22 junio, 2011

Centenario de un genio

Bernard Herrmann nació un 29 de junio de 1911 en Nueva York. Aquel día, poco podía imaginar su madre que estaba dando a luz a uno de los grandes genios (si no el mayor genio) de la música contemporánea. En primera Fila dedica una serie de programas especiales a su obra.

Bernard Herrmann fue, como suelen ser los genios, una personalidad difícil y casi enfermiza. No debe ser casual que su trayectoria esté unida a dos de los grandes directores de la historia del cine: Orson Welles (con el que en realidad trabajó en solo dos ocasiones, pero pariendo dos de las mejores bandas sonoras de todos los tiempos, al margen de su intensa colaboración en las emisiones radiofónicas del Mercury Theatre en la CBS) y Alfred Hitchcock. Tampoco estos realizadores tienen fama de ser muy equilibrados desde el punto de vista psicológico, y quizás por eso consiguieron mantener un difícil status profesional que evitó que se cruzaran sus personalidades.

La esencia de Herrmann está en su capacidad para imbricar la tradición de la música clásica norteamericana con el romanticismo tardío de compositores como Rachmaninoff y con la innovación que unos, aún primitivos, instrumentos electrónicos aportaban en su época. Bandas sonoras como Ultimátum a la Tierra (1951) provocan todavía admiración por la sabia utilización de sonoridades diferentes, novedosas, que difícilmente han podido ser imitadas en interpretaciones más actuales.

Ni qué decir tiene que esta búsqueda constante de nuevas formas de transmitir la psicología de los personajes o la atmósfera de las escenas cinematográficas (hoy en día sólo encontramos esta inquietud en el compositor Marco Beltrami) tiene su punto álgido en la banda sonora de Psicosis. Se trata de uno de esos trabajos que construyen en buena medida la esencia de una película, e incluso el propio Bernard Herrmann afirmaba que su música aportaba un buen porcentaje a la efectividad de la historia. Desde luego, no podemos negarlo.

Otra de las características más destacadas de Bernard Herrmann es que muchas de sus bandas sonoras son difícilmente reproducibles con la sonoridad con la que fueron grabadas originalmente. Su empeño en crear orquestaciones especiales que se salían del propio ámbito de las formaciones orquestales hizo que buena parte de los músicos fueran contratados exclusivamente para las sesiones de grabación. Usó 10 harpas en Duelo en el fondo del mar (1953), 12 flautas en Cortina rasgada (1966) o el serpentón, un instrumento de viento pocas veces utilizado en la música contemporánea, en La hechicera blanca (1953). Sus composicones aportan así esos sonidos característicos indisociables a las propias películas, que son casi imposibles de reproducir. 

Bernard Herrmann ha influido en buena parte de la música de cine actual. Músicos como Danny Elfman, Christopher Young, Graeme Revell o Brian Tyler han recogido las pautas sonoras de Herrmann, y las han adaptado a sus particulares estilos, con mayor o menor fortuna.

Después de cien años desde su nacimiento, tras setenta años de su primer trabajo para el cine, Ciudadano Kane (1941), Bernard Herrmann sigue siendo una de las figuras más importantes del universo musical cinematográfico. En primera Fila queremos dedicarle el homenaje que se merece con cuatro programas que hacen un repaso, no tan exhaustivo como quisiéramos, a su filmografía. Esta es la programación de las próximas semanas:

Miércoles 29 de junio / Sábado 2 de julio:

Ciudadano Kane
El hombre que vendió su alma
El cuarto mandamiento
Alma rebelde (Jane Eyre)
Concierto macabro
Ana y el rey de Siam
El fantasma y la Sra. Muir
Ultimátum a la Tierra
La casa en la sombra

Viernes 1 de julio / Domingo 3 de julio:

Las nieves del Kilimanjaro
Duelo en el fondo del mar
El capitán King
El jardín del diablo
El príncipe de los actores
Sinuhé, el egipcio
Pero... ¿quién mató a Harry?
El hombre que sabía demasiado
Falso culpable
El hombre de Kentucky
Williamsburg: The story of a patriot 

Miércoles 6 de julio / Sábado 9 de julio:

Vértigo
Simbad y la princesa
Con la muerte en los talones
Viaje al centro de la Tierra
Los viajes de Gulliver
Psicosis
La isla misteriosa
Jasón y los argonautas

Viernes 8 de julio / Domingo 10 de julio:

El cabo del terror
Marnie, la ladrona
Alegre amanecer
Cortina rasgada
Fahrenheit 451
La novia vestía de negro
Nervios rotos
La batalla del río Neretva
Las hermanas
Fascinación
Taxi driver

14 junio, 2011

Premios Tony 2011

La temporada de musicales en Broadway ha tenido como protagonista principal a las adaptaciones cinematográficas. Afortunadamente, The book of mormon y The Scottsboro boys han demostrado que aún es posible ser originales sobre los escenarios.

