26 enero, 2026

Las series españolas de 2026: Parte 1

Desde una lectura industrial, las nominaciones a los Oscar® son un espejo de la situación de Hollywood y, sobre todo, refleja en manos de quién están los grandes estudios. Poco después del estreno de Joker: Folie à Deux (Todd Phillips, 2024) en octubre de 2025, David Zaslav, CEO de Warner Bros. Discovery, convocó a los dos responsables del estudio cinematográfico Warner Bros. para comunicarles su insatisfacción con el rendimiento que estaba teniendo la película y prevenirles sobre el aumento de los costos de los estrenos previstos para 2025, entre ellos Los pecadores (Ryan Coogler, 2025) y Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson, 2025), ahora liderando las nominaciones con 16 y 13 candidaturas respectivamente. Los ejecutivos Michael De Luca y Pamela Abdy, conocidos en Hollywood como Mike y Pam, se incorporaron a Warner Bros. en 2022 para devolver a la productora el brillo que había estado perdiendo (Michael De Luca fue nominado al Oscar® por Moneyball (Bennett Miller, 2011), la película preferida de David Zaslav), pero los resultados en taquilla no fueron satisfactorios (el éxito de Barbie (Greta Gerwig, 2023) fue un compromiso anterior a la incorporación de los dos ejecutivos), y ellos mismos despidieron a principios de 2025 a su director de marketing mundial, Josh Goldstine y al director de distribución internacional, Andrew Cripps, coincidiendo con el mal resultado de la ambiciosa Mickey 17 (Bong Joon Ho, 2025). La revista Bloomberg llegó a publicar una noticia en la que se afirmaba que David Zaslav estaba entrevistando a posibles sustitutos de la pareja de ejecutivos. Otra polémica posterior llegó con el acuerdo que alcanzaron con Ryan Coogler, inédito en Hollywood, para devolver al director los derechos de Los pecadores una vez que pasaran 25 años desde su estreno, en 2050, otorgándole también un porcentaje sobre la taquilla. Finalmente, Warner Bros. Discovery se ha puesto a la venta en el mejor momento de su historia reciente, siendo el estudio con mayor número de nominaciones, con un total de 30. A los estrenos de las dos películas más nominadas al Oscar® hay que añadirles también el de F1®: La película (Joseph Kosinski, 2025), producida y distribuida en cines por Warner Bros. aunque aparezca como una producción de Apple tv, que ha conseguido 4 nominaciones y el buen resultado de Weapons (Zach Greger, 2025), otra apuesta arriesgada. En el lado opuesto es significativo que, desde que Skydance adquirió Paramount el año pasado, bajo la presidencia de David Ellison ha sido el único gran estudio de Hollywood que no ha conseguido ni una sola nominación al Oscar®.

Otro aspecto relevante de las nominaciones, y una tendencia en los últimos años, es la amplia presencia de producciones internacionales en las categorías principales, que muchos justifican por la mayor incorporación de miembros extranjeros en la Academia de Hollywood, que ha alcanzado en los últimos años un 25%. Esto puede ser cierto, pero el impulso principal a esta presencia es el trabajo de promoción que realiza la distribuidora independiente Neon, especializada en los últimos años en "colocar" en los Oscar aquellos títulos que adquiere, principalmente en el Festival de Cannes. De las cinco películas finalistas en la categoría de Mejor Película Internacional, cuatro tienen presencia en otras categorías y fueron adquiridas por Neon: la noruega Valor sentimental (Joachim Trier, 2025), Gran Premio del Jurado en Cannes, ha conseguido un récord de 9 nominaciones; la brasileña El agente secreto (Kleber Mendonça Filho, 2025), premios al Mejor Director y Mejor Actor en Cannes, ha logrado cuatro nominaciones; la iraní pero representando a Francia Un simple accidente (Jafar Panahi, 2025), Palma de Oro en Cannes, ha conseguido dos nominaciones, aunque puede resultar decepcionante que no esté nominada como Mejor Película, como las anteriores; y la española Sirât (Oliver Laxe, 2025), ganadora de una Mención Especial en Cannes, se ha quedado con dos nominaciones, aunque pocas posibilidades de ganar. Más que las posibles votaciones de miembros extranjeros, resulta fundamental la inteligente campaña que lleva a cabo Neon para que sus películas lleguen a los académicos, con envíos de DVD físicos de edición limitada, demostrando que, aunque controle la distribución de varias películas extranjeras con posibilidades de nominación, es capaz de mantener a todas en el mismo nivel de promoción, sin favorecer a unas sobre otras. Este año solo se ha quedado fuera de las nominaciones la producción coreana No hay otra opción (Park Chan-wook, 2025), pero Neon también distribuye en Estados Unidos la película francesa de animación Arco (Ugo bienvenu, Gilles Cazaux, 2025), que ha entrado en su categoría, superando su propio récord con 18 nominaciones al Oscar® para la distribuidora, incluso por encima de las 16 de Netflix. La nueva presencia del cine brasileño en esta carrera de premios refuerza la idea de que, cuando hay un apoyo institucional claro, e incluso personal por parte del presidente Lula da Silva, los resultados son evidentes. Solo hay que compararla con la práctica desaparición del cine argentino de los circuitos internacionales desde que la extrema derecha ha desmantelado el INCAA, aunque la película Belén (Dolores Fonzi, 2025), que no tuvo ningún apoyo público, consiguió pasar el corte de la shortlist. 

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Marbella. Expediente judicial

Temporada 2 | Ficción, 6x52' | Movistar Plus+ |  

Creada por Alberto Marini, Dani de la Torre

Dirigida por Dani de la Torre, Oskar Santos


La plataforma española Movistar Plus+ siempre ha tenido una cierta aspiración a seguir los pasos de la francesa Canal+ en la producción de series de prestigio y se podría decir que durante la etapa de Domingo Corral ha conseguido superar las expectativas, al menos desde el punto de vista del prestigio internacional, aunque no del todo respaldado por las audiencias. Una de las características que se le asumen a Canal+ es la creación constante de thrillers generalmente convertidos en franquicias que están protagonizados por distintos cuerpos de seguridad, entre los cuales los últimos ejemplos han sido Soldados (Sundance TV, 2022) y B.R.I (Canal+, 2023-), de la que se acaba de estrenar su segunda temporada. La plataforma española también tiene su cuota de thrillers que suelen funcionar bien en cuanto a ventas internacionales, representados ahora por Marbella (Movistar Plus+, 2023) y El inmortal (Movistar Plus+, 2022-2026) cuya última temporada se estrena este año, ambas inspiradas en personajes sacados de la realidad, pero con notables dosis de ficción. La primera surgió de una noticia real, cuando en 2021 los periodistas Nacho Carretero y Arturo Lezcano publicaron en El País el reportaje titulado Marbella, sede global del crimen organizado, en el que describían el mundo de ostentación de las diferentes organizaciones mafiosas internacionales que actúan en la ciudad malagueña. Esto permitió a Alberto Marini (1972, Italia) y Dani de la Torre (1975, Monforte de Lemos) llevar a cabo una descripción de ese mundo de fiestas y coches deportivos pagados con el dinero del narcotráfico, centrándose en la primera temporada en la llamada Mocro Mafia (término despectivo utilizado en neerlandés para referirse a los inmigrantes magrebíes) que opera en Marbella, a través de la mirada irónica del abogado César Beltrán (Hugo Silva), que los tiene como principales clientes, lo que le permite llevar una vida de lujo. En la segunda temporada, Marbella. Expediente judicial (Movistar Plus+, 2026), los creadores han regresado a la idea inicial de contar con una protagonista femenina, que descartaron porque en un entorno machista como el de las mafias resultaba poco verosímil que se pusieran en manos de una abogada. De manera que, en el primer episodio, César Beltrán pasa el testigo de esa narración rompiendo la cuarta pared a la fiscal antidroga Carmen Leal (Natalia de Molina), que será la encargada de guiar a los espectadores a través su cruzada contra el narcotráfico, más centrada ahora en las mafias locales que operan en el Estrecho. Con la nueva narradora, la serie también pierde ese aire despreocupado que tenía la primera temporada que, sin llegar a ser una comedia, trataba de equilibrarse en un tono al estilo de las películas de Guy Ritchie. Ahora se vuelva más oscura y más seria, como las oficinas de los juzgados desde las que la fiscal trata de romper el poder de las "familias de pescadores" que viven en mansiones de lujo, enfocándose en perseguir a sus abogados, los que consiguen mantenerles fuera de la cárcel. Una de las figuras en las que se inspira el retrato de César Beltrán es el abogado Ricardo Álvarez-Ossorio, apodado "el abogado del diablo" porque tiene entre sus clientes a conocidos capos de la mafia marbellí, aunque en su caso no ha tenido acusaciones personales. 

