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20 abril, 2026

Visions du Réel 2026 - Parte 1: Entornos sociales

El festival de películas de no ficción Visions du Réel, que se celebra hasta el 26 de abril en la localidad suiza de Nyon, es una de nuestras habituales citas alejadas de las alfombras rojas de los festivales más comerciales. Su programación valiente y arriesgada ha estado marcada en los últimos años por la directora artística Emilie Bujès, que dejará su puesto después de esta edición número 57 para dirigir a partir de este año el Festival Internacional de Cine de Ginebra (GIFF), el festival generalista más destacado de Suiza, que suele celebrarse entre finales de octubre y principios de noviembre. Por tanto, Visions du Réel establece en esta edición los principales enunciados de una programación que está marcada por documentales que reflejan nuestra sociedad, tan enfocada en las perspectivas femeninas que este año la mayor parte de las protagonistas son mujeres directoras: la norteamericana Kelly Reichardt es la principal homenajeada, junto al realizador ucraniano Sergei Loznitsa, mientras que la directora marroquí Meriem Bennani tendrá una retrospectiva, y la cineasta norteamericana Laura Poitras ha sido la encargada de inaugurar el festival con su último documental, Cover up: Un periodista en las trincheras (Mark Obenhaus, Laura Poitras, 2025), ya estrenado en la plataforma Netflix, lo que demuestra que a Visions du Réel le importan menos las alfombras rojas y los estrenos mundiales que conformar una programación coherente y contar con invitados que supongan una referencia en el género documental. La presencia española en esta edición es claramente destacada, con la película La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) en la principal sección competitiva, A planet painted by hand (Martí Madaula, 2026) en la competición de mediometrajes, y la coproducción hispano-argentina No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está (Ignacio Ceroi, 2026) en la sección Burning lights. Además, se incluye en la sección Highlights Historias del buen valle (José Luis Guerín, 2025), ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián, y una proyección especial de Sirât (Oliver Laxe, 2025), junto al documental sobre su rodaje Vacío luminoso (Uberto Rapisardi, 2026). Durante las dos próximas semanas vamos a repasar la programación de uno de los festivales más interesantes del panorama internacional. 

La noche de la infancia

Xisi Sofia Ye Chen

España, Francia 2026 | 93' | Competición de Largometrajes | ★★

Visions du Réel '26: Gran Premio del Jurado

En las montañas de Fangshan, en China, la directora se convierte en narradora de un relato que está protagonizado por su hermano A Wen, un hombre de 38 años que nació en las faldas del templo budista en el que ahora recibe los consejos de su maestro budista. Los padres de ambos llevaron a cabo un largo viaje de tres meses a principios de los años noventa a España, donde se asentaron y donde nació Xisi Sofia Ye Chen. De manera que la distancia que les separa no solo es generacional, sino también física respecto a su lugar de nacimiento. El regreso de A Wen a China parece un vehículo para una especie de sanación espiritual, alejado de sus negocios de restaurantes en España, y confiesa la directora en la narración de su relación con su hermano que es la primera vez que están juntos en el lugar de nacimiento de éste. La noche de la infancia (Xisi Sofia Ye Chen, 2026) es el retrato de un hombre que ha tenido una vida complicada, tan impenetrable como la fotografía que acompaña a esta reseña, que ahora parece haber encontrado una cierta estabilidad emocional, pero que conforme se desarrollan las revelaciones sobre su pasado se revela con una complejidad envuelta en etapas de depresión y en épocas conflictivas. Recuerda que la palabra "hermano" también es la que suelen utilizar los miembros de las bandas criminales, y en cierta manera parece que A Wen tuvo más fraternidad con algunos amigos que le acompañaron en sus días de violencia y juego que la que tiene con su propia hermana. Conforme se va desenfocando el perfil que elabora el documental, también se va ampliando la mirada hacia la comunidad china en Cataluña, entre negocios de tiendas y restaurantes y el ocio en bares de karaoke, conformando una colectividad que se retroalimenta y se aísla en una sociedad paralela, y que las nuevas generaciones nacidas y educadas en España como la de Xisi Sofia Ye Chen miran desde fuera con una mezcla de curiosidad y sorpresa. La noche de la infancia hace un repaso a aquellos años en los que la miraba películas gángsters junto a su hermano sin saber que él iba a formar parte de ese mundo: adicto al juego y envuelto en deudas de prestamistas malayos, tenía dos "hermanos" en sus andanzas criminales, hasta que se cruzó el límite en una noche en la que los disparos provocaron víctimas. A través de las vivencias de su hermano, que él mismo apenas relata envuelto en un cierto carácter circunspecto y reflexivo en su madurez, la directora descubrió en su infancia que los gángsters siempre llevan gafas de sol, y en ese reflejo de un espejo distorsionado que desenfoca los recuerdos, se crea una cercanía familiar que al mismo tiempo es narrada desde cierta distancia. Es una decisión creativa que la directora nunca establezca una conexión verbal con A Wen, sino que la narración se sostiene en una mirada desde cierta distancia, en descripciones de la propia narradora y en conversaciones entre los protagonistas: sus padres formaron parte de la inmigración masiva de ciudadanos chinos a España, recién entrada en la Unión Europea, y los negocios fueron rentables después de una etapa de trabajo, sacrificio y ahorro para poder pagar las deudas del viaje e iniciar una nueva vida con la apertura de los primeros bazares. 

