El festival de películas de no ficción Visions du Réel, que se celebra hasta el 26 de abril en la localidad suiza de Nyon, es una de nuestras habituales citas alejadas de las alfombras rojas de los festivales más comerciales. Su programación valiente y arriesgada ha estado marcada en los últimos años por la directora artística Emilie Bujès, que dejará su puesto después de esta edición número 57 para dirigir a partir de este año el Festival Internacional de Cine de Ginebra (GIFF), el festival generalista más destacado de Suiza, que suele celebrarse entre finales de octubre y principios de noviembre. Por tanto, Visions du Réel establece en esta edición los principales enunciados de una programación que está marcada por documentales que reflejan nuestra sociedad, tan enfocada en las perspectivas femeninas que este año la mayor parte de las protagonistas son mujeres directoras: la norteamericana Kelly Reichardt es la principal homenajeada, junto al realizador ucraniano Sergei Loznitsa, mientras que la directora marroquí Meriem Bennani tendrá una retrospectiva, y la cineasta norteamericana Laura Poitras ha sido la encargada de inaugurar el festival con su último documental, Cover up: Un periodista en las trincheras (Mark Obenhaus, Laura Poitras, 2025), ya estrenado en la plataforma Netflix, lo que demuestra que a Visions du Réel le importan menos las alfombras rojas y los estrenos mundiales que conformar una programación coherente y contar con invitados que supongan una referencia en el género documental. La presencia española en esta edición es claramente destacada, con la película La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) en la principal sección competitiva, A planet painted by hand (Martí Madaula, 2026) en la competición de mediometrajes, y la coproducción hispano-argentina No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está (Ignacio Ceroi, 2026) en la sección Burning lights. Además, se incluye en la sección Highlights Historias del buen valle (José Luis Guerín, 2025), ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián, y una proyección especial de Sirât (Oliver Laxe, 2025), junto al documental sobre su rodaje Vacío luminoso (Uberto Rapisardi, 2026). Durante las dos próximas semanas vamos a repasar la programación de uno de los festivales más interesantes del panorama internacional.
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La noche de la infanciaXisi Sofia Ye ChenEspaña, Francia 2026 | 93' | Competición de Largometrajes | ★★★★☆Visions du Réel '26: Gran Premio del Jurado |
En las montañas de Fangshan, en China, la directora se convierte en narradora de un relato que está protagonizado por su hermano A Wen, un hombre de 38 años que nació en las faldas del templo budista en el que ahora recibe los consejos de su maestro budista. Los padres de ambos llevaron a cabo un largo viaje de tres meses a principios de los años noventa a España, donde se asentaron y donde nació Xisi Sofia Ye Chen. De manera que la distancia que les separa no solo es generacional, sino también física respecto a su lugar de nacimiento. El regreso de A Wen a China parece un vehículo para una especie de sanación espiritual, alejado de sus negocios de restaurantes en España, y confiesa la directora en la narración de su relación con su hermano que es la primera vez que están juntos en el lugar de nacimiento de éste. La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) es el retrato de un hombre que ha tenido una vida complicada, tan impenetrable como la fotografía que acompaña a esta reseña, que ahora parece haber encontrado una cierta estabilidad emocional, pero que conforme se desarrollan las revelaciones sobre su pasado se revela con una complejidad envuelta en etapas de depresión y en épocas conflictivas. Recuerda que la palabra "hermano" también es la que suelen utilizar los miembros de las bandas criminales, y en cierta manera parece que A Wen tuvo más fraternidad con algunos amigos que le acompañaron en sus días de violencia y juego que la que tiene con su propia hermana. Conforme se va desenfocando el perfil que elabora el documental, también se va ampliando la mirada hacia la comunidad china en Cataluña, entre negocios de tiendas y restaurantes y el ocio en bares de karaoke, conformando una colectividad que se retroalimenta y se aísla en una sociedad paralela, y que las nuevas generaciones nacidas y educadas en España como la de Xisi Sofia Ye Chen miran desde fuera con una mezcla de curiosidad y sorpresa. La noche de la infancia hace un repaso a aquellos años en los que la miraba películas gángsters junto a su hermano sin saber que él iba a formar parte de ese mundo: adicto al juego y envuelto en deudas de prestamistas malayos, tenía dos "hermanos" en sus andanzas criminales, hasta que se cruzó el límite en una noche en la que los disparos provocaron víctimas. A través de las vivencias de su hermano, que él mismo apenas relata envuelto en un cierto carácter circunspecto y reflexivo en su madurez, la directora descubrió en su infancia que los gángsters siempre llevan gafas de sol, y en ese reflejo de un espejo distorsionado que desenfoca los recuerdos, se crea una cercanía familiar que al mismo tiempo es narrada desde cierta distancia. Es una decisión creativa que la directora nunca establezca una conexión verbal con A Wen, sino que la narración se sostiene en una mirada desde cierta distancia, en descripciones de la propia narradora y en conversaciones entre los protagonistas: sus padres formaron parte de la inmigración masiva de ciudadanos chinos a España, recién entrada en la Unión Europea, y los negocios fueron rentables después de una etapa de trabajo, sacrificio y ahorro para poder pagar las deudas del viaje e iniciar una nueva vida con la apertura de los primeros bazares.