Marbella. Expediente judicial se vuelve más seria por tanto y se enfoca más en el lado de la justicia, describiendo las estrategias legales que lleva a cabo la fiscal para conseguir llegar a los cabecillas de las mafias, teniendo que enfrentarse a jueces incompetentes o directamente corruptos como el juez Ortega (Sebastián Haro), que convierten su falta de diligencia en obstáculos insalvables: "Él y las ganas de trabajar viajan en dos carreteras que nunca se encuentran; y hasta he dudado alguna vez que la pereza no sea su pecado más grave", confiesa Carmen Leal en el Episodio 2 (T1E2). La serie aspira a transmitir verosimilitud en la descripción de las investigaciones judiciales y los bloqueos en la persecución del narcotráfico, reflejando los problemas estructurales de una administración que nunca tiene los medios suficientes para condenar a los mafiosos, ya sea por falta de recursos o porque está también infectada por la propia corrupción. Y aunque regresan personajes como la inspectora Marta (Elvira Mínguez), que tiene una cuenta pendiente con César Beltrán desde la primera temporada, el foco principal se coloca en la fiscal. Pero resultan demasiado convenientes y forzadas algunas de sus circunstancias personales, como el hecho de que su padre Alberto (Paco Tous) sea precisamente un empresario corrupto, a quien comienza a afectar en sus negocios la insistencia de su hija en perseguir a las mafias. Hay también más ambición en la puesta en escena de las secuencias de acción, con una larga persecución de una narcolancha al final del Episodio 3 (T1E3), que se convierte en el reflejo de la actualidad a través de la actuación policial de un Estado garantista como el español frente a los ataques indiscriminados de Estados Unidos en el Caribe, en contra de cualquier legislación internacional. De alguna manera, esta escena muestra la dificultad que supone la vigilancia del Estrecho bajo el prisma de las garantías legales frente a las decisiones autocráticas, un camino más difícil pero más acorde con los derechos fundamentales. El asalto a un hospital en el Episodio 4 (T1E4), que podría inspirarse en la noticia real de 2018 cuando una veintena de encapuchados asaltaron un hospital de Cádiz para llevarse a un narcotraficante que acababa de ser detenido, se muestra a través de un elaborado plano secuencia que se parece demasiado a una escena de la película francesa Atenea (Romain Gavras, 2022). Y algunas subtramas como el acercamiento de Alexandra (Manuela Calle), la hija de César, al joven Rafa (Agustín Domínguez), el miembro más joven del clan de los Saraos, resultan muy convencionales. Pero al asumir su condición de thriller sin elementos que lo distraigan termina dibujando un retrato contundente sobre la corrupción: "El tráfico de hachís es el patio trasero de Marbella", dice la fiscal Carmen Leal. La perspectiva judicial le da mayor solidez a la serie e incorporar un personaje con convicciones contribuye también a subrayar la ambigüedad de César Beltrán, abogado de narcotraficantes que prefiere no involucrarse personalmente como una estrategia de supervivencia, envuelta en una filosofía autocomplaciente: "Yo no soy un mafioso. Yo me puedo llevar una comisión, pero no es lo mismo", le dice al solucionador de problemas Claudio (Daniele Fileti). Planteada como segunda parte más que como segunda temporada, Marbella. Expediente judicial está producida por Buendía Estudios Canarias y, aunque se desarrolla en Marbella, se ha rodado sobre todo en municipios de las islas Canarias: Las Palmas de Gran Canaria, Firgas, Monte de León, Maspalomas y Arguineguín, el paraíso preferido por los turistas noruegos. 

Departament Amades

Temporada 1 | Ficción, 6x25' | 3Cat |  

Creada por Júlia Cot, Jordi López Casanovas

Dirigida por Edgar Lledó

Versión original en catalán con subtítulos en castellano.


En su incursión en los géneros de comedia más tradicionales, la plataforma autonómica 3Cat ha ido incorporando a su programación el regreso de la sitcom de siempre en series como La casa nostra (3Cat, 2025-) y ahora se embarca en la llamada workplace comedy tomando como referencia Parks and recreation (Prime, 2009-2015), con algunos elementos de comedia negra al estilo de Lo que hacemos en las sombras (HBO Max, 2019-2024), por eso de convertir a criaturas fantásticas en personajes principales de la historia. Con una propuesta atractiva en principio, Departament Amades (3Cat, 2026) hace un guiño a uno de los grandes folcloristas de la literatura catalana, Joan Amades (1890-1959, Barcelona), y en especial a su obra cumbre Costumari Catalá (1952, Ed. Salvat), cinco tomos y más de 5.000 páginas dedicadas a recoger las costumbres y leyendas de Cataluña. Aunque la serie se refiere a una mitología más cercana y reconocible, como los minairons, que han formado parte de un cierto resurgimiento del interés por el folclore fantástico catalán en los últimos años, y que ha desembocado en el éxito de la publicación Guía de les criatures fantàstiques catalanes (2025, Ed. Comanegra) recopilada por el autor Joan de Déu Prats. De manera que la serie llega en un momento propicio para hablar de un imaginario popular que está siendo rescatado, y la mezcla como comedia de oficina grabada como falso documental tiene sentido, pero funciona como concepto y flaquea en su desarrollo. Con la participación de actores y personajes invitados en cada episodio, el primero, Bruixes de Montseny (T1E1), comienza como si fuera The Office (Prime, 2001-2003), con una presentación de Lluís Gandía (Berto Romero), uno de los funcionarios del Departament Amades, una oficina dependiente de la Generalitat de Catalunya, que tiene como función mantener las tradiciones y el folclore catalán, lo que él denomina: "Las tres "c": conservar, catalogar y cuidar". Aunque su cometido real es mantener una convivencia pacífica entre las diferentes criaturas que forman parte de ese folclore, una labor peligrosa, como comprobará el propio Lluís Gandía cuando debe enfrentarse a una bruja de Montseny (Marta Millà) demasiado cabreada. El giro de guión de la historia es que la mayor parte de los funcionarios que trabajan en este departamento forman parte de esa mitología catalana: como Dolça (Anna Moliner), jefa de equipo, que es una dona d'aigua, una doncella vinculada al agua que es capaz de hipnotizar con su canto; el secretario Quique (Kike García) es un descendiente de minairons, duendes de la mitología pirenaica; mientras que el director del departamento es el Conde Arnau (Joan Negrié), condenado a cabalgar eternamente debido a sus pecados, pero cuya maldición se ha transformado en un trabajo de oficinista para toda la eternidad. También forma parte del equipo el community manager y guardia de seguridad ocasional Marc (Joan Esteve), que parece la única persona normal de la oficina, una especie de Guillermo de la Cruz (Harvey Guillén) dentro de la familia de Lo que hacemos en las sombras. La introducción de la Consellera de Interior (Mercè Arànega) como una política que pretende cerrar el departamento nos recuerda mucho a la serie canadiense Il sont parmi nous (Nuovo/Crave, 2025), otra workplace comedy que se desarrollaba en la Agencia Canadiense de Cumplimiento Aeroespacial (A.C.C.A.), una dependencia gubernamental que estaba dedicada a verificar los informes sobre ovnis, y que también tenía detrás a un político empeñado en clausurarla para ahorrar presupuesto. 

Creada y escrita por Júlia Cot, guionista de programas como Polònia (3Cat, 2006-) y Jordi López Casanovas, habitual colaborador de Berto Romero, Departament Amades surgió como idea en el año 2021 y se acogió a una iniciativa de ayudas a creadores convocada por TV3, que permitía el desarrollo y la producción de una serie a través de la productora El Terrat. El problema de este tipo de convocatorias institucionales es que generalmente no cuentan con un presupuesto amplio y tampoco son asumidas por las productoras con la inversión adicional que necesitan, de manera que incluso ideas atractivas como ésta acaban en una especie de producción de bajo presupuesto que no compromete demasiado a la productora pero al mismo tiempo utiliza la subvención de una manera justificable. Esto ha provocado alguna controversia en redes sociales en las que algunos espectadores han notado la incongruencia de proponer una serie que en teoría trata sobre el respeto a las tradiciones y el folclore, pero al mismo tiempo introduciendo herramientas que están en contra de esta premisa, como algunas escenas generadas a través de Inteligencia Artificial. Esto tampoco es nuevo en la plataforma 3Cat, que suele utilizar herramientas de IA para la traducción del subtitulado de sus producciones en diferentes idiomas como el español o el inglés, con resultados francamente lamentables. Pero de alguna manera esta contradicción interna de la serie también subraya la validez de una historia que habla sobre la peculiaridad en la que se ha convertido respetar las tradiciones locales frente a las imposiciones universales. Parte de las tramas se enfocan precisamente en estas confrontaciones, como en el episodio L'angelet de les dents (T1E3), cuando un hada de esta mitología popular catalana sobre ángeles que recogen los dientes de leche que se le han caído a los bebés, se queja ante el departamento de que su mercado está siendo acaparado por el Ratoncito Pérez, una tradición que proviene del folclore español desde la publicación de los Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes populares (1877, Ed. Biblioteca Miguel de Cervantes), de Fernán Caballero. Hay algunas ideas divertidas como cuando en ese mismo episodio la otra trama paralela involucra a un bosque que ha sufrido una "posesión mediática" con la voz del locutor Óscar Dalmau, después de que él fuera el narrador durante diez años de la serie divulgativa sobre el mundo de las setas Caçadors de bolets (3Cat, 2004-2014). Pero aunque algunas propuestas tienen potencial, nunca terminan de redondearse, a veces porque sufren un desarrollo que desemboca en un humor demasiado bobo, y muchas veces porque la dirección de Edgar Lledó no le proporciona el ritmo y la representación visual que la distinga de cualquier programa de sketches. Si la serie hubiera sido una comedia realizada en una productora independiente sin recursos, podría resultar simpática, pero estando producida por El Terrat para una televisión autonómica como 3Cat acaba siendo muy decepcionante. 