Rompiendo el tradicional hermetismo, quizás sólo aparente, de la comunidad china en España, formada por 224.000 personas según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, La noche de la infancia muestra el interior de una familia que ha ido construyendo sus negocios durante treinta años, pero que se ha enfrentado a circunstancias adversas. Con más de un restaurante en Cataluña, la empresa de A Wen tiene sus oficinas en una nave industrial que sirve como almacén y se utiliza para celebraciones de fiestas de cumpleaños. El relato del joven hijo de la encargada del almacén, que parece estar envuelto en una etapa de depresión y alcoholismo establece un paralelismo con la juventud de A Wen, y entre conversaciones personales y ejercicios espirituales, éste trata de ayudar al joven a sobrepasar esa etapa de insomnio y preocupación constante que le ha llevado a abusar del alcohol y la automedicación. El documental refleja los ciclos de algunas problemáticas que afectan a la comunidad, y la mirada serena que trasladaba al principio en aquel templo budista en el que el tiempo parece detenerse, funciona como una confrontación con la vida urbana de una ciudad como Barcelona y las noches en los locales de karaoke y las casas de apuesta ilegales en sótanos en los que se desarrolló la juventud de su hermano. A pesar de ofrecer un retrato cercano, la película solo refleja algunos de los pensamientos de su protagonista, cuando A Wen, separado de su esposa y su hijo, le dice a su madre que ya ha dejado de tener ambiciones y no quiere seguir abriendo más negocios, a lo que ella responde con una comprensión maternal: "Es mejor la salud que los negocios". O el momento en el que decide realizar obras en uno de sus restaurantes para cambiar la puerta de entrada porque ha escuchado que su situación actual provoca energías negativas. Consultando a su maestro de Feng Shui, éste le dice que "el corazón puede cambiar el entorno mientras esté vacío", pero a pesar del consejo, decide llevar a cabo las obras para desplazar tres metros la puerta de entrada. Con cierta distancia pero al mismo tiempo encontrando una forma sutil de conexión emocional, Xisi Sofia Ye Chen consigue desentrañar parte del hermetismo que rodea a su comunidad: "30 años para salir de un anonimato y acabar en otro", dice refiriéndose a la decisión de sus padres de emigrar a España, formando parte de esa emigración masiva que se produjo desde finales de los años ochenta. Pero es en el silencio que rodea a su hermano donde encontramos el reflejo de un hombre que parece atrapado entre las consecuencias de su pasado criminal, entre ellas un "brother" que quedó gravemente herido de un disparo, y un presente cargado de responsabilidades familiares y empresariales: "A veces me pregunto si este hábito de seguirle a todas partes, de no saber dónde empiezo yo sin él, viene de lo que nos decía mamá cuando nos dejaba solos en casa: cuando faltemos, solo os tendréis el uno al otro". Para él, la única salida parece estar en las palabras del maestro budista: "Para resucitar hay que atreverse a olvidarlo todo". 

