21 febrero, 2012

Crónica Festival de Berlín 2012

Una vez más, “En primera fila” acude a la cita anual con el Festival de Cine de Berlín; en este 2012, su 62 edición.

Berlín es una ciudad sumamente acogedora, con un carácter más mediterráneo que centroeuropeo y que bien merece una visita anual aunque solo sea para saludar a esa enigmática joven que es Nefertiti. Evidentemente no hay otro motivo para visitar Berlín en el mes de Febrero que asistir a su longevo Festival de Cine. Desde hace varios años se viene anunciando un posible cambio de fechas para la celebración de la Berlinale y situar el festival en plena primavera y sería de agradecer encontrar  una ciudad con un clima de mayor bonanza del que hemos “disfrutado” este año con temperaturas máximas de -5ºC.
              
Pero entremos de lleno en el motivo de esta crónica, la Berlinale 2012. Un festival con desigual calidad cinematográfica, pero con un denominador común: el compromiso ético al abordar temas  de gran calado social y humano. Ese abordaje lo han realizado desde autores semidesconocídos  hasta los ya consagrados como Stephen Daldry o Zhang Yimou y sin olvidar la primera experiencia como directora de la actriz Angelina  Jolie con una intensa y dramática película sobre la guerra de Bosnia en los años 90 (“In the land of blood and honey”).
              
Espectacular, mediático y merecido ha sido el homenaje  a Meryl Streep con el pase de todas sus películas y como posible preparación ante el más que probable Oscar de este año.
              
Nuestro primer encuentro de cine en la Berlinale 2012 fue “Extremely loud and  incredibly close” donde Stephen Daldry muestra una vez más su magnífica capacidad para la dirección de actores y especialmente niños (recordemos “Billy Elliot” o “Las horas”). A través de una historia  personal y de forma parabólica, muestra la débil solución al duelo que la sociedad norteamericana ha desarrollado tras los hechos del 11-S y que se reflejan patológicamente en el subconsciente colectivo.
            
En el Programa Oficial se han presentdo 17 peliculas a competición entre las que se podrían destacar “Tabú” del portugués,  fiel seguidor de autores como Godard o Rivette,   Miguel Gomes. “Just the wind” del húngaro Bence  Fliegauf   expuso una historia de racismo en ambiente rural.  Ursula Maier en “Sister” presenta una historia  de un niño y una joven mujer a los que les falta todo, en la opulenta Suiza. El filipino  Brillante Mendoza presentó “Captive”,  drama sobre el terrorismo.
            
España estuvo  representada en competición por Antonio Chavarrías con “Dictado”, trhiller psicológico que pudo haber pasado sin pena ni gloria  pero que se hundió y dio lugar a la hilaridad de la prensa por su deplorable y  ridículo final.  

Zhang Yimou presentó “The flowers of war”, nueva versión de los hechos acaecidos en 1937 con la ocupación japonesa de China.  Retrata una historia durísima,  con momentos de humor que invitan a la distensión. Narra sentimientos entrecruzados de distintos personajes, sus flaquezas y  sus heroicidades con realismo,  pero con una estética más dulce, como corresponde al principal representante de la llamada 5ª generación del cine chino, que la presentada  en “Ciudad vida y muerte” de Lu Chuan.

La película alemana “Bárbara” de Christian Petzold  fue bien recibida aunque desarrolla un  buen guión con la frialdad clásica del cine alemán actual.

Por último habría que destacar la que en definitiva ha ganado el Oso de Oro de este año: “Cesare debe morire” de los Hermanos Taviani. Pequeña gran película por su minutaje y su planteamiento minimalista que bien podríamos situar en el género del documental. Los Taviani en línea con su compromiso político abordan una performance original, teatro de Shakespeare en la cárcel e interpretado por reclusos,  lo que les permite expresar toda la teoría política que aparece en la obra “ Julio César” del autor inglés.  La dictadura, la fidelidad, el derecho al tiranicidio. Al mismo tiempo, reflexionan en boca de uno de los reclusos sobre el efecto liberador  de la cultura. Lamentablemente no creemos que esta película sea accesible al espectador más allá de algún pase televisivo de madrugada.

Finalmente,  no tenemos más remedio que señalar un desagradable incidente ocurrido en la embajada española. Es tradicional desde hace años ofrecer en la embajada de España en Berlín una recepción a los españoles que asisten a la Berlinale: actores, productores, distribuidores, prensa. En definitiva,  todos los profesionales españoles que debidamente  acreditados vamos a Berlín a trabajar. Es el momento de saludar a los compañeros de otros medios con alguna cerveza y algún (escaso) canapé de por medio. Nuestra sorpresa y la de otros 2 compañeros fue que una funcionaria, suponemos que de la embajada, nos prohibió la entrada a la recepción ya que nuestros nombres no figuraban en la relación que ellos tenían (después de más de 6 años acudiendo al evento con puntualidad); es decir que figurábamos como prensa acreditada en la Berlinale 2012 pero no en la lista para entrar en nuestra casa (¿o qué debe significar  la Embajada de España en un país extranjero, sino  la casa de un español?). Todo expresado además en forma y modo, que, escuchado en el horrible edifico que el sátrapa alemán regaló al español en 1940, nos hizo pensar en algún momento que podíamos terminar en Dachau… Lamentable, absolutamente  lamentable,  tanto en el fondo, como muy especialmente en sus formas,  no obstante  “En primera fila” volverá a la Berlinale en  2013.

Antonio Figueredo