Pelayo. Más allá del límite

Miniserie | Documental, 3x50' | Prime |  

Creada por David Miralles, Javier Llanos

Dirigida por David Miralles


Después del éxito que consiguió la docuserie G.E.O. Más allá del límite (Prime, 2021), que la plataforma ha vuelto a situar entre las diez series más vistas, el inspector de la Policía Nacional Pelayo Gayol, que destacó en aquella serie por su personalidad como instructor del Grupo Especial de Operaciones (en realidad formada por unas cuantas frases elaboradas para sentar cátedra en un organismo en el que no hay ningún derecho a réplica), parecía destinado a ser el auténtico protagonista de un nuevo proyecto. G.E.O. surgió como una idea propuesta de la Dirección General de Policía para reflejar en un documental el período de instrucción de su grupo de operaciones especiales, de manera que incluía en su ADN la condición de producto de promoción, y ha tenido recientes extensiones en otra docuserie estrenada este mismo año: UCO. Las horas clave (Prime, 2026), conformando una especie de red de producciones dedicadas a mostrar los entresijos de las fuerzas de seguridad, pero desde una perspectiva controlada por los departamentos de comunicación. No es nada diferente a las muchas producciones sobre fuerzas de seguridad, aduanas y servicios de emergencia que podemos ver en cualquier plataforma FAST, pero se les supone una mayor cualidad cinematográfica que nunca oculta su intencionalidad de promover cierto patriotismo institucional, sobre todo ahora que ha regresado ese antiguo discurso de "si quieres la paz, invierte en las empresas que se benefician de la guerra" dentro del panorama mundial. Incluso documentales como el polémico Ícaro: La semana en llamas (Elena García Cedillo, Susana Alonso, 2022), un ejemplo de narrativa unidireccional desde la perspectiva de miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional durante las manifestaciones del Procés, tiene una clara intencionalidad limitada, a la que no le interesan los puntos de vista sino el discurso monocorde, lo que puede ser discutible desde la definición de la narrativa documental. Pero tampoco merece una campaña de odio como la que ha generado, especialmente dirigida a una plataforma como Filmin, cuyos responsables no han dado una respuesta lo suficientemente contundente sobre su derecho a programar documentales de visiones tan sesgadas como L'endemà (Isona Passola, 2014) y Ciutat morta (Xavier Artigas, Xapo Ortega, 2014) o la propia Ícaro: La semana en llamas. Alejándose de estas polémicas, pero en parte también subrayando las perspectivas unidireccionales de los documentales de promoción, Pelayo. Más allá del límite (Prime, 2026) convierte al agente Pelayo Gayol en el principal protagonista para crear un documental que pretende ser una mirada al narcotráfico en Colombia. No se trata de documentar una misión concreta, sino que es un viaje programado para la propia serie, de manera que si alguien se pregunta qué pinta Pelayo en Colombia, la respuesta es nada. De alguna manera, funciona simplemente como una especie de observador con la profesionalidad de su experiencia en los cuerpos especiales de lucha contra el narcotráfico. Pero colocar al inspector en esta posición es uno de los problemas de la serie: sus conversaciones con los militares o los habitantes de Buenaventura resultan forzadas, sus reflexiones son artificiales y se notan guionizadas e incluso la sensación de peligro que pretende describir a través comentarios como "hemos tenido la muerte muy cerca, echándonos el aliento en la nuca" no se refleja en su intervenciones, más que por los propios comentarios de los soldados. Hay más sensación de amenaza en las grabaciones de los móviles que han hecho los militares colombianos en otras intervenciones que en las que graba la cámara del documental. 

El director de las dos series en las que ha participado Pelayo Gayol es el cineasta David Miralles, que ha establecido una especie de estilo narrativo que él mismo denomina Real^Ficción, estructurando la dramaturgia de sus proyectos desde los acontecimientos reales con los que se encuentra. Pero Pelayo. Más allá del límite parece contradecir algunos de sus preceptos, como evitar la manipulación o respetar los conflictos que genera la propia realidad, porque la serie se siente forzada y manipulada, el ritmo quiere ser intenso pero cae en un tono de reportaje televisivo y la pretendida incursión en el lado oscuro del narcotráfico en Colombia resulta superficial. Un monstruo de siete cabezas (T1E1) lleva a Pelayo hasta Buenaventura, considerado como un puerto clave colombiano, tanto para mercancías legales como ilegales, y trata de reflejar la forma en que los grupos de narcotraficantes condicionan las vidas de sus habitantes, aunque en realidad tampoco les presta demasiada atención. Porque la serie tiene una intención informativa, pero dentro de ese espíritu de documental de acción que pretende transmitir adrenalina, como si se tratara de un thriller de ficción, lo que en cierta manera lastra la profundidad de sus reflexiones. Al centrarse específicamente en las misiones que lleva a cabo el ejército colombiano, se queda igualmente en la superficie de las capturas de alijos que solo hacen un daño relativo dentro de las principales rutas del tráfico de drogas, muchas de ellas con destino a España. En Mi diablo es más fuerte que tu dios (T1E2), el inspector español se adentra en el Pacífico colombiano, concretamente en Bahía Málaga, donde el ejército, utilizando términos como "guerra" y "enemigos", se enfrenta a las persecuciones en alta mar y las patrullas en ríos que a veces están cargados de minas. Todo esto nos lo cuentan, porque en realidad no se muestra en imágenes. Con frases hechas que resultan tan pretenciosas como los títulos de los episodios, hay sin embargo una carencia de carga emocional, por mucho que Pelayo pregunte constantemente por las familias de los militares, pero sin transmitir nada más allá que la coraza inexpresiva del protagonista. El último episodio, La cola de la rata (T1E3), se adentra en las estelas de la operación Perseo que supuso en 2024 una cierta recuperación de la localidad llamada El Plateado, en el Valle del Cauca, donde los narcotraficantes han formado un auténtico ejército usando drones con granadas para atacar a los militares. El problema de la serie es que no ofrece contexto político, enfocándose solo en intervenciones concretas, por lo que su aproximación a la lucha contra el narcotráfico se queda en una simple descripción bélica, que ni siquiera menciona las consecuencias en la población civil de los bombardeos y el fuego cruzado entre el ejército colombiano y los grupos de narcotraficantes, ni hace referencia a las acciones más controvertidas del ejército. En el último episodio, Pelayo se pregunta frente a una plantación de coca en el Valle del Cauca, "a cuánta gente habrá matado esta planta", y menciona la utilización de sus habitantes como esclavos de las redes de narcotráfico. Pero en noviembre del año pasado el bombardeo del ejército contra la zona rural del Guaviare recibió duras críticas por parte de la oposición colombiana por la muerte de siete menores de edad que habían sido reclutados por las disidencias de Iván Mordisco. Esta acción militar, que fue defendida por el presidente Gustavo Petro, no respetó el Derecho Internacional Humanitario (DIH), que establece que "los menores de edad reclutados conservan una protección reforzada debido al principio de humanidad", y por tanto se debe evitar convertirlos en víctimas mortales. Sin embargo, en este documental no existen las víctimas colaterales. 

Los protegidos: Un nuevo poder

Temporada 1 | Ficción, 5x50' | Atresplayer |  

Creada por Carlos García Miranda

Dirigida por Oriol Ferrer, Roberto Montalbo


Sin que lo parezca, Atresmedia viene desarrollando un abanico de producciones que tratan de abarcar a todo tipo de público y que están consolidando la plataforma atresplayer como un contenedor permanente de producciones originales que pueden tener más o menos repercusión pero mantienen un nivel industrial que la sitúa por encima de otras plataformas nacionales. Es una inteligente estrategia que alterna los estrenos en lineal con el contenido en streaming, mientras establece acuerdos con otras plataformas internacionales para compartir la emisión de algunas de sus series. La última iniciativa de Atresmedia ha sido involucrarse en uno de los fenómenos que han surgido recientemente, los dramas verticales, que son un gran éxito en países asiáticos y Estados Unidos, y que están desarrollándose también en el mercado latinoamericano. Se trata de producciones baratas de microepisodios rodados en vertical, con el objetivo puesto en el consumo rápido, haciendo binge watching, a través de la pantalla del móvil. Como no sabía qué hacer con su marca Flooxer, considerada como el canal joven de Atresmedia pero sin una línea de producción clara, parece ahora querer convertirla en la generadora de este tipo de producciones, y su primer estreno, la microcomedia de 54 episodios Una novia por Navidad (atresplayer, 2025) ha sido un éxito, con más de 20 millones de visualizaciones en atresplayer y en redes sociales. Colocarse en la iniciativa de este tipo de microseries, que directamente provienen de la estructura narrativa de las telenovelas de toda la vida, puede situar a Atresmedia en una buena posición en el caso de que se produzca el gran estallido popular que se ha podido ver en otros países. Se calcula que en 2027 los dramas verticales podrían suponer a nivel mundial un mercado de 14.000 millones de dólares. También con una atmósfera navideña, aunque su emisión ha llegado hasta mediados de enero, atresplayer ha estrenado la tercera temporada de la nueva etapa de Los protegidos (Antena 3, 2010-2012), aquel gran éxito del canal lineal que convocaba a más de 3 millones de espectadores cada semana. Creada inicialmente por Ruth García y Darío Madrona, la productora decidió retomar a los personajes de aquella serie en una propuesta distinta, ahora bajo la supervisión de Carlos García Miranda, que volvía a reunir a la familia Castillo en Los protegidos: El regreso (atresplayer, 2021) y posteriormente en Los protegidos: A.D.N. (atresplayer, 2022-2023), a través de formatos de 4 a 6 episodios con historias independientes. La última de ellas, Los protegidos: Un nuevo poder (atresplayer, 2025-2026) abraza directamente el espíritu navideño para convertirse en un especial que refuerza el carácter nostálgico regresando a la misma época en la que comenzó la serie original, con episodios como Que vienen los Reyes (T1E2) en 2010. En este caso, la familia encabezada por Mario (Antonio Garrido) se reúne, pero no para afrontar una misión de la corporación A.D.N., sino para tener unas tranquilas vacaciones que se verán amenazadas por un poderoso enemigo que se extiende a través de la mente de los niños. 

