07 noviembre, 2008

Cine europeo 2008 (2ª Parte)

Se acercan los Premios del Cine Europeo, esos galardones que siempre acaban premiando lo más obvio sin voluntad de riesgo, y aprovechamos la ocasión para hacer un recorrido por algunos títulos que, o bien han sido ya etiquetados como "películas del año" por su repercusión nacional, o bien tienen más interés que el que los festivales o academias de cine les han dado, y que por tanto resultan especialmente atractivos.

Hunger (Irlanda). Sin duda alguna, estamos ante uno de los títulos del año. Que una película pase con éxito por algunos de los festivales más importantes del mundo (Cannes, Venecia, Toronto), es sintomático de su calidad. Dirigida por Steve McQueen (sí, su nombre debe acarrearle constantes bromitas), un londinense debutante, Hunger se adentra en la dramática huelga de hambre que protagonizaron varios presos del IRA en 1981, que acabó con la muerte de diez de ellos. Atentos al actor protagonista, Michael Fassbender, que incorpora al activista Bobby Sands (uno de los fallecidos, convertido en mártir de la causa), porque otorga a su personaje ese aliento de realidad que sólo los grandes intérpretes saben dar. Si no hay sorpresas de última hora, quizás hasta acabe siendo una de las películas de los próximos Oscar. Pero de lo que no cabe duda es de que se trata de uno de esos títulos que hay que ver. Se programó en la Sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián e incomprensiblemente no aparece en la programación de otros festivales españoles que presumen de ofrecer lo mejor del año. Menos mal que, más tarde o más temprano, podremos verla en nuestras pantallas.

Loft (Bélgica). Un ejemplo cristalino de que en Europa se sabe hacer buen cine de suspense. En este caso se trata de un encuentro entre cinco hombres casados que deciden alquilar un loft entre todos (ya sabemos para qué). Pero cuando aparece el cadáver de una joven y ninguno de ellos reconoce haber estado con ella, las sospechas y desconfianzas mutuas se hacen más evidentes. Dirige Erik Van Looy, que ya demostró su magnífico pulso para el cine de acción con De zaak Alzheimer, ganadora del Premio Europeo a la Mejor Banda Sonora (del británico Stephen Warbeck). Estamos ante uno de los directores más interesantes de un cierto cine europeo que logra construir productos de género sin por ello renunciar a la originalidad. Atención a la banda sonora del alemán Wolfram de Marco (uno de los componentes del equipo de Hans Zimmer), que ha sido recientemente editada por el sello Moviescoremedia y que es uno de los trabajos musicales más interesantes del presente año.

Mr 73 (Francia). A otro al que ya teníamos calado es al francés Olivier Marchal, gracias a su buen hacer en el terreno del cine policíaco oscuro con 36 Quai des Orfèvres (titulada en España Asuntos pendientes), en el que conseguía reunir a los dos grandes actores del cine francés de las últimas décadas, Gérard Depardieu y Daniele Auteuil. El primero, convertido ya en una sombra de sí mismo, se dedica a participar en lo que sea con tal de un buen sueldo. El segundo sigue siendo (y lo será por mucho tiempo), uno de esos monstruos de la interpretación que, para mí, supera en maestría a otros clásicos sepultados por sus propios tics (caso de Robert DeNiro). En Mr 73, el director repite con Auteuil dándole uno de esos personajes bombón para un actor: un policía deprimido, autodestructivo, que se enfrenta a una auténtica pesadilla. Lo que otorga valor a esta espléndida película es su condición de cine de género que dibuja mejor los matices de sus personajes que la propia trama policíaca. Y, por ello, logra llevarnos al terreno de la sorpresa. Buen trabajo musical, como siempre, del imprescindible Bruno Coulais.

The bank job (Gran Bretaña). Personalmente, el cine protagonizado por la nueva estrella del género de acción Jason Statham me entretiene. Resulta tan excesivo (ahí tenemos como ejemplo Crank) que termina siendo divertido, por mucha violencia que contenga. Se podría pensar que el principal reclamo de esta película es su protagonista, y que estamos ante una nueva incursión en la narrativa del mamporro y la patada en los huevos. Pero nada más lejos de la realidad. Dirigida por el veterano Roger Donaldson, la trama está basada en un famoso robo que tuvo lugar en Londres en 1971, en el que los asaltantes lograron vaciar uno de los bancos más importantes de Inglaterra. Estamos por tanto ante una muestra de ese subgénero del guante blanco y el robo de bancos que tan bien suelen hacer los ingleses (por mucho que Roger Donaldson sea australiano). La película mantiene la atención durante todo el metraje, los actores hacen bien su trabajo y la trama resulta incluso impredecible. Se trata quizás de una de las historias de género más interesantes del año . ¿Por qué permanece inédita en nuestro país? Será que los distribuidores tienen miedo de "vender" a Stratham como algo más que una masa de músculos.

Flashbacks of a fool (Gran Bretaña). Otro que está empeñado en no quedar etiquetado sólo como el nuevo James Bond es Daniel Craig, cuya trayectoria anterior como excelente actor debería ser más que suficiente para evitarlo. No sé si al calor del estreno de Quantum of solace, alguien retomará esta otra película protagonizada por el rubio inglés este año, pero deberían hacerlo. Porque esta historia producida y protagonizada por Daniel Craig tiene los suficientes elementos de interés como para llamar la atención del espectador. En este caso, además, con el aliciente de ver a "007" incorporando a un actor de Hollywood en horas bajas al que la muerte del que fue su mejor amigo le provocará una melancólica mirada al pasado, por supuesto, repleto de culpabilidad y flecos por cerrar. La parte protagonizada por Daniel Craig no es la más interesante de la película, pero complementa con acierto esos "flashbacks" del pasado que tienen al joven actor Harry Eden como contrapunto. Emotiva, sincera, entretenida, quizás algo obvia en determinados momentos, Flashbacks of a fool es un buen melodrama que su director y guionista, Baillie Walsh, sabe manejar con solvencia. Por supuesto, no falta la escena en la que Daniel Craig nos enseña su, todo sea dicho, bonito culo. Los/las seguidores/ras del actor ya sabrán que es habitual verle el trasero en las películas que protagoniza, no se sabe si por exigencias del guión o, simplemente, por ego-culo-centrismo.