Rompiendo el tradicional hermetismo, quizás sólo aparente, de la comunidad china en España, formada por 224.000 personas según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, La noche de la infancia muestra el interior de una familia que ha ido construyendo sus negocios durante treinta años, pero que se ha enfrentado a circunstancias adversas. Con más de un restaurante en Cataluña, la empresa de A Wen tiene sus oficinas en una nave industrial que sirve como almacén y se utiliza para celebraciones de fiestas de cumpleaños. El relato del joven hijo de la encargada del almacén, que parece estar envuelto en una etapa de depresión y alcoholismo establece un paralelismo con la juventud de A Wen, y entre conversaciones personales y ejercicios espirituales, éste trata de ayudar al joven a sobrepasar esa etapa de insomnio y preocupación constante que le ha llevado a abusar del alcohol y la automedicación. El documental refleja los ciclos de algunas problemáticas que afectan a la comunidad, y la mirada serena que trasladaba al principio en aquel templo budista en el que el tiempo parece detenerse, funciona como una confrontación con la vida urbana de una ciudad como Barcelona y las noches en los locales de karaoke y las casas de apuesta ilegales en sótanos en los que se desarrolló la juventud de su hermano. A pesar de ofrecer un retrato cercano, la película solo refleja algunos de los pensamientos de su protagonista, cuando A Wen, separado de su esposa y su hijo, le dice a su madre que ya ha dejado de tener ambiciones y no quiere seguir abriendo más negocios, a lo que ella responde con una comprensión maternal: "Es mejor la salud que los negocios". O el momento en el que decide realizar obras en uno de sus restaurantes para cambiar la puerta de entrada porque ha escuchado que su situación actual provoca energías negativas. Consultando a su maestro de Feng Shui, éste le dice que "el corazón puede cambiar el entorno mientras esté vacío", pero a pesar del consejo, decide llevar a cabo las obras para desplazar tres metros la puerta de entrada. Con cierta distancia pero al mismo tiempo encontrando una forma sutil de conexión emocional, Xisi Sofia Ye Chen consigue desentrañar parte del hermetismo que rodea a su comunidad: "30 años para salir de un anonimato y acabar en otro", dice refiriéndose a la decisión de sus padres de emigrar a España, formando parte de esa emigración masiva que se produjo desde finales de los años ochenta. Pero es en el silencio que rodea a su hermano donde encontramos el reflejo de un hombre que parece atrapado entre las consecuencias de su pasado criminal, entre ellas un "brother" que quedó gravemente herido de un disparo, y un presente cargado de responsabilidades familiares y empresariales: "A veces me pregunto si este hábito de seguirle a todas partes, de no saber dónde empiezo yo sin él, viene de lo que nos decía mamá cuando nos dejaba solos en casa: cuando faltemos, solo os tendréis el uno al otro". Para él, la única salida parece estar en las palabras del maestro budista: "Para resucitar hay que atreverse a olvidarlo todo".