Los protegidos fue siempre una de esas comedias familiares que tan bien suelen funcionar en España, pero con un toque de fantasía referencial al espíritu de las películas Marvel, de forma que era una especie de Los Serrano (Telecinco, 2003-2008) con elementos heroicos, y en cierta manera esta incursión en lo que podría ser simplemente un especial de Navidad contiene ese carácter costumbrista que la hicieron tan popular. Con el estreno este fin de semana de la adaptación como serie de Padre no hay más que uno (atresplayer, 2026), Atresmedia parece querer recuperar ese tipo de producto familiar que a muchos espectadores les sigue resultando atractivo. En Los protegidos: Un nuevo poder los primeros episodios pueden parecer simplemente una de estas historias familiares, con el embarazo de la pareja formada por Culebra (Luis Fernández) y Sandra (Ana Fernández), o la adolescencia de Dora (Cosette Silguero), que le da una mayor relevancia en el desarrollo de su poder, y tiene algo de ingenuidad y mucho de comedia tradicional. Pero también intenta ser más generalista en la descripción de un entorno navideño que está contagiado de la iconografía más internacional, esforzándose en ser una producción de consumo más allá del mercado español, pero perdiendo por tanto el carácter localista. Solo un personaje como Rosa Ruano (Gracia Olayo) y sus churros de papas tienen esa conexión local que posiblemente hubiera necesitado el resto de la serie para ser menos impersonal. Sobran muchas referencias a los superhéroes anglosajones y a la cultura popular que nos llega desde Estados Unidos, y hasta el muñeco diabólico de esta temporada es un Elfo travieso, que se ha puesto de moda en los últimos años, cuyo origen está en la publicación del libro Elf on the shelf (2004), escrito por la autora norteamericana Carol Aebersold y su hija Chanda Bell. La trama de corte fantástica funciona bien sin estridencias, relacionada con un niño llamado Max (Pablo Grifé) que tiene un nuevo poder capaz de contagiar a los niños a través de las pantallas, es decir, una advertencia a las consecuencias de la adicción tecnológica que suena demasiado conocida. Los efectos visuales son de serie de SyFy, pero el director Oriol Ferrer, un artesano que ha estado en otras series de corte similar como Estoy vivo (RTVE Play, 2017-2021), trata de imprimirle algo más de acción en los últimos episodios, y el entorno de la organización que controla a los humanos que tienen superpoderes, al estilo de la Agencia S.H.I.E.L.D. de Marvel, está marcado por la presencia de Dante (Emilio Buale) y Ciro (José Sospedra), dos personajes nuevos que se incorporaron en la segunda entrega, Los protegidos: A.D.N. Mientras en la parte familiar, hay algunas referencias nostálgicas a la serie original que funcionan como conexión emocional con una parte de los espectadores, planteando una posible continuación a través de nuevos miembros de la familia. La estrategia del estreno navideño de una temporada especial de Los protegidos es una buena idea, pero la serie abandona una parte de las ambiciones de la segunda entrega como vehículo de acción para centrarse, con buen criterio, en el ambiente familiar y unas tramas que resultan tan simples como efectivas. 

Las hijas de la criada

Miniserie | Ficción, 8x50' | Atresplayer |  

Escrita por Irene Rodríguez sobre la novela de Sonsoles Ónega

Dirigida por Menna Fité, Alejo Flah


La presentadora y escritora Sonsoles Ónega es una exitosa autora de novelas marujiles que han tenido cierta repercusión mediática, generalmente historias de amor con trasfondos históricos que no pueden evitar el tono de folletín. Ha publicado siete libros, pero está pendiente de la publicación del último, Llevará tu nombre (2026, Ed. Planeta), que se desarrolla en el siglo XIX y saldrá a la venta el 26 de febrero. Es una de sus novelas más esperadas, porque se trata del siguiente libro a su mayor éxito editorial, Las hijas de la criada (2023, Ed. Planeta), que recibió el tan denostado Premio Planeta. Como si el galardón tuviera incluida la adaptación de una serie de televisión, se ha producido en poco tiempo la traslación a la pantalla, estableciendo una conexión mediática singular: el libro editado por Planeta es adaptado como serie por Atresmedia, que pertenece al Grupo Planeta, para ser emitida en Antena 3, donde ejerce como presentadora Sonsoles Ónega. La novela recibió tanto elogios apasionados como críticas furibundas, según de donde vinieran los comentarios. En el periódico El País, con motivo del galardón recibido, el catedrático de literatura Jordi Gracia escribió que transmitía una "sensación de ridículo sofocante. Por la trama, por el estilo, por la mojigatería, por la ranciedad, por la simpleza, por la arbitrariedad, por la absoluta nadería de un folletín sin categoría siquiera de folletín(El País, 10/11/2023). La adaptación debe ser bastante fiel a la novela, porque casi todo ese comentario podría encajar perfectamente en Las hijas de la criada (atresplayer, 2025-2026), un culebrón familiar rodado con absoluta desgana y con una puesta en escena que pasa de un comienzo cuidado, en exteriores y con una fotografía llena de matices, a convertirse rápidamente en una propuesta visual parecida a cualquier serie diaria de sobremesa, por mucho que la historia se desarrolle entre Galicia y Cuba (en realidad, Canarias), y durante casi un siglo, con un salto temporal entre 1900 y 1985, aunque la serie se queda mucho antes, modificando el final de la novela. Las protagonistas son dos jóvenes, Clara (Judith Fernández) y Catalina (Martina Cariddi), que han nacido en la misma casa, dentro del negocio de la familia Valdés, formada por Gustavo (Alain Hernández) y Doña Inés (Verónica Sánchez), pero en diferentes ambientes. Catalina es la hija de los Valdés, mientras que Clara nació de una relación de infidelidad entre Gustavo y la criada Renata (Carlota Baró). El punto de giro de La venganza de Renata (T1E1) es el momento en el que ella decide intercambiar a las bebés, para que sea su hija Clara quien se eduque con todos los privilegios, pero sin saber que la familia Valdés tomará la decisión de vender el aserradero que administran y se marchará a Cuba. Aunque está adaptada por la guionista Irene Rodríguez, habitual de producciones de Atresmedia como La pasión turca (atresplayer, 2024) y Beguinas (atresplayer, 2024), parece que la implicación de Sonsoles Ónega ha sido importante, y ciertamente la serie no toma decisiones que la distancien mucho de la historia original, excepto en la parte final. Por el contrario, es todo tan mesurado y apático que resulta por momentos monótona, especialmente en el retrato de Doña Inés como un personaje que pretende ser tan empoderado que acaba resultando unidireccional, sin matices ni profundidad. 

Como buena parte de las novelas de la escritora, Las hijas de la criada es una historia de mujeres que se reconstruyen a partir de su esfuerzo personal, y los personajes masculinos acaban siendo estereotipos del machismo sin demasiada complejidad, especialmente en el caso de Gustavo Valdés o de Braulio Barba-Peláez (Roque Ruiz), hijo de la familia que pretende comprar el aserradero, hasta el punto que las iniciativas de Doña Inés, como llevar a cabo un reconocimiento médico a las trabajadoras de la empresa en el episodio El sueño de Clara (T1E3) o su especial fortuna al desarrollar otro tipo de negocio, la conservera La Deslumbrante, parecen demasiado inverosímiles para la época. La historia tiene todos esos elementos de telenovela decimonónica que transmiten ranciedad, aunque haya algunos intentos de abordar temas más provocadores, como la consumación de un incesto en La culpa de Gustavo (T1E6). Pero a pesar de la profesionalidad de un director como Menna Fité (1982, Barcelona), que fue responsable de buena parte de la serie Merlí (3Cat, 2015-2018), y una destacable puesta en escena que aprovecha los exteriores en Galicia, aunque buena parte de la serie se ha rodado en localidades de la isla de Tenerife a través de Estudios Buendía Canarias, Las hijas de la criada se distancia de la excelente composición de personajes de La sombra de la tierra (atresplayer, 2024) o de la solvente representación de clases sociales en La cocinera de Castamar (atresplayer, 2021), dos de las propuestas de drama histórico más interesantes de la plataforma. Destaca como es habitual la banda sonora de Iván Palomares (1977, Madrid), que en esta serie firma con su nombre completo, Iván Palomares de la Encina, uno de los compositores con mayores recursos melódicos, que este año está de nuevo nominado al Goya por la banda sonora de la película Leo & Lou (Carlos Solano, 2025). En su tramo final, la serie trata de dar a los personajes un desenlace más esperanzador que la novela en La verdad de Clara (T1E8), cambiando el descubrimiento de la verdad a la época en la que se desarrolla, sin salto temporal, para proporcionarles un cierto tipo de redención. Pero esta idealización también redunda en esa inevitable condición de drama folletinesco.


No hay otra opción se estrena en salas de cine el 13 de febrero. 
El agente secreto se estrena en salas de cine el 20 de febrero.
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Joker: Folie à Deux se puede ver en HBO Max y Netflix.
Los pecadores y Mickey 17 se pueden ver en HBO Max y Movistar Plus+.
Una batalla tras otra y Weapons se pueden ver en HBO Max.
Barbie se puede ver en HBO Max, Netflix y Prime.
F1®: La película se puede ver en Apple tv. 
Sirât se puede ver en Movistar Plus+. 
Belén se puede ver en Prime. 
Atenea se puede ver en Netflix.

19 enero, 2026

Las series internacionales destacadas de 2026: Parte 1


El Festival de Berlín, que se celebra entre el 12 y el 22 de febrero, ha dado a conocer las series que formarán parte de la sección no competitiva Berlinale Special Series, entre las que se encuentra la producción española Ravalear (HBO Max, 2026), basada en la historia real de un restaurante situado en el corazón del Raval de Barcelona y creada por Pol Rodríguez, quien co-dirige junto a Isaki Lacuesta. También se presentarán las nuevas adaptaciones de La casa de los espíritus (Prime, 2026), sobre la novela de Isabel Allende, y El señor de las moscas (BBC, 2026), que ha escrito Jack Thorne, guionista de Adolescencia (Netflix, 2025) y La materia oscura (HBO Max, 2019-2022). Otra producción británica que se podrá ver en la Berlinale es Mint (BBC, 2026), primera serie creada y dirigida por Charlotte Regan, directora de la aclamada película Scrapper (2023), que ganó en Sundance. Asimismo, el thriller alemán House of Yang (2026), centrado en misterios que ocurren en 1949 y 1999, con una historia actual que involucra la herencia de una casa. Y finalmente la monumental docuserie The story of documentary film (2026), del crítico Mark Cousins llegará a Berlín después de estrenarse en Sundance. Un recorrido de 16 episodios de una hora por la historia del cine documental, que continúa el trabajo de recopilación que ya realizó en su ensayo The story of film (2011). 