#SainteJulie

Giulia Montineri

Francia 2026 | 104' | Grand Angle | ★★

El 22 de mayo se celebra la festividad de Santa Julia, patrona de Córcega y Livorno, cuyo relato ha ido extendiéndose de forma oral, contando en su Pasión de Santa que procedía de Cartago, donde su familia era rica y de alto rango. En 303, a causa de la ruina que afectó a sus parientes, Julia se convirtió en esclava y fue comprada por el rico mercader sirio Eusebio, que quedó seducido por su gracia. Llevándola en sus viajes, el barco de Eusebio naufragó en Córcega, donde en aquel tiempo reinaba el cruel gobernador Saxo, quien también se sintió seducido por su belleza. Una noche en que el mercader estaba borracho, hizo llamar a Julia y le prometió que la liberaría si aceptaba honrar a Júpiter e inmolar sacrificios a los dioses paganos, pero ella se resistió. Así que el gobernador Saxo "la entregó a la muchedumbre quienes, debido a su negativa a entregarse a los dioses, le arrancaron el pelo, le cortaron los senos y su cuerpo ensangrentado fue crucificado. Después de su martirio, se convirtió en la patrona de Córcega". El significativo comienzo de la película #SainteJulie (Giulia Montineri, 2026) hace referencia a la celebración de la festividad de Santa Julia, cuya figura es sacada del templo y portada por hombres, estableciendo la idea de la santidad para una mujer solo después de su muerte, tras haber pasado por un martirio en vida. Julie también es el nombre de una víctima de feminicidio, Julie Douib, quien murió asesinada por su exmarido y padre de sus hijos en 2019. La cineasta Giulia Montineri, de madre italiana y padre corso, creció en Córcega y regresó precisamente en 2019 para rodar una investigación sobre los mitos del matriarcado local en su documental Zie (Ancianas) (2021). Por lo tanto, el eco de la noticia en torno al asesinato de Julie Douib llegó directamente a través de las noticias, como se escucha en los resúmenes que se recuerdan a lo largo de la película. Pero el interés de la realizadora se centra en el sexismo cotidiano que prevalece en la isla de Córcega y se pregunta si esta permanencia también contribuye a que no se eviten casos como este que pudo haberse evitado, dada la peligrosidad conocida del maltratador y asesino. A través de entrevistas con los vecinos que conocieron a la víctima, se introduce una reflexión que revela las grietas de una sociedad que, frente a la violencia ejercida sobre ella, se mantuvo al margen. Y se cuentan anécdotas como una paliza que propinó su marido a Julie en un lugar público en el que nadie hizo nada para evitarla, o el conocimiento que tenían algunas personas próximas a Julie sobre los antecedentes maltratadores que había tenido su marido con otra pareja. Pero todos estos relatos y lamentaciones surgen después de la muerte de Julie; como en el caso de la patrona de Córcega, la santidad viene precedida por el martirio. Cuando la directora pregunta a uno de los hombres de la zona si cree que la sociedad hizo algo por ella, él responde que se organizó una manifestación: "Pero eso fue después de muerta", apunta Giulia Montineri. 