De las 9 obras musicales que se han repartido las principales nominaciones de los Premios Tony de esta temporada, 4 eran adaptaciones de películas (Catch me if you can, Sister act, Priscilla. Queen of the desert y Women on the verge of a nervous breakdown!) y otras 2 eran reposiciones (Anything goes, How to succeed in business without really trying). Esto significa que solamente The book of mormon, The Scottsboro boys y Baby you! (una biografía de la cantante de The Shirelles) han sido las obras originales que han merecido el reconocimiento de la profesión, aunque finalmente la primera ha arrasado con 9 galardones en detrimento de la segunda, que se ha ido de vacío a pesar de sus 12 nominaciones. Algo completamente injusto, dado el excelente trabajo musical de John Kander y Fred Ebb, dos de los autores más destacados en la renovación del musical, especialmente a partir de las décadas de los sesenta y setenta (Cabaret, Zorba, Chicago...), y de la mano del coreógrafo y director Bob Fosse.

Para algunos críticos, ésta no ha sido una buena temporada en Broadway, en términos artísticos. Porque si hablamos de cuestiones económicas, la venta de entradas ha subido desde la pasada temporada hasta llegar a recaudar más de 1 billón de dólares, gracias especialmente a éxitos de público como The book of mormon, la obra creada por Trey Parker y Matt Stone, responsables de South Park, y Robert López, coautor de uno de los musicales de mayor éxito reciente, Avenue Q, que continúa en cartel en Nueva York, triunfó en Londres durante cuatro años y ha sido visto por más de 80.000 espectadores en Madrid (actualmente la versión española se encuentra de gira por España con fechas cerradas en San Sebastián, Vitoria, Bilbao y Barcelona hasta finales de noviembre).

También ha contribuido, a pesar de su accidentado estreno, las ventas del musical Spider-man. Turn off the dark, que hoy precisamente abre el telón de nuevo tras una profunda reestructuración de la obra después de las críticas adversas y los cambios de producción drásticos como el despido de su directora, Julie Taymor. Esta semana también se publica la que se anuncia como banda sonora del musical, una selección de canciones que no respetan el orden narrativo y que además, con las modificaciones sufridas en la obra, ha quedado ya desde antes de su publicación, obsoleta además de incompleta, ya que Bono y The Edge han compuesto algunas canciones nuevas. No obstante, con las reservas necesarias ante una edición que no corresponde fielmente con la obra original (suponemos que la compañía tendrá bajo la manga la posibilidad de lanzar otra edición "completa" más adelante), En primera Fila tendremos ocasión de repasar algunas de sus canciones. 

Si el cine se ha beneficiado en muchas ocasiones de los éxitos de Broadway, desde hace unos años vivimos el fenómeno contrario. La repercusión de éxitos cinematográficos contribuye a la buena marcha del teatro musical. Y así adaptaciones como Shrek, Sister act, Priscilla. Queen of the desert, Billy Elliot, etc. han dado un nuevo impulso a las obras musicales. Y también la incorporación de estrellas cinematográficas a los escenarios, como ocurre este año con Daniel (Harry Potter) Radcliffe, protagonista de la reposición del musical mil veces versionado How to succeed in business without really trying.

La ceremonia de los Premios Tony este pasado fin de semana no deparó sorpresas importantes en los premiados, y demostró una vez más que resultaría más entretenido trasnochar para ver los Tony que hacerlo para ver los Oscar. Hay una diferencia clara entre el ritmo, la buena disposición, los guiones y por supuesto la calidad de los números musicales que se pueden ver en ambas ceremonias. Y el excelente trabajo como maestro de ceremonias de Nick Patrick (Cómo conocí a tu madre) Harris, acompañado en alguna ocasión por Hugh Jackman (hacemos una petición formal para que vuelva a los Oscar después del desastre de la última edición), nada tiene que ver con la escasa empatía de los últimos presentadores de los premios de la Academia de Hollywood. 

The Scottsboro boys fue el gran damnificado del triunfo de The book of mormon, porque compartía buena parte de las nominaciones. También se fue con las manos vacías la adaptación musical de la película de Pedro Almodóvar Mujeres al borde de un atque de nervios, así que no podrá tener una nueva oportunidad tras el desinterés del público en su estreno oficial en enero, que obligó a cancelar las representaciones antes de la fecha prevista. El resto de obras se quedó con las migajas, destacando el premio al veterano John Larroquette (el inolvidable fiscal Dan Fielding de la serie Juzgado de guardia), que acompaña a Daniel Radcliffe en How to succeed in business without really trying. 