Repasamos las primeras series que se han estrenado en el panorama internacional, con Gran Bretaña y Australia como las industrias audiovisuales más madrugadoras en la presentación de nuevas producciones, pero también recientes estrenos en Países Bajos y Francia. Lo que coincide con las nominaciones a los premios de la Academia de las Artes Cinematográficas y de Televisión de Australia (AACTA), que se entregarán en diversas ceremonias durante la semana del 4 al 8 de febrero. En cine, la película de terror Devuélvemela (Danny Philippou, Michael Philippou, 2025), ha conseguido el mayor número de nominaciones, en 16 categorías, seguida del thriller basado en hechos reales The correspondent (Kriv Stenders, 2024), con 14 nominaciones; la comedia familiar Kangaroo (Kate Woods, 2025), con 8; y la película de animación Lesbian Space princess (Emma Hough Hobbs, Leela Varghese, 2024) y el thriller protagonizado por Nicolas Cage The surfer (Lorcan Finnegan, 2024) con 7. En las categorías de series, lidera con diferencia el drama Vinagre de manzana (Netflix, 2025), con 20 nominaciones, seguido por la última temporada de The Newsreader (Filmin, 2021-2025) y la miniserie El camino estrecho (Movistar Plus+, 2025) con 12 nominaciones cada una; la segunda temporada del policíaco aborigen Mystery Road: Origins (ABC, 2022-) con 11. También el drama romántico Mix tape (Movistar Plus+, 2025) con 8 nominaciones; el thriller Los supervivientes (Netflix, 2025), con 6 nominaciones, y la tercera temporada del drama judicial The twelve: Cape Rock Killer (Binge, 2022-), con 5 nominaciones. Como curiosidad, las producciones Mystery Road y The Newsreader representan los dramas australianos más nominados de la última década a los premios AACTA, con 56 y 43 nominaciones en total respectivamente.

Los siguientes comentarios se basan exclusivamente en el visionado de las temporadas completas de las series que destacamos y pueden contener información relevante sobre sus argumentos.

Dear life

Miniserie | Stan | Australia 2026 | 6x55' ★ 

Creada por Robyn Butler, Wayne Hope

Dirigida por Robyn Butler, Wayne Hope


El matrimonio formado por Robyn Butler y Wayne Hope, actores y creadores, se ha consolidado como uno de los más exitosos en Australia, con comedias de larga duración como The librarians (ABC, 2007-2010), que ellos mismos protagonizaron, y Upper Middle Bogan (ABC 2013-2016), aunque a nivel internacional no han trascendido demasiado. Tienen una especial capacidad para componer ese tipo de dramedias que se reflejan en la realidad, pero acercándose a las relaciones personales con una mirada irónica. Su último trabajo, ahora producido con su compañía para el canal Stan, tiene todas las características de sus historias, pero consigue dar un paso adelante para incorporar algunos elementos formales y narrativos que la distancian de las anteriores. Estrenada el día de Año Nuevo, Dear life (Stan, 2026) se acerca al camino de sanación de su protagonista, y se desarrolla a través de un drama que aborda la relación entre la vida y la muerte. En ¿Cómo puedes arreglar un corazón roto? (T1E1), la serie comienza durante una Nochevieja en la que Ash Dost (Khisraw Jones-Shukoor) pide matrimonio a Lillian Vandenberg (Brooke Satchwell), para dar un salto temporal hasta ocho meses después, cuando ella vive en un círculo de duelo sin poder recuperarse de la muerte de su prometido. Hay detalles sutiles que ofrecen algunas pistas sobre lo que ha sucedido, pero más adelante sabemos que en su muerte han estado involucrados un joven adicto, Jordan Bancroft (Luke J. Morgan) y su novia, la adolescente Brooke Sorrenti (Coco Jack Gillies), que se convierten en una parte de la historia. El tema central de la serie son las conexiones, los círculos que rodean a los personajes, pero que también se convierten en espacios donde están atrapados. Porque Ash estaba registrado como donante de órganos, y Lillian comienza a sentir la necesidad de conocer a quienes han conseguido sobrevivir gracias a la donación de su novio. Durante el primer episodio, varios enfermeros con depósitos térmicos entran en diversos vehículos que se dirigen hacia lugares diferentes, y esa misma estructura de diversificación narrativa es la que adopta la serie, manteniendo en el lugar central el proceso de duelo de Lillian, que además debe enfrentarse a una deuda de 35.000 dólares por los gastos del funeral de Ash, una especie de venganza de la madre de éste, Janet (Linda Cropper), quien se sintió traicionada porque Lillian tomó la decisión de que su hijo fuera desconectado del soporte vital, para poder cumplir su deseo de donar los órganos. Esta necesidad de conexión surge cuando el receptor del corazón de Ash, un viticultor del valle de Barossa llamado Andrew Schneider (Ben Lawson) envía una carta a Lillian, a través de la coordinadora de trasplantes, Susan Sinclair (Deborah Mailman). Ella recomienda que no se establezcan contactos personales entre los familiares de los donantes y los receptores de los órganos, pero para Lillian esta conexión es la única forma de aceptar que la absurda muerte de Ash ha tenido algún sentido. Sobre todo cuando es despedida de su trabajo como actriz en un poblado del Oeste que sirve como atracción turística: "Todo ha cambiado ahí fuera, pero aquí siempre es 1851. Me siento segura aquí. Como si las cosas hubieran vuelto a la normalidad por un instante". 

A lo largo de la temporada, conocemos las historias personales de un hombre que es atropellado por una motocicleta y necesita un corazón nuevo, una madre con fibrosis quística que recibirá nuevos pulmones, y un adolescente músico que perdió la vista, que se somete a una operación de córneas que le permite recuperarla. Mientras Lillian también conoce estas historias porque recibe cartas o videos de los receptores, hay otras tramas que acompañan a la suya. Su mejor amiga, Mary Matsumoto (Eleanor Matsuura), está casada con su primo, Hamish (Ryan Johnson), y trabajaba junto a su prometido Ash, siendo testigo de su fatídica muerte. Esto la conduce a un estado de ansiedad provocado por un trastorno de estrés postraumático (TEPT), que literalmente le impide realizar su trabajo con normalidad, pero se lo oculta a Lillian porque siente que ella está pasando por un peor momento. Mientras la madre de Ash, Janet, ha convertido el proceso de duelo en un odio visceral hacia Lillian. Algunas tramas paralelas se sienten algo más desconectadas y poco interesantes, como el traslado del atacante Jordan a prisión y su intento de conseguir la libertad provisional. Pero Dear life logra construir un buen drama de personajes y de conexiones, aunque en algunos momentos las tramas no se sientan tan cohesionadas como deberían, quizás porque se establecen demasiados vínculos entre los personajes principales (Lillian+Hamish+Mary+Janet), que parecen excesivamente forzados. También hay algunos recursos narrativos que pueden entorpecer la fluidez de la historia: si en el primer episodio se introduce una estructura de tres líneas temporales que se desarrollan simultáneamente, reflejando el carácter fragmentario de la memoria, el episodio final Círculos (T1E6) comienza como si fuera otra serie, en distintas localizaciones de Europa, para contar la historia personal del joven trompetista Arlo (Andrew Sowry), pero se siente como un desvío impreciso que, si hubiera sido una constante en la estructura de la serie, podría haber resultado más coherente. Pero estos problemas no perturban demasiado la capacidad que tiene Dear life para hablar del dolor sin ser excesivamente dramática, introduciendo un tono humorístico que consigue evitar que la historia sea demasiado blanda o empalagosa. Y la actriz Brooke Satchwell ofrece una interpretación cargada de matices para un personaje muy complejo y contradictorio. La serie tiene además una relevancia dentro del contexto de Australia, que es uno de los países con menor índice de donaciones de órganos: solo el 36% de la población australiana está registrada como donante, según las estadísticas de DonateLife, organización con la que han trabajado los creadores de la serie durante su desarrollo. 