#SainteJulie fue la película seleccionada como preinauguración de Visions du Réel, con una proyección gratuita el día antes de la inauguración oficial, lo que plantea una línea de reflexión que está presente a lo largo de toda su programación. La investigación de la directora permite que la perspectiva se vaya amplificando desde un caso concreto y una coincidencia de nombre que inteligentemente es utilizada como punto de vista, para adentrarse de una manera más general dentro de las cotidianas muestras de misoginia y de sexismo que soportan una parte de la sociedad córcega, como una conversación banal entre un grupo de hombres en la que surgen algunas frases como "la mejor mujer es la que sabe callarse cuando hace falta". La sensibilidad con la que aborda el caso del feminicidio, evitando todo rastro de sensacionalismo, contrasta con la claridad con la que expone las marcas del machismo en respuestas, gestos y actitudes. Cuando pregunta si ha cambiado la sociedad córcega respecto a la relación entre hombres y mujeres, la respuesta siempre es positiva, pero los primeros gestos son de incomodidad. En algunas escenas, entre divertidas y significativas, propone a un grupos de vecinos y vecinas de diferentes generaciones, leer en voz alta una clasificación de las diversas manifestaciones de comportamientos en la pareja que pueden hacer detectar un caso de violencia doméstica, lo que en algunos países se denomina "violentómetro". Un gráfico elaborado como herramienta didáctica que señala por colores los niveles de alerta que determinadas actitudes de una pareja respecto a la otra pueden detectarse como señales de alarma, desde el verde de la convivencia normalizada y basada en el respeto mutuo hasta el rojo del control coercitivo y la violencia latente. Hay una mirada entre líneas en esta exposición en voz alta de los grados de posesión que se pueden establecer en una pareja, que revela una cultura del silencio respecto a estos temas, como una revelación de que es dentro de una sociedad callada donde se produce el germen del maltrato. Y en este sentido #SainteJulie plantea con éxito las reflexiones cuando las enfrenta al entorno en el que vivía la víctima del feminicidio. Más allá de este caso concreto, expone el funcionamiento de la sociedad y sus instituciones a través de los mecanismos de la misoginia cotidiana. Y acaba siendo un examen clarificador sobre las ideas preconcebidas en torno a las relaciones entre hombres y mujeres a través de conversaciones en las terrazas de los bares, la permanencia de un lenguaje cotidiano que sigue siendo sexista aunque no lo reconozca, y la percepción de la violencia doméstica como un espacio íntimo, no como un problema público, que convierte al silencio y la cobardía en cómplices de los feminicidios. 

Dentro

Elsa Amiel

Francia, Suiza 2026 | 95' | Competición de Largometrajes | ★★

Visions du Réel '26: Premio Interreligioso


La prisión de Volterra tiene un pasado conocido por haber sido el lugar de encierro de los anarquistas italianos a finales del siglo XIX, hasta convertirse en un centro de detención preventiva estricta donde se enviaba a los prisioneros rebeldes en los años sesenta, hasta la instauración de los centros penitenciarios de máxima seguridad en los setenta. En este contexto habitado por algunos presos que han sido condenados a cadena perpetua y otros en prisión por delitos graves, la reeducación y la reinserción se han convertido en un modelo a seguir para otras cárceles europeas. En 1988 nació un Laboratorio Teatral gracias a la asociación Carte Blanche, bajo la dirección de Armando Punzo (1959, Italia), que posteriormente se convirtió en la Compagnia della Fortezza, un proyecto que permite a sus integrantes un régimen de semilibertad cuando protagonizan giras por Italia. En 2023, Armando Punzo recibió el León de Oro de la Bienal de Teatro de Venecia, con la representación de Naturae, una obra que nace de una reflexión sobre el teatro shakesperiano y el surrealismo mágico de Jorge Luis Borges a partir de fragmentos que reescriben las obras y hablan sobre la naturaleza humana: "El Homo sapiens es solo una fase; debemos trabajar para alcanzar el Homo felix, debemos cultivar la búsqueda de la libertad, el amor y la felicidad en nuestro interior. Debemos volver a soñar con un hombre nuevo e imponerlo a la realidad", dice Armando Punzo. Este acercamiento al teatro desde una mirada al ser humano encaja con la participación de hombres que viven encerrados en una prisión y que de alguna manera han descubierto a través del teatro cuál es la esencia de su propia existencia: "Pienso en mí mismo como un niño que se ha caído, y que está empezando a aprender a andar de nuevo", dice Ciro, el protagonista de la imagen superior y uno de los actores de la compañía. Desde hace treinta años, Armando Punzo ha elegido trabajar dentro de la prisión de Volterra y formar parte de ese mundo de encierro, junto a los internos: "Mi mentalidad no es la de ir a la cárcel y salvar a nadie. Creo que esa sería una forma equivocada de establecer la relación con ellos. Yo necesito trabajar con personas que exploren preguntas junto a mí. Esto es el teatro, no lo puedes hacer solo", reflexiona el dramaturgo italiano. Dentro (Elsa Amiel, 2026) también aborda preguntas sobre el ser humano a través de la perspectiva que refleja la prisión pero también la momentánea libertad que adquieren los componentes de la Compagnia della Fortezza cuando representan sus obras fuera de ella. Entre los muros de la cárcel, sin embargo, es la presión psicológica la que ejerce una mayor sensación de reclusión, y por eso el acercamiento de Armando Punzo al teatro desde la mirada reflexiva se manifiesta como una forma de liberación psicológica que siembra ideas a través de la investigación conjunta, lo que les permite transformarse.   