La ceremonia, por cierto, no pudo celebrarse en su escenario habitual, el Radio City Music Hall, porque éste se encuentra reservado por el Cirque du Soleil para las representaciones de su último espectáculo, Zarkana, que se estrenó en Nueva York hace unos días y a partir de noviembre se podrá ver en Madrid.

A pesar de cierta falta de originalidad y algunos trabajos decepcionantes (Marc Shaiman no logra alcanzar la rotundidad de sus canciones para Hairspray con la adaptación de la película Atrápame si puedes (Catch me if you can), de Steven Spielberg), los musicales continúan atrayendo al público, tanto en los escenarios de Broadway o el West End como en Madrid o Sevilla (el paso de la obra Chicago por el Teatro Lope de Vega ha sido todo un éxito de público). 

Premios Tony 2011 (Musicales):

The book of mormon
9 Premios / 14 Nominaciones
Mejor Musical
Mejor Dirección (Casey Nicholaw y Trey Parker)
Mejor Libreto (Trey Parker, Robert López y Matt Stone)
Mejor Música (Trey Parker, Robert López y Matt Stone)
Mejor Actriz de Reparto (Nikki M. James)
Mejores Orquestaciones (Larry Hackman & Stephen Oremus)
Mejor Diseño Escénico (Scott Pask)
Mejor Diseño de Luces (Brian McDevitt)
Mejor Diseño de Sonido (Brian Ronan)

Anything goes
3 Premios / 9 Nominaciones
Mejor Reposición
Mejor Actriz Principal (Sutton Foster)
Coreografía (Kathleen Marshall)

Catch me if you can
1 Premio / 4 Nominaciones
Mejor Actor Principal (Norbert Leo Butz)

How to succeed in business without really trying
1 Premio / 8 Nominaciones
Mejor Actor de Reparto (John Larroquette)

Priscilla. Queen of the desert
1 Premio / 2 Nominaciones
Mejor Diseño de Vestuario (Tim Chappell & Lizzy Gardner)


18 mayo, 2011

Algunas claves del cine online

La posibilidad de convertir internet en un catálogo inacabable de cine de todos los estilos es ya una realidad que estos últimos días vuelve a la actualidad con los rumores de fusión entre los dos principales portales de cine online de nuestro país y el anuncio del próximo desembarco de una nueva oferta que ya ha logrado asentarse con éxito en los países nórdicos. 

El recientemente nombrado presidente de la Academia de Cine, Enrique González-Macho, por sus primeras declaraciones a medios de comunicación no parece precisamente un conocedor de la realidad de internet como una alternativa ya presente a la exhibición tradicional del cine. Y eso que su productora, Alta Films, es una de las componentes de una de las iniciativas más destacadas en esto de ver películas online. O lo que es lo mismo, la posibilidad de disponer de un catálogo virtual inabarcable al que podemos acceder, previo pago mensual o unitario, en cualquier momento. 

Los aficionados al cine disponemos actualmente de una buena oferta que parece diversificarse cada vez más, lo cual no se sabe si es bueno o malo, porque tener que pagar por cada portal de estas características unos 10/15 € mensuales no parece asequible para los aficionados que quieran abarcar varias de estas ofertas, tan dispares entre sí. Mientras en otros países parecen disponer de un catálogo amplio, no solo de películas sino también de series de televisión, en España se van ampliando las posibilidades, pero con ciertas limitaciones. Vamos a repasar algunas de estas propuestas:

LAS QUE ESTÁN

Filmotech. Es, digamos, el portal oficial de la industria, por su estrecha relación con EGEDA, la entidad que gestiona los derechos de los productores. Fue, de hecho, una de las primeras que surgieron en nuestro país. Dispone de un amplio catálogo de títulos más cinéfilos que comerciales, que están disponibles por 2 €, y también ofrece la posibilidad de ver cortometrajes de forma gratuita. Sin embargo, se ha quedado algo anquilosada y su streaming es deficiente en ocasiones. Últimamente, debido al auge que ha logrado su más directa competidora, Filmin, parece haber despertado de su letargo y ha comenzado a organizar eventos interesantes como el Festival de Cine Online que, según fuentes del portal, han acumulado 100.000 vistas a la web y 15.000 visionados. (También se podría pensar que si solo el 15% de los visitantes a la web han acabado viendo una película, el festival no ha sido un éxito precisamente). 