Goolagong

Miniserie | ABC | Australia 2025 | 3x50' ★ 

Creada por Steven McGregor, Megan Simpson Huberman

Dirigida por Wayne Blair


La historia de Evonne Goolagong Cawley (1951, Australia) puede resultar bastante desconocida incluso para los aficionados al tenis, pero sus logros han permanecido como algunos de los hitos más importantes de la historia de este deporte. Ganadora de siete Grand Slam (cuatro Open de Australia, un Abierto de Francia y dos coronas en Wimbledon), ha estado marcada por la relevancia de ser una mujer de origen Wiradjuri, pueblo indígena de Nueva Gales del Sur, en una época de grandes transformaciones políticas y sociales: la liberación de la mujer, las leyes indígenas en Australia o el apartheid en Sudáfrica, que se incluyen en esta poderosa miniserie de una forma sutil pero significativa. Una de las virtudes del biopic Goolagong (ABC, 2026), que ha estrenado el canal australiano a principios de año, es que evita la grandilocuencia de muchas biografías deportivas para centrarse en la evolución psicológica de la protagonista. Por eso, en las secuencias que describen los campeonatos ganados por Evonne Goolagong (Lila McGuire), la cámara se centra principalmente en ella o su contrincante (algunas conocidas jugadoras como Martina Navratilova (Belle Marchant)), con planos cerrados que renuncian a las habituales tomas generales que describen el eco de su victoria. Esto, que podría ser un simple recurso para evitar un presupuesto más alto, es utilizado a su favor por el director Wayne Blair (1971, Nueva Gales del Sur), que ha dirigido otras series de entornos aborígenes como Mystery Road (ABC, 2018-) y al que hemos visto como actor interpretando al Primer Ministro en la serie Total Control (Filmin, 2019-2024). De esta manera, refuerza el carácter psicológico de la serie, que acompaña a la heroína deportiva desde la intimidad y la soledad del éxito. Aunque los créditos indican que está basada en la historia de Evonne Goolagong Cawley, seguramente toma pasajes de la autobiografía Home! The Evonne Goolagong Story (1993) que escribió junto a Phil Jarrett, destacando los orígenes humildes de su familia. En el Episodio 1 (T1E1), cuando se mudan a la pequeña comunidad de Barella, en Nueva Gales del Sur y se convierten en la única familia indígena de la zona, Linda (Chenoa Deemal), la madre de la futura tenista, afirma: "Nunca tuve una casa con un suelo decente". Frente al origen elitista de muchos jugadores, la familia numerosa que rodea a la joven Evonne (Eloise Hart) es una rareza, y ella misma comienza a practicar con un palo y una pelota de goma desde que es una niña. Goolagong no renuncia a la estructura narrativa que alterna los primeros años con el éxito posterior, como un reflejo que permanece en el impulso de la protagonista. Pero el principal éxito de la serie es que introduce los elementos sociopolíticos de una manera que no perturba el relato personal, como la referencia a las Generaciones Robadas, cuando los niños se esconden en cuanto aparece un coche oficial que podría ser uno de esos en los que arrebataban a los hijos de familias indígenas para llevarlos a escuelas de reeducación. 

Más directa es la referencia al apartheid en Sudáfrica en el Episodio 2 (T1E2), cuando Evonne es cuestionada durante una rueda de prensa por aceptar participar en un torneo organizado por el gobierno sudafricano, que excluía a jugadores africanos no blancos de sus competiciones. Esto provocó que varios tenistas internacionales apoyaran las campañas de boicot al régimen del apartheid, mientras Goolagong y otras jugadoras como Margaret Court (Belinda Woolcock) aceptaban la invitación recibida en 1971, bajo la denominación de "blanco honorario": "Quiero demostrarles que un jugador negro es igual de bueno que un jugador blanco. Creo que todos deberíamos ser tratados por igual", se justifica ella, aunque un periodista le recuerda que "así no funcionan las cosas en Sudáfrica". Durante el partido de tenis, las gradas están segregadas, con zonas para blancos y asientos para negros. La serie acierta en estos apuntes sobre el entorno que rodeaba a la tenista australiana, porque también refuerza su propia condición de pionera en un ambiente social complejo. Su historia refleja cómo sus padres deben aceptar un acto de renuncia a su propia hija, cuando el entrenador Vic Edwards (Márton Csókás) llega a casa de su familia y afirma que la joven Evonne tiene una habilidad especial que no había visto antes. El padre, Kenny (Luke Carroll), acepta dejarla en manos del entrenador para que la forme como tenista, que casi la toma en adopción, no solo durante los entrenamientos, sino llevándola a una casa en la que conviven otras aspirantes a jugadoras que están a cargo de él. Aunque se apuntan algunos acercamientos demasiado íntimos, la figura de Vic Edwards está retratada sin estereotipos de entrenador abusador, sino como una figura paternal que termina por difuminar los límites de su relación, como cuando le pide a Evonne que permanezca en un campeonato de tenis después de que ocurra una tragedia en su familia. Hay en Goolagong una mirada mucho más compleja que en otras aproximaciones al mundo del deporte, porque la figura de la protagonista permite abordar reflexiones que tienen relación con su género, con su origen indígena y con su entorno social. Y esto provoca que la miniserie consiga sustraerse a los defectos de este tipo de biopics deportivos, gracias a su enfoque en la intimidad del personaje. Cuando ella conoce al periodista inglés Roger Cawley (Felix Mallard), él se convierte en su confidente y después en su marido, con el que aún está casada hoy en día. Evonne Goolagong Cawley se ha convertido en una relevante figura australiana que a través de su Fundación entrena a jóvenes de origen indígena para que consigan lograr el sueño que ella alcanzó. 

Sunny Nights

Temporada 1 | Stan | Australia 2025 | 8x50' ★ 

Creada por Nick Keetch, Ty Freer

Dirigida por Trent O'Donnell


La escena de un cocodrilo abriéndose paso por un túnel y acabando en un campo de golf es el tipo de imagen que engancha inmediatamente para ver una serie que tiene este peculiar comienzo, mientras suena "Who loves the sun" (1970), la primera canción del álbum Loaded (1970, Atlantic) del grupo The Velvet Underground, un tema que encaja bien con esta historia porque tiene un tono de canción alegre pero una letra profundamente pesimista. Y eso es lo que ocurre con los hermanos Martin Marvin (Will Forte) y Vicki Marvin (D'Arcy Carden), quienes han decidido dejar atrás Estados Unidos para comenzar un negocio de bronceadores en formato de aerosol llamado Tansform en la ciudad de Sídney, aprovechando que Australia ostenta el raro récord de tener el mayor número de diagnósticos de cáncer de piel provocados por el sol. En realidad, Martin tiene una intención más personal para trasladarse a una ciudad en la que ahora vive su ex-esposa Joyce Davis (Ra Chapman), que trabaja como periodista y a la que pretende recuperar, sin demasiado éxito. Por el contrario, ella será la encargada de investigar cómo llegó el cocodrilo al campo de golf y, sobre todo, por qué tenía en su interior un aerosol Tansform. Frente al rechazo de Joyce, Martin acaba teniendo una aventura de una noche con Susi (Jessica De Gouw), una mujer a la que conoce en un bar, solo para comprobar al día siguiente que su encuentro sexual ha sido grabado y es objeto de chantaje por parte de Kash Monroe (Miritana Hughes), un criminal de poca monta que se dedica a engañar a turistas. En realidad, no está del todo claro por qué a Martin le preocupa tanto que las imágenes se hagan públicas y qué trascendencia puede tener la publicación donde quiera que se haga (excepto su intento permanente de recuperar a Joyce), pero lo cierto es que los hermanos tratan de conseguir los 10.000 dólares que se les exige como chantaje, para lo que acaban pidiendo prestado al mafioso Terry Torres (Will Mason), un popular ex-jugador de rugby que tuvo que retirarse debido a una encefalopatía traumática crónica (ETC) provocada por los continuos golpes sufridos durante los partidos. Así que ahora se dedica a trapichear con préstamos pequeños y algunos trabajos como matón. El título Sunny Nights (Stan, 2025) proviene del hotel de carretera en el que se hospedan Martin y Vicki mientras se preparan para asistir a una convención de aerosoles que puede suponer la salida definitiva al mercado de su bronceador Tansform. Aunque se desarrolla en Sídney, y en buena parte en la playa de arena blanca de Bondi, dramáticamente de actualidad por el tiroteo que se produjo a mediados de diciembre, a pesar de que la serie se estrenó solo dos semanas después del suceso, no se planteó en ningún momento suspenderlo, como seguramente hubiera hecho cualquier canal norteamericano. Pero el aspecto de la historia, y su tono de comedia negra policíaca con toques de humor absurdo, pueden recordar a las novelas del escritor Carl Hiaasen (1953, Florida), que se desarrollan en la soleada Florida, y del que recientemente se estrenó la adaptación Mono malo (Apple tv, 2024-). También hay un estilo visual que parece tener como referencia series como Barry (HBO Max, 2018-2023), pero sin llegar a ser tan divertida.

La dirección de Sunny Nights, sin embargo, es de un veterano de la comedia, Trent O'Donnell (1976, Australia), nacido precisamente en Sídney, que ha sido el co-creador de la comedia No activity (Stan, 2015-2018) y ha dirigido series como Colin de Cuentas (Movistar Plus+, 2022-) y Good cop/Bad cop (CW, 2025-). La historia se desarrolla entre dos focos principales: los intentos de los hermanos Marvin por levantar su negocio de bronceadores, que podría ser una mirada irónica sobre el sueño americano al estilo de Killing it (Movistar Pus+, 2022-2023), y una trama policíaca en forma de comedia negra, sobre todo a partir de la aparición de Mony Monroe (Rachel House), una peligrosa mafiosa que acaba de salir de la cárcel para comprobar que su hermano Kash ha desaparecido. La serie cuenta con un buen grupo de personajes secundarios, pero que a veces pueden resultar algo caricaturescos, y a lo largo de la temporada se resiente por el número de episodios y por la larga duración de cada uno de ellos, lo que provoca que termine siendo algo cansina en el desarrollo de las dos tramas paralelas que, inevitablemente, acabarán conectadas al final tanto como estaban al principio. Hay algunas referencias divertidas al choque cultural entre norteamericanos y australianos, como cuando Vicki pregunta: "¿No huele raro este país?" en el episodio Transform with Tansform (T1E1). Entre ambos hermanos hay una relación muy particular y los actores Will Forte, al que hemos visto recientemente en Las cuatro estaciones (Netflix, 2025-) y D'Arcy Carden, que ha participado hace poco en Nadie quiere esto (Netflix, 2024-), tienen la suficiente experiencia en la comedia como para dar a sus personajes los matices que necesitan. Pero la serie se impulsa sobre todo gracias a secundarias como Nova (Megan Wilding), una cuidadora de vida silvestre que está empeñada en averiguar qué pasó con el cocodrilo, y para ello ayuda a la periodista Joyce a investigar el extraño suceso. A Sunny Nights le hubiera venido bien una mayor precisión y menos episodios, porque trata de ampliar tanto la inclusión de caracteres peculiares, como Pete el Rastas (George Mason) y Dave el Dentista (Matuse), secuaces de la mafiosa Mony, que termina por resultar demasiado caótica, aunque también intenta evitar algunos lugares comunes de este tipo de historias con protagonistas que siempre toman las peores decisiones. Al final, Sunny Nights se queda en la superficie de una capa de bronceado que no termina de permear del todo. 