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#SainteJulieGiulia MontineriFrancia 2026 | 104' | Grand Angle | ★★★★☆ |
El 22 de mayo se celebra la festividad de Santa Julia, patrona de Córcega y Livorno, cuyo relato ha ido extendiéndose de forma oral, contando en su Pasión de Santa que procedía de Cartago, donde su familia era rica y de alto rango. En 303, a causa de la ruina que afectó a sus parientes, Julia se convirtió en esclava y fue comprada por el rico mercader sirio Eusebio, que quedó seducido por su gracia. Llevándola en sus viajes, el barco de Eusebio naufragó en Córcega, donde en aquel tiempo reinaba el cruel gobernador Saxo, quien también se sintió seducido por su belleza. Una noche en que el mercader estaba borracho, hizo llamar a Julia y le prometió que la liberaría si aceptaba honrar a Júpiter e inmolar sacrificios a los dioses paganos, pero ella se resistió. Así que el gobernador Saxo "la entregó a la muchedumbre quienes, debido a su negativa a entregarse a los dioses, le arrancaron el pelo, le cortaron los senos y su cuerpo ensangrentado fue crucificado. Después de su martirio, se convirtió en la patrona de Córcega". El significativo comienzo de la película #SainteJulie (Giulia Montineri, 2026) hace referencia a la celebración de la festividad de Santa Julia, cuya figura es sacada del templo y portada por hombres, estableciendo la idea de la santidad para una mujer solo después de su muerte, tras haber pasado por un martirio en vida. Julie también es el nombre de una víctima de feminicidio, Julie Douib, quien murió asesinada por su exmarido y padre de sus hijos en 2019. La cineasta Giulia Montineri, de madre italiana y padre corso, creció en Córcega y regresó precisamente en 2019 para rodar una investigación sobre los mitos del matriarcado local en su documental Zie (Ancianas) (2021). Por lo tanto, el eco de la noticia en torno al asesinato de Julie Douib llegó directamente a través de las noticias, como se escucha en los resúmenes que se recuerdan a lo largo de la película. Pero el interés de la realizadora se centra en el sexismo cotidiano que prevalece en la isla de Córcega y se pregunta si esta permanencia también contribuye a que no se eviten casos como este que pudo haberse evitado, dada la peligrosidad conocida del maltratador y asesino. A través de entrevistas con los vecinos que conocieron a la víctima, se introduce una reflexión que revela las grietas de una sociedad que, frente a la violencia ejercida sobre ella, se mantuvo al margen. Y se cuentan anécdotas como una paliza que propinó su marido a Julie en un lugar público en el que nadie hizo nada para evitarla, o el conocimiento que tenían algunas personas próximas a Julie sobre los antecedentes maltratadores que había tenido su marido con otra pareja. Pero todos estos relatos y lamentaciones surgen después de la muerte de Julie; como en el caso de la patrona de Córcega, la santidad viene precedida por el martirio. Cuando la directora pregunta a uno de los hombres de la zona si cree que la sociedad hizo algo por ella, él responde que se organizó una manifestación: "Pero eso fue después de muerta", apunta Giulia Montineri.
#SainteJulie fue la película seleccionada como preinauguración de Visions du Réel, con una proyección gratuita el día antes de la inauguración oficial, lo que plantea una línea de reflexión que está presente a lo largo de toda su programación. La investigación de la directora permite que la perspectiva se vaya amplificando desde un caso concreto y una coincidencia de nombre que inteligentemente es utilizada como punto de vista, para adentrarse de una manera más general dentro de las cotidianas muestras de misoginia y de sexismo que soportan una parte de la sociedad córcega, como una conversación banal entre un grupo de hombres en la que surgen algunas frases como "la mejor mujer es la que sabe callarse cuando hace falta". La sensibilidad con la que aborda el caso del feminicidio, evitando todo rastro de sensacionalismo, contrasta con la claridad con la que expone las marcas del machismo en respuestas, gestos y actitudes. Cuando pregunta si ha cambiado la sociedad córcega respecto a la relación entre hombres y mujeres, la respuesta siempre es positiva, pero los primeros gestos son de incomodidad. En algunas escenas, entre divertidas y significativas, propone a un grupos de vecinos y vecinas de diferentes generaciones, leer en voz alta una clasificación de las diversas manifestaciones de comportamientos en la pareja que pueden hacer detectar un caso de violencia doméstica, lo que en algunos países se denomina "violentómetro". Un gráfico elaborado como herramienta didáctica que señala por colores los niveles de alerta que determinadas actitudes de una pareja respecto a la otra pueden detectarse como señales de alarma, desde el verde de la convivencia normalizada y basada en el respeto mutuo hasta el rojo del control coercitivo y la violencia latente. Hay una mirada entre líneas en esta exposición en voz alta de los grados de posesión que se pueden establecer en una pareja, que revela una cultura del silencio respecto a estos temas, como una revelación de que es dentro de una sociedad callada donde se produce el germen del maltrato. Y en este sentido #SainteJulie plantea con éxito las reflexiones cuando las enfrenta al entorno en el que vivía la víctima del feminicidio. Más allá de este caso concreto, expone el funcionamiento de la sociedad y sus instituciones a través de los mecanismos de la misoginia cotidiana. Y acaba siendo un examen clarificador sobre las ideas preconcebidas en torno a las relaciones entre hombres y mujeres a través de conversaciones en las terrazas de los bares, la permanencia de un lenguaje cotidiano que sigue siendo sexista aunque no lo reconozca, y la percepción de la violencia doméstica como un espacio íntimo, no como un problema público, que convierte al silencio y la cobardía en cómplices de los feminicidios.
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DentroElsa AmielFrancia, Suiza 2026 | 95' | Competición de Largometrajes | ★★★★☆Visions du Réel '26: Premio Interreligioso |
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A planet painted by handMartí MadaulaEspaña, Francia, Alemania, EE.UU. 2026 | 18' | Competición de Mediometrajes | ★★★☆☆ |
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Club HeavenJona HonerPaíses Bajos, Bélgica 2026 | 77' | Burning Lights | ★★★☆☆ |
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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):





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