Filmin. Nació con el apoyo de las principales distribuidoras "independientes" del cine español (Cameo, Alta Films, Golem...) y recientemente han firmado acuerdos con Versus y Avalon. En este sentido, es una de las ofertas más activas, con un catálogo que ya casi llega al millar de títulos, la mayor parte de cine español y cine independiente. Su streaming es quizás uno de los que mejor funcionan actualmente en España, y su apertura a otras plataformas como la posibilidad de ver sus películas en iPhone, iPad y Playstation 3 (aunque con algunas deficiencias aún) le han permitido colocarse en una posición privilegiada en el panorama actual. Una de sus propuestas más interesantes es la posibilidad de acceder a una tarifa plana mensual que por 10/15 € al mes da acceso a todo el catálogo.

Hay quien dice que las productoras/distribuidoras españolas que gestionan estos portales tienen ante sí un futuro incierto y que veremos movimientos decisivos en este sentido ante el muy próximo desembarco de las multinacionales a través de sus propias plataformas o de iniciativas internacionales como Voddler. Tan es así, que se ha venido rumoreando una posible fusión entre Filmotech y Filmin que Juan Carlos Tous, uno de los fundadores de Filmin, nos ha desmentido: "No hay nada de cierto en ello. Te aseguro que ni tan siquiera hay conversaciones encaminadas a ese objetivo". Pero entonces, ¿cuál es el futuro de estos portales frente al desembarco de las nuevas competidoras? La respuesta de Juan Carlos Tous es más bien aséptica y aclara bien poco: "Nuestros planes de futuro pasan por obtener una mayor confianza de los tenedores de derechos así como de la normalización del uso de Internet en el consumo de cine de forma legal y de pago". O lo que es lo mismo, nos ha dejado igual que estábamos.

Cineclick. Es otra de las propuestas de cine online más "veteranas". Ofrece principalmente cine comercial, pero precisamente su dependencia de las grandes multinacionales hace que no puedan proponer iniciativas atractivas que se salgan de los cauces habituales. Esta dependencia, suponemos, debe ser también la que les obliga a alquilar las películas a 4 €, cantidad excesiva para los precios que manejan otros portales o plataformas, lo que resta eficacia a su alternativa, junto a la imposibilidad de ver las películas en versión original.

Waki. Es una iniciativa no ligada directamente a la distribución que nace en Cataluña y que se encuentra actualmente en fase Beta, ofreciendo un catálogo aún en fase de consolidación. Sus alquileres están entre los 2 € y los 4 €, aunque ofrece también ofertas semanales de títulos destacados a 1 €. A diferencia de Filmin o Mubi, sigue más bien la spautas de una especie de videoclub online, pero no parece que esa sea precisamente la tendencia que mejor se consolide entre los aficionados. Actualmente tratan de refinanciarse para adaptar la oferta a plataformas móviles que, ésta sí, es una de las claves del futuro.

Mubi. Ha venido precedida de una gran expectación gracias a un catálogo sorprendente y arriesgado que ha conseguido a nivel internacional una fidelidad cinéfila. Es, junto con Netflix, el modelo de portal online en el que deberían reflejarse las iniciativas surgidas en España. Actualmente, por ejemplo, ofrecen una amplia oferta de películas de todas las épocas que han pasado por la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Son sus acuerdos de colaboración con grandes festivales como Cannes o Sundance o fundaciones como la Martin Scorsese los que les permiten ofrecer periódicamente ciclos de gran interés, aunque de ámbito específicamente cinéfilo. Su colaboración con Sony para integrarse en la plataforma Playstation 3 le ha permitido ampliar su mercado. El problema que plantea es que solo ocasionalmente ofrece subtitulado en español, lo cual hace que dentro del mercado hispano su recepción sea más bien anecdótica. Si no consiguen adaptarse a los mercados en los que se implantan, seguirán siendo una interesante propuesta, pero solo apta para angloparlantes.

LOS QUE LLEGARÁN (O NO)

Netflix. Para todos los aficionados al cine y las series de televisión, es el ejemplo claro de cómo debe ser un portal de cine online. Asentado principalmente en Estados Unidos, se estima que el 60% de las películas que se pueden ver en internet en aquel país lo hacen a través de Netflix. Grandes gurús del alquiler de cine como Blockbuster minimizaron en sus principios las posibilidades de esta plataforma de cine online. ¿El resultado? Blockbuster es una sombra de lo que fue y Netflix sigue en expansión. Recientemente han firmado un acuerdo con Apple para extenderse a las plataformas móviles, lo que se une a las más de 250 plataformas (incluidos reproductores de bluray y DVD) a través de las que se pueden ver las películas que ofrece Netflix. Lo que diferencia a Netflix es que, más que como un videoclub online, funciona como un gran canal de televisión donde elegir a gusto de cada uno lo que se quiere ver. A pesar de sus beneficios, no tiene intención de extenderse a Europa por el momento. 