Waiting for the out

Miniserie | BBC | Reino Unido 2026 | 6x45' ★ 

Creada por Dennis Kelly sobre la novela de Andy West

Dirigida por Jeanette Nordahl, Ben Palmer


En su novela autobiográfica La vida en la sombra (2021, Ed. Ariel), el escritor Andy West, que tiene un cameo como oficial de prisiones al principio de la serie, hablaba sobre su experiencia como profesor de filosofía dentro de la cárcel, un entorno del que su hermano y su padre habían estado entrando y saliendo, pero que él ha elegido de manera voluntaria. Cuando en la adaptación de Dennis Kelly (1970, Reino Unido), creador de series como Utopia (Channel 4, 2013-2014) y El tercer día (HBO Max, 2020), uno de los invitados a una cena entre amigos cuestiona las razones por las que Dan Stewer (Josh Finan) ha tomado la decisión de enseñar dentro de prisión, en el episodio Dominación (T1E3), éste se muestra molesto: "No trato de salvar a nadie. No intento rehabilitarlos, ni siquiera trato de educar. Lo único que hago es darles dos horas de vacaciones a sus mentes. Un simple respiro dentro de ese mundo de hormigón". El protagonista de la sobresaliente Waiting for the out (BBC, 2026) es un filósofo que comienza a dar clases en prisión, guiando a un grupo de internos a través de debates sobre la libertad, la suerte, el destino y otros temas que adquieren un nuevo significado al ser vistos a través de la mirada de los presos: "A la gente le gusta pensar. Pensar les hace humanos", dice en el episodio Escapar (T1E6). Pero también es una forma de explorar el impacto de crecer con un padre abusivo (Gerard Kearns), que entraba y salía de la cárcel, al igual que su hermano Lee (Stephen Wright) y su tío Frank (Phil Daniels). Cuando vemos por primera vez a Dan Stewer dentro del aula rodeado de presos, se transmite la sensación de que el conflicto y la violencia pueden saltar en cualquier momento, pero la intención del profesor es encontrar una vía por la que conectar las ideas filosóficas de John Locke, René Descartes o Slavoj Žižek con la vida cotidiana de los internos, el viaje exterior e interior de Odiseo con las experiencias personales de ellos. Sin embargo, se acaban produciendo debates que parten de presupuestos distintos, como el sentido de libertad que describe Wallace Robson (Ric Renton, también guionista del quinto episodio), esa clase de libertad que permite dentro de la prisión no estar preocupado por el trabajo, la economía o las facturas. Entre los reclusos que acuden a su clase está Greg Turner (Josef Altin), que intenta escribir sus memorias pero su letra no la entiende nadie, y Keith McKellar (Alex Ferns), una persona culta con conocimientos de filosofía, pero con una interpretación particular de las teorías del pensamiento que le ha dado su estancia en prisión. Durante la primera clase de Dan en el episodio Hombres (T1E1), Keith responde: "Según la teoría de John Locke, la única razón por la que mi yo actual está en prisión es por algo tan efímero llamado consciencia, que puede existir o no. ¿Qué diferencia hay con los cartesianos? Que te jodan, John Locke". La estructura de Waiting for the out sigue la idea del libro de dedicar cada capítulo a diferentes cuestiones y temas filosóficos, de manera que cada episodio también se enfoca en una lección aprendida por Dan o algún otro personaje. Así, se construye una historia que se divide en dos caminos: los debates que se producen dentro de la cárcel, y la propia vida de Dan, un personaje complejo que padece un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que se representa a través de su obsesión por estar seguro de que los quemadores de su cocina de gas estén apagados cuando sale de su casa, lo que le lleva a situaciones estresantes en Suerte (T1E2).  

Waiting for the out es una de las frases que dice Dris (Francis Lovehall), uno de los reclusos que ha sido acusado de agresión con lesiones graves, cuya actitud principal es la de "esperar la salida" para recuperar su libertad. Pero en Maldecido (T1E4) se produce uno de los peores errores administrativos que le pueden ocurrir a un preso, y el personaje se convierte en una parte fundamental de este episodio, sobre todo a través de la relación con su hija. Uno de los temas de la serie es la representación de la masculinidad: Dan Stewe se ha criado en una familia en la que las figuras masculinas (su padre, su tío y su hermano) fueron encarceladas en varias ocasiones durante su infancia, que conocemos a través de diferentes flashbacks, y no ha vuelto a ver a su padre desde entonces. Su madre (Samantha Spiro) se volvió a casar y Dan creció en un entorno de clase media con ella y su padrastro. Hay una diferencia respecto al libro, en el que el protagonista vive constantemente con una figura amenazadora en su cabeza, una especie de verdugo que parece perseguirle, y que Dennis Kelly convierte en la figura de su padre (Gerard Kearns), que se le aparece en varios momentos. Pero también tiene otro referente destacado, el tío Frank (Phil Daniels), un criminal que ha pasado buena parte de su vida en prisión y que ahora trabaja organizando los carros de la compra en el aparcamiento de un supermercado. En el episodio Escapar (T1E6), durante una reunión familiar cuenta una anécdota sobre cómo se encontró al policía que le detuvo, pero con un tono desenfadado que se aleja de los retratos oscuros sobre las cárceles. Dirigida con sentido del ritmo por Jeanette Nordahl (1985, Dinamarca), que comenzó como asistente de dirección en Borgen (Netflix, 2010-2022), dirigió episodios de la segunda temporada de The responder (Movistar Plus+, 2022-2024) y la película Volver a ti (2025), y por Ben Palmer (1976, Reino Unido), que ha dirigido la miniserie Douglas is cancelled (SkyShowtime, 2024), la historia se desarrolla en Londres, aunque se ha rodado en Liverpool. Y consigue un equilibrio entre el drama y la comedia, aportando un sentido del humor que alivia el peso de la historia, como cuando Dan habla sobre el destino contando la fábula del escorpión y la rana, atribuida a Esopo, y el recluso Malik Zahir (Nima Taleghani) comenta: "Tengo un mal presentimiento. Esto va acabar mal". Las clases de filosofía no se sienten forzadas para introducir lecciones de vida, sino que adoptan una mirada que evita la condescendencia y refleja puntos de vista diferentes: la pregunta ¿Quién es el responsable del final dramático del cuento, la rana o el escorpión? acaba en respuestas diversas. Hay una constante sobre las relaciones entre padres e hijos, que son la principal conexión de los presos con el exterior, o del sentimiento de culpa que siente Dan por el abandono de su padre. La serie destaca una estadística de 2024 que señala que existen 190.000 niños en Inglaterra y Gales con sus padres en prisión, y que la administración no tiene ningún mecanismo para identificarlos y ayudarlos. Waiting for the out construye una historia personal y colectiva que reflexiona sobre cómo encajar dentro de la sociedad cuando las etiquetas acaban siendo tan pesadas como la falta de libertad. 

Le Diplôme

Miniserie | TF1 | Francia 2025 | 6x52' ★ 

Creada por Fanny Riedberger, Sylvie Audcœur, Elodie Namer

Escrita por Sylvie Audcœur, Elodie Namer, Laurent Mercier

Dirigida por Philippe Lefebvre, Vianney Lebasque

Festival de la Fiction '25: Mejor Comedia Dramática, Mejor Actriz (Clémentine Célarié)


El año de estrenos en Francia ha comenzado con una de las propuestas más ambiciosas de TF1, especialmente después de ganar los premios como Serie Dramática de 52' y Mejor Interpretación Femenina en la última edición del Festival de la Fiction, que se celebra cada mes de septiembre en La Rochelle para presentar las próximas novedades de la televisión francesa, y de la que hacemos una amplia cobertura En Primera Fila. La historia habla de las segundas oportunidades a través de varios personajes que deciden inscribirse en una escuela para adultos, con la intención de conseguir el título de Bachillerato después de que, por diversas circunstancias, abandonaran los estudios. Pero esta dramedia utiliza el regreso a las aulas para describir los entornos en los que viven sus protagonistas, de ahí que cada episodio esté centrado en un personaje, aunque no abandona nunca el retrato colectivo. El primero, Delphine (T1E1), se acerca a una mujer de 60 años, Delphine Guilbert (Clémentine Célarié), que tiene una buena posición económica pero nunca ha terminado su formación académica, a la sombra de su marido abusivo Martial (Charles Berling), quien comienza a sospechar sobre la posibilidad de que su esposa tenga un amante, porque ella le oculta que asiste a clases nocturnas. Casi resulta peor su anhelo de emancipación que tener una aventura con otro hombre, y el final del primer episodio lo demuestra. Jennifer Simoni (Julie Sassoust) es la protagonista del episodio Jen (T1E2), una joven introspectiva que se encuentra en el instituto con el hermano de su ex-pareja, del que sufrió sextorsión cuando ella estudiaba, lo que desemboca en una situación desesperada. A sus 21 años, Jennifer también sufre la presión de su madre para obtener el reconocimiento académico: "¿Qué tipo de trabajo vas a encontrar sin un título?". El veterano actor y director Philippe Lefebvre (1968, Francia), nominado al César por el guión de No se lo digas a nadie (Guillaume Canet, 2006), mantiene un buen equilibrio entre comedia y drama en los dos primeros episodios, con tramas secundarias como una falta de ortografía en una nota escrita en la sala de profesores, que alivian el contenido dramático. Aunque los cuatro episodios restantes están dirigidos por Vianney Lebasque, directora de la película Todos a una (2018). A pesar de que es una comedia dramática, Le diplôme (TF1, 2025), tiene muchos elementos de drama social, uno de esos géneros que suele abordar el canal francés, y quizás puede sorprender que, si bien parece una comedia ligera sobre adultos que se enfrentan de nuevo a las clases de bachillerato, contiene tratamientos de temas como el maltrato, el acoso o el suicidio. De hecho, los creadores de la serie provienen de otras propuestas que tienen también ese tono intermedio: Fanny Riedberger es una de las creadoras de Lycée Toulouse-Lautrec (TF1, 2022-2024), centrada en un grupo de alumnos de una escuela para personas discapacitadas, y Las senderistas (Sundance TV, 2023), sobre un grupo de mujeres con cáncer que deciden realizar la subida a una montaña. Esta misma serie se inspira en el Lycée d'Adultes de la Ville de Paris, una escuela para adultos de la que se extrajeron algunos de los perfiles que forman el reparto coral de esta historia, aunque todas son ficticias. Uno de los aspectos que se confrontan son las diferentes edades de sus protagonistas, con profesores como Juliette Anger (Vanessa Guide), mucho más jóvenes que sus alumnos. El episodio Leïla (T1E4) tiene como personaje central a una madre adicta a las anfetaminas que trabaja como conductora en un coche compartido, sobrecargada por el cuidado de sus dos hijos. Leïla Tsouri (Camille Lellouche) no encuentra comprensión ni en su hija adolescente ni en su marido, que no entienden su necesidad de seguir estudiando, pero ella se convierte en el principal soporte de Delphine cuando ésta decide abandonar de nuevo la escuela. 