La cámara de Elsa Amiel (1979, Francia) se acerca con respeto al trabajo de esta compañía, pero sin explicar cuáles han sido las condenas de los presos que aparecen en el documental, desprendiéndose del habitual acercamiento a este tipo de historias. Está más interesada en observar el método de trabajo de Punzo, que refuerza sobre todo el uso del lenguaje: "En realidad, todo gira alrededor de los textos, escuchar las palabras y comprender adónde nos llevan", dice el director teatral en uno de los ensayos. Quien menciona también que es necesario encontrar palabras que no sean habituales, que no escuchemos en la calle, que ni siquiera sean fáciles de encontrar en los libros, el teatro o la poesía. Cuando uno de los actores le pregunta por qué, Punzo responde que "es necesario para sobrevivir. Necesitamos que funcionen dentro del contexto", porque su perspectiva sobre la creación teatral se confronta con la sensación de inmovilidad y el principio de la realidad. La puesta en escena y el vestuario de colores primarios expresan una mirada surrealista que la película traslada con claridad, profundizando por encima de una mirada superficial sobre la reinserción a través de la creación. En los ensayos de repetición de textos complejos y la expresividad de los movimientos hay una forma de interacción más psicológica que superficial. El trabajo de observación de la cámara sin intervenciones de los protagonistas, excepto algunas reflexiones en off de Armando Punzo y algunos de los actores, también aporta una mirada discreta que trata de entender el proceso de investigación que suponen los ensayos, de manera que se crea una especie de diálogo entre la expresividad teatral y la discreción cinematográfica que se adentra en los pensamientos más que en la representación realista de la prisión. De hecho, buena parte del documental se desarrolla durante una gira de la compañía y desemboca en la entrega del León de Oro a Armando Punzo en 2023. Dentro aborda el trabajo de esta compañía teatral como un ejercicio de renacimiento del ser humano, como una forma de liberación psicológica más que física.

