27 diciembre, 2009

El cine premonitorio

Una de las últimas películas protagonizadas por Brittany Murphy muestra a la actriz muerta en una bañera, tal y como fue encontrada el pasado 20 de diciembre tras sufrir un ataque al corazón. ¿Premonición o casualidad?

Deadline es el título de la película que ha suscitado ya cierta controversia debido a que esa escena es la que se utilizó como reclamo publicitario, y cuyos carteles han comenzado a ser retirados de numerosos videoclubes. Deadline es una mediocre cinta de terror, con guión y dirección del debutante Sean McConville, en torno a una joven guionista que decide aislarse en una mansión prestada (de esas que desde que comienza a verse su fachada ya sabes que esconde algún mal rollo entre sus paredes) para terminar un guión que los productores le presionan para entregar (de ahí lo de "deadline"). La protagonista descubre unas cintas de video y decide cotillearlas para encontrarse con una aparentemente romántica historia de amor entre una pareja que habitó la casa. Y aquí encontramos la segunda trama, protagonizada por Thora Birch. 



Deadline funciona más bien mal, entre escenas típicas de supuestos sustos provocados por el timbre de un móvil y típicas apariciones de fantasmas mal maquillados. Los personajes hacen cosas inverosímiles, como estar cagada de miedo pero a pesar de eso irse a buscar una tumba en mitad de la noche, cuando podía haber esperado al día siguiente. Y en definitiva resulta tópica, sosa y anodina. 

Sin embargo, hay algunas circunstancias curiosas en torno a la película. Por ejemplo, ser la primera producción en Estados Unidos de los hermanos malasios Norman, Yusry y Edry Abdul Halim, que formaron el grupo musical pop KRU y revolucionaron en los noventa la música de su país. Y que ahora parecen empeñados en gastar su dinero en producir cine... aunque sea malo.




Pero Deadline es también una película paradigmática de la carrera en horas bajas de dos jóvenes actrices que no consiguieron ir más allá de los títulos que las hicieron brillar hace años, y que han venido protagonizando historias de resultado artístico mediocre y pobre repercusión comercial. Es el caso de Thora Birch, esa chica seductora de American beauty (1999) que después eligió cada vez peores proyectos y ha terminado siendo pasto de las producciones estrenadas directamente en DVD. Y también fue el caso de Brittany Murphy, a la que recordaremos siempre en Clueless: Fuera de onda (1995), pero que al margen de sus papeles en películas más o menos interesantes como Inocencia interrumpida (1999) o Sin City (2005) y su doblaje para dibujos animados como Happy feet (2006) o Futurama (2008), su carrera venía siendo un despropósito, y de hecho sus dos últimos estrenos, la comedia romántica The ramen girl (2008) y la cinta que nos ocupa, han salido directamente en DVD y en España permanecen inéditas.

Carreras frustradas por la nefasta rentabilidad de un estrellato efímero o, simplemente, porque la vida se acaba.