Hulu. Es el más directo competidor de Netflix en el mercado anglosajón. Desde finales de abril ofrece su catálogo también a través de la plataforma Xbox 360, lo cual le puede restar algo de mercado a Netflix. En este tipo de plataformas funcionan especialmente los contenidos de canales de televisión como ABC, Fox, NBC o MTV, y una tarifa plana bastante más asequible que en España, ya que por 8 € mensuales se tiene acceso a un mayor contenido. 

Voddler. Algunos se han arriesgado a llamarles los Spotify de las películas. Pero ¿qué diferencia a esta empresa sueca de los portales españoles que hemos mencionado antes? En realidad poca cosa, excepto que su catálogo está más enfocado a la oferta comercial y que el 80% de su programación es gratuita... pero con publicidad al comienzo de cada película. ¿Será esta fórmula asequible para el espectador español igual que lo ha sido en los mercados escandinavos? Aunque también ofrecen el consabido alquiler por 24 horas. Voddler tiene previsto llegar a España en versión Beta para el mes de junio y en septiembre desembarcarán con toda su artillería (unos 4.000 títulos en el catálogo). 

El pastel del cine online parece atractivo y tendrá que repartirse entre muchos. Youtube ya ofrece un catálogo de películas online, mientras empresas de exhibición españolas como Yelmocineplex han venido anunciando una iniciativa de portal que no termina de concretarse. Las redes sociales Twitter y Facebook también tienen disponible o se están planteando competir en el mercado. Hace unos meses, Hollywood (Warner, Fox, Paramount, Sony y Universal) anunciaban la puesta en marcha de Ultraviolet, su particular tajada en el mercado online, que todavía tampoco ha terminado de concretarse del todo. ¿Demasiadas novias para un mercado no definido del todo aún? Posiblemente. Pero teniendo en cuenta que internet parece consolidarse cada vez más como el emisor cultural del futuro próximo, los movimientos que se están produciendo parecen destinados a no quedarse fuera de un negocio que, eso sí, en España (por la experiencia de portales como Filimin y Filmotech) no es especialmente rentable. 

28 abril, 2011

¿Informar o hacer publicidad encubierta?

La SGAE y Pro-Musicae lanzan una supuesta Guía informativa para el uso legal de internet que en realidad es una publicidad encubierta de sitios web de pago que gestionan estas mismas entidades.

Recientemente, el colectivo Hacktivistas ha lanzado una respuesta en forma de "contraguía" a la manipulación que SGAE y Pro-musicae han elaborado en su documento supuestamente informativo, destinado a padres y profesores, que en realidad lo que hace es promover los sitios web de pago que gestionan ellos mismos. La Guía para madres y profesoras es el instrumento que ha lanzado este colectivo, con licencia Creative Commons, como contraposición a la Guía para padres y profesores promovida por la ONG Childnet con la colaboración de SGAE, Pro-Musicae y la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP).

En la Guía para padres y profesores se han introducido algunas consignas ya conocidas por parte de estas asociaciones que supuestamente defienden los derechos de los autores. Para tratar de justificar su campaña en contra de las P2P, programas de intercambio de archivos hoy por hoy completamente legales en España, introducen elementos amenazadores para los usuarios: "Los programas de intercambio ilegal de archivos exponen a los usuarios a peligrosos contenidos no deseados, como virus, pornografía o imágenes violentas. El software de intercambio de archivos también puede comprometer tu seguridad y privacidad, al abrir el ordenador al mundo exterior y compartir lo que tienes almacenado en él". Al margen de ese empeño obsesivo por llamar ilegal a algo que no lo es según la legislación española, lo cierto es que, por las recientes polémicas surgidas en torno al uso que determinadas multinacionales hacen de las descargas "legales", parecen más peligrosas éstas que las supuestamente "ilegales".

Como se afirma en la Guía para madres y profesoras, se ha venido demostrando desde hace años que la propia industria del entretenimiento viene introduciendo falsos contenidos y virus en las p2p, aunque con escasos resultados. También se demostró que la discográfica Sony instalaba en los ordenador aplicaciones que les permitían acceder a datos sobre los comportamientos de los usuarios.

No es muy tranquilizador que empresas como Apple hayan tenido que dar explicaciones recientemente sobre una aplicación que permitía conocer datos de ubicación de los usuarios del iPhone. El propio Steve Jacobs afirmaba: "Cualquier persona que tenga acceso a este archivo único probablemente podría determinar la ubicación del usuario, el hogar, los negocios que frecuenta, los médicos que visita , las escuelas a las que sus hijos asisten, y los viajes que ha tomado en los últimos meses o incluso años." ¿Cuáles son entonces las herramientas  verdaderamente peligrosas?