A planet painted by hand

Martí Madaula

España, Francia, Alemania, EE.UU. 2026 | 18' | Competición de Mediometrajes | ★★


La presencia española también se ha presentado este fin de semana dentro de la competición de cortometrajes y mediometrajes, donde el joven realizador catalán Martí Madaula (1996, Sabadell) ha estrenado su última propuesta, basada en la experiencia de la misión Hypatia 1, un proyecto de investigación científica formado únicamente por mujeres, que en 2023 fue seleccionada para llevar a cabo una simulación de misión espacial en la Estación de Investigación del Desierto de Marte (MDRS) en Utah, EE. UU. En ese espacio desértico que tiene un aspecto similar al de la superficie de Marte se realizan diversas misiones que tienen por objeto estudiar las posibilidades de la vida humana en el planeta Marte. Las nueve componentes de Hypatia 1 realizaron estudios en diversas áreas de investigación científica: astronomía, ingeniería, biología, estudios de factores humanos y comunicación y divulgación, y entre ellas se encontraba la periodista Núria Jar, que es la responsable de las imágenes que forman parte de A planet painted by hand (Martí Madaula, 2026), una obra de no-ficción que parte de los videos enviados al director, para establecer una reflexión sobre la cotidianidad dentro de la representación del paisaje marciano. Como hemos visto en las imágenes enviadas por la misión Artemis II a la luna, las incursiones en el espacio están rodeadas de cierto carácter épico, pero son los detalles más cotidianos los que provocan mayor curiosidad. En la línea del trabajo que ha realizado el joven director catalán, el proceso de construcción de la narrativa proviene de los contrastes. En su anterior obra, Tramuntana (2025), seleccionada en el Festival L'Alternativa de Barcelona y en el Doc Fortnight del Museo de Arte Contemporáneo (MoMA) de Nueva York, ofrecía una experiencia que nacía de la búsqueda de formas de capturar el viento de la tramuntana, al mismo tiempo que convivía con los relatos locales de la zona. A partir de los videos enviados por Núria Jar, Martí Madaula construye una narrativa que contrasta el paisaje que se asemeja a la superficie de Marte, visto a través de las ventanas de la estación científica, con la cotidianidad de las conversaciones entre las componentes de la misión mientras preparan café o se acaban de levantar. Los objetos y los sonidos cotidianos se representan como una huella de la presencia humana en medio de ese espacio tan singular, y se convierten en el eje central de una obra audiovisual que extrae los gestos más habituales de la convivencia humana para establecer los elementos que convierten un lugar en un espacio habitable, más allá de la extrañeza de su configuración o de las investigaciones científicas que tratan de encontrar formas de sobrevivir. La idea es tan sencilla como singular: la épica de la conquista no tiene un sentido real si finalmente no se establece una forma de convivencia real, mientras el paisaje casi siempre es mostrado a través de las ventanas. El relato también se acerca a otras representaciones de Marte, como el tratamiento del color que surgió de las tiras de datos numéricos enviados a la NASA en 1965 durante la misión de la sonda Mariner 4, lo que dio lugar a un dibujo que se considera la primera representación de la superficie marciana, antes de que el proceso de desciframiento de los datos produjera las 22 fotografías que reflejaban al planeta rojo en una forma que, a pesar de su desértico horizonte, se asemejaba a nuestro espacio, como describió Carl Sagan: "Aquel no era un mundo extraño. Conocía paisajes similares en Colorado, Arizona y Nevada. Era tan natural y espontáneo como cualquier paisaje de la Tierra. Marte era un lugar". Planteando sus trabajos audiovisuales como una mezcla de obra artística e investigación científica, Martí Madaula recibió en 2021 una beca de la Fundación La Caixa para continuar sus estudios en Estados Unidos, cursando un Máster de cine en Chicago, y ha llevado a cabo su último proyecto con la ayuda del Centre Pompidou, el Haus der Kulturen der Welt y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.  

