos o latinoamericanos. Pero esa realidad, de la que sin duda hay que ser conscientes, puede llegar a provocar cierta ceguera hacia lo que ocurre en nuestro propio entorno. El documental que se alzó con el Gran Premio del Jurado en Sundance a principios de este año, y que acaba de llegar a las pantallas norteamericanas, es una muestra patente de la necesidad de mirar hacia lo que pasa alrededor de una sociedad que parece empeñada en mirar hacia otro lado, más pendiente de un futuro incierto que de un presente doloroso. Los acontecimientos recientes en Ferguson, Missouri tras la muerte del joven Michael Brown a manos de un policía de gatillo fácil ponen de manifiesto la fragilidad de un sistema que de vez en cuando saca a flote la mierda que lo sostiene. 

Rich Hill es una pequeña población, precisamente situada en el estado de Missouri, que tiene menos de 1500 habitantes, donde residen los tres protagonistas de esta historia. Se trata de una de esas poblaciones rurales que van desapareciendo del mapa de Estados Unidos, abandonada lentamente por sus habitantes, cuyo perfil se dibuja a base de escombros, tiendas y casas cerradas. estos tres adolescentes pertenecen a familias desestructuradas y fragmentadas por la ausencia de un futuro medianamente complaciente. Las palabras de una de las madres (Delena: "Yo nunca he podido tener sueños ni esperanzas"), son lanzadas como dardos hacia el espectador. Son vidas sin futuro, condenadas a sobrevivir entre basura, sentenciadas a no atrapar ni siquiera un pequeño trozo de ese sueño americano que les venden a través de sus televisores de segunda mano. 


Por eso, que la mirada de los directores,  Tracy Droz Tragos y Andrew Droz Palermo, se centre en estos chavales proporciona algo de luz al final del túnel en el que sobreviven. Sus padres ya han tirado la toalla, ya no esperan nada de las vidas que les ha tocado. Pero ellos al menos tienen una mirada diferente, ya sin inocencia, pero sí con mayor vitalidad. Adolescentes que viven en constante estado de cabreo (Appachey ha sido diagnosticado de personalidad bipolar, a Harley le cuesta controlar sus ataques de violencia, Andrew vive desalentado por la pasividad de sus padres), como seguramente muchos de los que se han rebelado estos días contra la policía. No solo tienen que vivir sin esperanza, sino que tienen que soportar la brutalidad policial o el menosprecio (Andrew: "La gente que pasa nos mira por encima del hombro, como si fuéramos menos que ellos").


Los directores consiguen crear esa empatía entre el espectador y los protagonistas abrazando con su cámara (espléndida fotografía de Andrew Droz Palermo), pequeños retazos de sus vidas diarias. Es un objetivo amable, pero no condescendiente. No se juzga, se refleja la realidad. Y ahí están sus principales virtudes. Destaca también el espléndido trabajo musical del compositor Nathan Halpern, música etérea de descripción casi irreal, que subraya momentos mágicos como la celebración del 4 de julio, uno de los pocos destellos de alegría en medio de tanta desesperanza. 




Nota: La película ha servido para apoyar a estos adolescentes y sus familias. Andrew (16) sigue estudiando gracias a las contribuciones de la fundación creada tras el estreno; Harley (17) ha sido diagnosticado con un tumor cerebral, pero ha conseguido ver a su madre (en prisión) gracias a la repercusión del filme; Appachey (13) continúa estudiando y al menos ya no tiene el temor de que los servicios sociales le aparten de su familia.