05 enero, 2010

Oscar 2010: La calidad no importa

A veces las propias distribuidoras son las peores enemigas de las películas. Sony parece haber tomado la decisión de pasar olímpicamente de uno de los títulos que más premios le ha dado en 2009. El inquietante debut en la dirección del hijo de David Bowie: Moon.

Duncan Jones, al que poco a poco recordaremos menos como hijo de quien es si sigue teniendo el pulso como director y guionista que ha demostrado en su debut en el cine, se ha quejado amargamente de la decisión de Sony Pictures Classics de no enviar screeners de la película que distribuye a los miembros de la Academia de Hollywood, teniendo en cuenta que podría haber tenido serias posibilidades, quizás no en la categoría de Mejor Película o Director, pero desde luego sí en la de Mejor Actor y también en la de Mejor Música, un espléndido trabajo de Clint Mansell. Lo de Sam Rockwell, protagonista absoluto de la película, es cuestión aparte. Quizás no haya habido en 2009 un trabajo más completo y complejo como el que realiza este actor que siempre ha demostrado su calidad pero que aquí, donde él es el único intérprete de la película, rebasa cualquier otro trabajo anterior.

A Sony Pictures Classics algún bloguero le ha denominado como el "indie killer", o lo que es lo mismo, la "asesina de películas independientes", por su escaso interés en promocionar los productos que distribuye (recordemos que Sony es la habitual distribuidora de las películas de Pedro Almodóvar en Estados Unidos, entre ellas Los abrazos rotos, aunque este año la apuesta en cuanto a película extranjera para los Oscar parece que está en La cinta blanca, de Michael Haneke, también distribuida por la misma compañía). Y efectivamente, Sony Pictures Classics parece más empeñada en dedicarse a promocionar títulos como Julie & Julia, The last station o Si la cosa funciona que en otras propuestas incluso de mayor valoración crítica como Moon.

El caso de la película de Duncan Jones es, por decirlo así, el colmo del desinterés. Sony argumenta que, puesto que aún no ha sido editada en Estados Unidos, sería necesario realizar copias con marca de agua para evitar la piratería, y que eso resulta caro para una producción de sólo 5 millones de dólares. Curioso, porque resulta que Moon ya está editada en DVD y blu-ray en Gran Bretaña, por lo que parece una excusa estúpida para una compañía que ni siquiera tendría que hacer grandes esfuerzos para adaptar el formato al estadounidense. ¿O sí se han editado en DVD The last station o Una educación, por cierto también inglesa, pero por la que parece que sí hay interés en promocionar al, por otro lado, espléndido trabajo de la actriz Carey Mulligan?

Ejemplo de cómo una distribuidora puede convertirse en la peor enemiga de una película cuando los ejecutivos se tocan los huevos, Moon parece destinada a ser ninguneada en los Oscar. ¿O no? Porque se ha iniciado, especialmente en internet, una campaña entre los seguidores de esta pequeña y original historia de ciencia-ficción, de inspiración casi filosófica, tratando de hacer la promoción que Sony Pictures Classics no hace porque no le da la gana. Así, se puede firmar una petición de nominación para Sam Rockwell aquí, y se han realizado posters "For your consideration" como el que tenemos en nuestro blog. Si finalmente Sam Rockwell consigue ser nominado al Oscar se demostrará la capacidad que la cinefilia internauta tiene frente a la estupidez de las distribuidoras.