Club Heaven

Jona Honer

Países Bajos, Bélgica 2026 | 77' | Burning Lights | ★★


En su última película, el director Jona Honer, ganador de una Mención Especial en Dok.fest por su mediometraje Ik (2013), se adentra en el mundo de los clubes nocturnos en China, a través de uno de los más reconocidos, el EDM (Electronic Dance Music) Play House, en la localidad de Chengdu, que en 2025 ocupó el puesto 19 en la lista Top 100 Clubs que elabora cada año la revista DJ Mag. Club Heaven (Jona Honer, 2026) se introduce en el lado menos conocido de este club a través de una mirada al interior del recinto y a los trabajadores que forman parte de su amplio personal. Al principio de la película, una reunión de equipo encabezada por el gerente expresa de manera casi exagerada lo que en Occidente no se verbaliza: "No estáis aquí para perder tiempo ni dinero. Tenéis que generar beneficios. Trabajáis para mí y estáis aquí para generar valor, para hacerme ganar dinero. Fuera hay más de 10 millones de personas que querrían trabajar en este club", les dice a sus empleados. A continuación presenta a las dos últimas incorporaciones al equipo, un joven de 19 años y una chica de 18 años que acaban de formar parte de esta representación del capitalismo descarnado. A lo largo de sus 7.500 metros cuadrados con salas de concierto y amplias zonas VIP, los clientes demuestran sus recursos económicos y alardean de sus posibilidades, pero el director los filma a través de una cámara térmica que los hace aparecer como figuras fantasmales, sin ningún tipo de sonido, ofreciendo una imagen silenciosa y en blanco y negro que contrasta con la percepción que podríamos tener de la música y el ambiente suele rodear a los asistentes a las salas VIP del local. Por el contrario, cuando se adentra en los pasillos donde descansan brevemente los agotados camareros y el personal de la sala, la imagen se toma desde cierta distancia pero sin transmitir la sensación de que la cámara no es percibida por los protagonistas. Entre conversaciones cotidianas sobre sus vidas y sus experiencias personales, la contraposición entre la ostentación del interior del club y el trabajo precario de los jóvenes que forman parte del personal se refleja sin subrayados artificiales, sino a través de sus propias palabras. Aunque no suelen mencionar aspectos sobre su trabajo diario, las diferencias sociales aparecen de una manera nítida. El director habla de una cierta ritualidad que se parece a las ceremonias religiosas en la forma en que los asistentes acceden al local y los empleados establecen su estructura de trabajo, una especie de liturgia capitalista que se desarrolla dentro de los locales nocturnos. Aunque su primer acercamiento estaba enfocado en los llamados fuerdai, la segunda generación, hijos de empresarios que se han enriquecido con la apertura económica de China, ha acabado centrándose en los jóvenes estudiantes o recién salidos de la universidad que necesitan un trabajo lo antes posible, de manera que la perspectiva de China en la actualidad se sostiene sobre sus propias diferencias sociales. 

Los fuerdai han adquirido en los últimos años una imagen de jóvenes arrogantes que alardean de su riqueza con automóviles deportivos y celebraciones nocturnas en locales como Play House, rodeándose de no pocos escándalos. Esta ostentación se percibe en las diferencias entre las discotecas más prestigiosas de Europa y las de China; mientras las europeas suelen preservar la intimidad de sus clientes prohibiendo el uso de teléfonos móviles y fotografías en su interior, las discotecas chinas promueven los selfies incluso proporcionando aros de luz para smartphones. Grabado, fotografiado y montado por el propio director Jona Honer, Club Heaven a veces tiene un carácter repetitivo que lo hacen percibir como demasiado alargado, pero se inspira en esa representación del entorno laboral y de lo que se denomina como urbanalización de las grandes ciudades, una homogeneidad que las hacen ser tan parecidas unas a otras, lo que describía con humorística imaginación la película Playtime (Jacques Tati, 1967). Seguramente, Play House se puede parecer a muchos otros clubes nocturnos que existen en otras grandes ciudades, y posiblemente sus clientes tienen un perfil parecido. Pero lejos de subrayar estas similitudes, la película está más interesada en esa especie de ritualismo en el que el espacio ha terminado siendo más importante que sus ocupantes, un predominio del entorno que establece las reglas y define los comportamientos. Con sus uniformes de diseño, los trabajadores de Play House parecen componentes de una secta, y los clientes se representan como figuras indefinidas, como espectros abstractos, estableciendo una interacción que traza de una manera perceptible las desigualdades sociales que están impulsadas por el capitalismo. 

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Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):

Cover up: un periodista en las trincheras se puede ver en Netflix.
Sirât se puede ver en Movistar Plus+.
Playtime se puede ver en Prime Video y Tivify. 

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