La debilidad de los sistemas cerrados frente al software libre se ha puesto de manifiesto estos días atrás con el ataque que ha sufrido Sony y su sistema Playstation 3, pirateado de forma masiva, obligando a su clausura durante varios días, mientras Sony finalmente ha tenido que admitir que los datos personales de millones de usuarios (datos bancarios, historiales de compras...) han podido ser robados.  Sorprende, eso sí, dos cosas: que una multinacional como Sony no tenga los datos que proporcionan los usuarios de forma encriptada para evitar este tipo de actos; y que ante un hecho tan grave que afecta a más de 70 millones de usuarios hayan tardado una semana en lanzar una señal de peligro. El colectivo Anonymous, que ya había amenazado con acceder a los sistemas de Sony en represalia por la demanda que interpuso la multinacional contra el hacker George Hotz por haber bloqueado la Playstation 3 hace unos meses, se ha apresurado a afirmar que ellos no tienen nada que ver con esta intrusión pero, ¿alguien realmente lidera este colectivo como para afirmar taxativamente que no tiene que ver con sus amenazas? Y lo principal: ¿son realmente seguros entonces los sistemas "legales", especialmente cuando parece que no cumplen con las mínimas medidas de seguridad?

Pero lo más flagrante de la Guía para padres y profesores es la promoción publicitaria que se realiza en un documento supuestamente informativo (recordemos, elaborado por una ONG, es decir, sin ánimo de lucro aparentemente), de webs de descargas que gestionan las propias entidades colaboradoras. En la Guía se afirma: "También es muy interesante La Central Digital, distribuidora digital que agrega música, películas, videoclips, cortos, etc. y los "coloca" en las principales tiendas digitales de internet y móviles" (La Central Digital es una empresa del Grupo SGAE); "otra iniciativa es la web Filmotech, donde están disponibles miles de películas para su visionado en línea mediante un sistema de videoclub" (Filmotech es una iniciativa de EGEDA). Curioso que no se haga ninguna referencia, por ejemplo, a Filmin.com, un portal creado por productoras y distribuidoras independientes españolas que viene haciendo sombra desde hace meses a Filmotech. Otras que curiosamente tampoco se nombran en la Guía, o se les hace una mención residual a pesar de su gran relevancia, son Spotify, Grooveshark, Jamendo, Coda.fm, liberateca.net, etc.

Hace unas semanas, el documental con licencia Creative Commons Copiad malditos, de Stéphane M. Grueso ya puso de manifiesto cierta manipulación de la SGAE a través de su programa "educativo" Educar para crear, en el que se promovía información interesada respecto a los derechos de autor en centros de escolares, con la complicidad del Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación.

No parece que utilizar una Guía supuestamente informativa para promocionar empresas con ánimo de lucro gestionadas por las mismas entidades que la elaboran, sea la mejor forma de difundir los valores éticos de los derechos de autor, especialmente cuando tiene como destinatarios a los gestores de la educación. ¿O sí?

25 abril, 2011

Cine apostólico: con la iglesia hemos topado

En medio de una de las más profundas crisis que viven las religiones en general y el catolicismo en particular, el adoctrinamiento viene utilizando en los últimos años los cauces audiovisuales, en una suerte de tendencia hacia cierta moralina que trata de restaurar la fe a través del cine. 

El segundo mejor estreno español del año fue la crónica sobre José María Escrivá de Balaguer que dirigió Roland Joffé bajo el título Encontrarás dragones, una película que no contaba con el apoyo explícito del Opus Dei pero que se produjo a través de una AIE (Agrupación de Interés Económico), especie de fondo de inversión aportado por un centenar de personas (aunque los productores se empeñaron en tratar de desligar la película de la propia "Obra", es fácil adivinar que buena parte de estos inversores son miembros o al menos simpatizantes de la misma). De hecho, tanto Ignacio Gómez-Sancha como Ignacio Núñez, los dos principales impulsores de la película, que lograron reunir los 25 millones de euros que costó, son miembros del Opus Dei. Pero, ¿es Encontrarás dragones una película dogmática que trata de difundir la figura del fundador de esta institución ? Realmente lo es, aunque camuflada como una historia dramática y épica, y con golpes de efecto como el de anunciar a bombo y platillo que su director, Roland Joffé, es un activista "de izquierdas y agnóstico". Pero no cabe duda que Encontrarás dragones lo que ha encontrado en España es una base de espectadores principalmente católicos que ya en las preventas impulsaron a la película en la taquilla, aunque finalmente no ha acabado siendo un éxito notable (tras un primer fin de semana bastante decente).