A través de estas historias de adultos que quieren cerrar una etapa de sus vidas que quedó inconclusa, Le diplôme habla de nuevas oportunidades, pero no estrictamente por el hecho de conseguir un título educativo, sino porque se trata de una excusa para romper con determinadas dinámicas tóxicas en las que se encuentran los personajes. Así, la serie tiene su principal soporte en protagonistas bien escritos, a los que se rodea de unas circunstancias personales que siempre suponen una cierta forma de restricción. Hay que entender también que en Francia existe una obsesión con los títulos académicos, y más específicamente con el título de Bachillerato, como si no haber conseguido terminar los estudios medios supusiera una especie de fracaso vital. La popular comedia Los cateados (Claude Zidi), 1980) se tomaba con ironía esta obsesión cuando la directora de un instituto que obtiene cero aprobados en el examen final de bachillerato, decide tomar medidas drásticas para mejorar el rendimiento escolar de sus alumnos (entre los que se encontraban jóvenes actores como Daniel Auteuil). Por su parte, Le diplôme cuestiona esta relevancia que se le suele dar a los títulos académicos, y algunos personajes como Samuel Dessal (Bernard Campan) adoptan un tono de humor sarcástico. Protagonista del último episodio, Sam (T1E6), se trata de un jubilado de 66 años que vive solo con un gato negro, y que tiene algunas cuentas pendientes con su padre Yves (Pierre Santini). Frente a otros alumnos, para él conseguir el título de bachillerato no tiene una función práctica, pero en cierta manera todos se toman ese objetivo como una forma de cambiar sus vidas. Es el caso de Pierre (Guillaume Labbé), un trabajador de mudanzas de 35 años, que se encuentra en libertad condicional debido a un pasado turbulento y que desde hace dos años no ve a su hija Zoé, por lo que el título se convierte en una especie de validación frente a su familia en el episodio Pierre (T1E3). El Lycée Ducros se convierte de esta manera en una extensión de las vidas de este grupo de personajes de diferentes estratos sociales y distintas edades que encuentran un sentido de comunidad y de solidaridad. Y la serie también usa el trasfondo del regreso a la formación académica para componer un retrato conmovedor de personajes que necesitan cambiar sus vidas. Es cierto que Le diplôme tiene algunos giros dramáticos que pueden romper el tono inicialmente amable de la propuesta, pero en su condición de comedia y drama pretende ser también el reflejo realista de una sociedad cargada de injusticias y de abusos. La emisión de los dos primeros episodios en las noches de los lunes desde el pasado 12 de enero consiguió ser líder de audiencia, a pesar de que competía con la final de la Copa de Francia de fútbol entre el PSG y el Paris FC. Logró una media de 3,83 millones de espectadores (23,7% de share) y un 30% de espectadoras amas de casa menores de 50 años (FRDA-50), aunque el segundo episodio tuvo 700.000 espectadores menos. 

Bodem

Temporada 2 | NPO | Países Bajos 2025 | 6x30' ★ 

Creada por Eva Crutzen

Dirigida por Eva Crutzen

Golden Calf '24: Mejor Actriz

Golden Calf '25: Mejor Dirección, Mejor Guión


Uno de los éxitos más destacados hace dos años en los Países Bajos fue la comedia dramática Bodem (NPO, 2024-), que en el mercado internacional ha recibido el título de Messed up (Hecha un desastre), una serie que tiene como protagonista principal a Cat (Eva Crutzen), una mujer que se acerca a los cuarenta años, sin pareja y con una vida entregada a la fiesta y los encuentros sexuales esporádicos, quizás para contrarrestar la soledad y las consecuencias del trauma psicológico provocado por la muerte de su hermano Tom (Tim Kamps) en un accidente de tráfico del que ella se salvó, algo que su madre Cecile (Marieke Heebink) le recuerda demasiadas veces. Se trata de uno de estos proyectos que una creadora como Eva Crutzen (1987, Países Bajos), conocida por sus obras de teatro y sus programas de televisión, ha convertido en una propuesta personal, pero no exactamente autobiográfica: ella escribe, dirige, protagoniza e interpreta algunas de las canciones principales de su cuidada banda sonora. La primera temporada mostraba el proceso de autodescubrimiento de Cat a través de sus relaciones personales con su mejor amiga Jana (Meral Polat), que se ha quedado embarazada, y con sus amantes, especialmente su compañero de trabajo, Ben (Steef de Boot) con el que tiene una chispa especial, lo que tampoco le impide flirtear con su hermano. Cat es un espíritu libre, pero también impredecible, con una familia disfuncional en la que no se habla nunca de la muerte de Tom, excepto su padre Anthonie (Leopold Witte), que acaba de publicar un libro titulado Die dag (Ese día), en el que describe el proceso de duelo por la muerte de un hijo (en realidad, pocas cosas de las que cuenta en el libro las ha puesto en práctica en su vida real). También está su hermana menor Sally (Linday Zwaan), con la que Cat no tiene casi nada en común porque la considera demasiado peculiar, pero con la que tendrá que compartir su apartamento porque Cecile ha decidido que ya es hora de que se emancipe. Por la primera temporada de Bodem, Eva Crutzen obtuvo el premio Becerro de Oro a la Mejor Actriz en el Nederland Film Festival, y el año pasado volvió a ganar los premios a la Mejor Dirección y al Mejor Guión por la segunda temporada, rápidamente confirmada por el canal público NPO. Aunque la creadora ha decidido tomarse algo más de tiempo para pensar en una posible continuación, se ha hablado de una posible tercera temporada y un largometraje con los mismos personajes. En todo caso, la protagonista de Bodem ha cambiado de trabajo en esta segunda temporada, que se estrenó a finales del año pasado, y ahora es la responsable de una funeraria, lo que parece una manera de seguir procesando el duelo por la muerte de Tom, que ahora se convierte en la voz en off de la historia, sustituyendo a los pensamientos que ella misma introducía en la primera temporada. Pero en esta ocasión Cat trata de encontrar cierta estabilidad, ahora con su pareja lesbiana, y buscando la forma de cerrar definitivamente el trauma que la acompaña. 

Las referencias de Bodem son tan claras como Fleabag (Prime, 2016-2019) y Podría destruirte (HBO Max, 2020), que están totalmente asumidas por su creadora, pero también introduce elementos de fantasía a través de la imaginación de la protagonista, que en cierto modo es una sustitución de la ruptura de la cuarta pared en Fleabag. De manera que convierte una despedida entre Cat y Ben en una escena romántica con lluvia al estilo Love actually (Richard Curtis, 2003), una decisión sobre tener o no tener un hijo en un famoso concurso de la televisión holandesa de los años noventa o cualquier momento comprometido en un número musical. La segunda temporada introduce más este tipo de elementos que provienen de la imaginación de Cat, incluso convirtiéndolos en algún momento particularmente escatológico protagonizado por Sally para demostrar a qué se parece el color marrón de la reciente pintura de su apartamento. Si la primera temporada se desarrollaba durante un año, con cada episodio dedicado a un mes diferente, la segunda deja de enmarcarse en ese espacio temporal tan concreto, pero en cierta manera se enfoca en otra constante, los rituales familiares: hay una boda, una fiesta de cumpleaños y, por supuesto, los particulares funerales que organiza Cat en lugares tan peculiares como una bolera o un bosque, mientras se reproduce la canción elegida por la difunta, que no es otra que "Macarena" de Los del Río. Pero también trata temas más profundos como en el episodio Tranquilo (T2E5), donde aborda la impotencia de una mujer que se enfrenta a un embarazo sin tener el instinto maternal que se le supone, y con el reloj biológico femenino como un peso constante cuando ya ha alcanzado los cuarenta años. Bodem es una propuesta entretenida a pesar de que quizás sigue algunos caminos predecibles, que habla sobre cómo la muerte de una persona cercana puede afectar a las relaciones familiares (Eva Crutzen no perdió a su hermano, pero su madre falleció de cáncer cuando tenía once años), y la forma en que la protagonista trata de expresar sus sentimientos a través de la libertad de sus relaciones, siempre marcadas por una complicidad personal. La serie consigue algunos momentos tan provocativos como divertidos, como cuando Cat se acuesta con el manager musical Sunny (Kendrick Etmon) en el episodio Tiempo (T2E2), para descubrir con frustración, en el momento más impetuoso del acto sexual, que él practica el sexo tántrico y prefiere no eyacular para no desperdiciar energía. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

No se lo digas a nadie se puede ver en Acontra+, Filmin y Prime.
Love actually se puede ver en Filmin, Movistar Plus+ y Prime.