Encontrarás dragones está a la espera de sus ventas internacionales en el Festival de Cannes, y su próximo estreno en el mercado norteamericano, al que llega el 6 de mayo distribuida por Samuel Goldwyn Films, una de las productoras más activas en la difusión del cine apostólico. 

Hace unos años, lograba un destacado éxito internacional la película Bella (2006), producida y protagonizada por el actor y activista anti-abortista Eduardo Verástegui, intérprete mexicano de telenovelas que un buen día abrazó la fe cristiana, para más tarde convertirse en un dogmático predicador en contra del aborto. Bella era, de hecho, un panfleto anti-abortista, burdo en su discurso demagógico, que logró un destacado respaldo en la taquilla, incluida España. La productora que impulsó Eduardo Verástegui con Alejandro Monteverde y Leo Severino, Metanoia Films, promueve "películas de entretenimiento que tengan un impacto positivo en el mundo". Sus proyectos no dejan lugar a dudas: Little boy, sobre la fe católica de un niño durante la Segunda Guerra Mundial o God's jester,  una historia que se sitúa en un México post-revolucionario en el que los habitantes de un pueblo luchan por mantener su fe.

Actualmente se encuentra en cartelera Cartas a Dios (2009), de Eric-Emmanuel Schmitt, historia protagonizada por un niño enfermo de cáncer que expresa sus sentimientos a través de cartas que su mentora lanza al cielo diariamente. Lo mejor de la película es su intención de huir, en lo posible, del efecto lacrimógeno que podría tener la historia; lo peor es precisamente su tendencia al adoctrinamiento espiritual como única vía de salvación. O lo que es lo mismo: no se presenta la enfermedad como mal físico, sino como aliento espiritual. Lo cual, según para quién, no es ningún consuelo.

Decíamos que Samuel Goldwyn Films es una de las productoras norteamericanas más activas en esta suerte de resurrección del cine apostólico. El año pasado la revista Variety lanzó la noticia de que la productora estaba preparando una superproducción sobre la resurrección de Cristo (una especie de secuela de La pasión de Cristo), cuyo estreno se preveía para esta Semana Santa, pero que finalmente se encuentra en espera de finalizar la financiación. 

En 2008, Samuel Goldwyn distribuyó Fireproof, de Alex Kendrick, protagonizada por Kirk Cameron (bastante en la sombra tras sus éxitos juveniles en Los problemas crecen). Se trata de la historia de un bombero con un matrimonio en crisis que encuentra en la fe su salvación. Fireproof es una de las producciones de la comunidad eclesiástica de Estados Unidos, y lograron convertirla en la producción independiente (entiéndase como fuera de los cauces de Hollywood) de mayor recaudación, con unos 33 millones de dólares en taquilla. Su director Alex Kendrick, y su productor, David Nixon, ya habían conseguido también una buena recaudación con Facing the giants (2006), que mezclaba catolicismo con fútbol americano. 

De hecho, el estamento eclesiástico norteamericano, es uno de los más activos en esta recuperación del cine apostólico como elemento de difusión del mensaje cristiano. El año pasado la Iglesia Baptista de Sherwood produjo What if?, su película más ambiciosa hasta la fecha, dirigida por Dallas Jenkins y protagonizada por Kevin Sorbo (protagonista de la serie Hércules), una especie de ¡Qué bello es vivir! actualizado (salvando las distancia, claro) en el que un millonario ve ante sus ojos cómo habría sido su vida si hubiera seguido la doctrina cristiana, se hubiera casado con su amor de toda la vida y, en fin, hubiera renunciado al placer y el dinero. Se trata de una de las producciones en cadena puestas en marcha por la Igesia Baptista, que tiene previstos posteriores estrenos en 2011 y 2012 con presupuestos ajustados pero suficientes. La intención es clara, según sus responsables: "No se trata de ganar dinero. Se trata de trasladar el mensaje de Cristo al mayor número de personas posible". 

El cine apostólico ha vuelto.

17 abril, 2011

"The killing" vs. "Forbrydelsen": la sorpresa de la temporada

AMC ha vuelto a dar en el clavo. Su particular concepto de la ficción televisiva ha dado tan buenos frutos como Mad men o Breaking bad, y ahora presenta una novedad basada en una exitosa serie danesa. Compararlas es un ejercicio recomendable. 

La cadena de televisión AMC parece tener una idea de los dramas televisivos que difiere en buena medida de la de otros canales de prestigio. Ni qué decir tiene que Mad men o Breaking bad no son series que tengan un gancho comercial contundente (por su estilo, por su singular estructura narrativa, por su ritmo incluso), pero sí que han conseguido un público fiel que las ha convertido en producciones de culto.

El año pasado AMC apostó por una serie de espías, Rubicon, que sin embargo no terminó de cuajar lo que provocó su cancelación, unida al éxito que obtuvo la decepcionante The walking dead, que sí firmó por una nueva temporada. En realidad, Rubicon era una propuesta cuyo piloto se rodó al mismo tiempo que el de The killing. Y finalmente, para 2011 AMC ha decidido dar la oportunidad a este nuevo thriller que tiene su origen en una serie danesa de 2007.

Los resultados no han podido ser más positivos. Con una premiere de dos horas y un tercer capítulo ya emitido, The killing se consolida como una de las sorpresas de la temporada, frente a las producciones históricas (Camelot, The Borgias, Game of thrones) de las cadenas competidoras. The killing está basada en una producción creada por Soren Sveistrup en torno al asesinato de una joven y su investigación, introduciéndonos en la vida de un grupo de personas que de una u otra forma tienen que ver con la víctima: sus padres, sus compañeros de instituto, la carrera política de un aspirante a la alcaldía... Y es este punto de vista múltiple lo que plantea el mayor interés de la serie. Tampoco resulta novedoso, pero esta estructura compleja de personajes en torno a un asesinato o desaparición ha dado lugar a ejemplos interesantes en el ámbito televisivo: desde Twin Peaks hasta Five days, que por cierto coincide también en plantear los capítulos en torno a cada uno de los días posteriores al asesinato.

Un ejercicio interesante consiste en comparar los primeros capítulos de la serie original y su versión norteamericana, más que nada para no desvelar acontecimientos que en la versión actual aún no se han revelado. Coincidentes en buena parte de las tramas y los personajes principales, The killing tiene, frente a Forbrydelsen, la virtud de una mayor concisión, obligada por el hecho de que la temporada está compuesta por doce episodios frente a los veinte de la serie original. De forma que todo lo que nos cuentan en la versión danesa en los cuatro primeros capítulos, The killing se lo ventila en tres. La eliminación o conversión de algunas subtramas o incluso de alguna escena de acción no parece suponer ningún problema para el desarrollo adecuado de la historia.

Uno de los elementos más atractivos de la serie es la protagonista, una investigadora de aire normal (de esos que tanto gustan en los policíacos nórdicos) que se enfrenta a una compleja trama de asesinato justo cuando tenía decidido dejar su cargo para vivir una vida más tranquila. Ni qué decir tiene que las implicaciones de ese viaje son mucho más complejas en la serie original, que supone trasladarse desde Noruega hasta Suecia, mientras que en la norteamericana se queda en un simple traslado interior. Pero implica para la protagonista en ambos casos una ruptura radical que no termina de producirse. Tanto Sofie Grabol (Forbrydelsen) como Mireille Enos (The killing) aportan a sus personajes esa normalidad que sin embargo adopta un cierto sexto sentido para la investigación, y sin duda son ambas elecciones perfectas para las respectivas series. 

Mireille Enos (Izq.) y Sofie Grabol (Der.)
The killing tiene en su formato visual una aportación decisiva. La presencia casi constante de la lluvia como recurso opresivo y atmosférico, que da a la película un aire más desasosegante, un poco en la línea de Seven, la propia Rubicon o el videojuego Heavy rain. La lluvia es siempre un elemento que provoca cierta tensión, pero en general podemos decir que The killing es mucho más oscura que Forbrydelsen. Igual que podemos decir que la versión danesa es bastante más cruda que la norteamericana.

No cabe duda que los policíacos nórdicos están de moda. Adaptaciones de series como Wallander o Forbrydelsen, o revisiones de éxitos como Los hombres que no amaban a las mujeres están exportando un singular planteamiento del thriller que, utilizando los resortes del policíaco clásico, deja también una particular forma de desarrollar sus historias. Si se hace bien, como parece que lo está haciendo The killing, puede dar lugar a productos interesantes que son complementarios de los originales.

Una curiosidad: la adaptación de la serie danesa ha mantenido la banda sonora original compuesta por Frans Bak para la serie. Sin duda un trabajo efectivo que funciona perfectamente tanto para la versión danesa como para la revisión de la AMC. Quizás sea también una forma distinta de cerrar acuerdos de adaptaciones.

Nota: Este ejercicio de comparación entre ambas series no es exclusividad nuestra. La web opinionless.com hace cada semana una interesante comparativa en paralelo entre las dos producciones. Estas son las dos primeras: